domingo, 28 de febrero de 2016

El Rey me llama



II Samuel 9: 1-2

“Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo”. 

Muchas veces nosotros en angustias y nadie nos mira, pero el Rey si se acuerda y está pendiente de nosotros.

II Samuel 9: 3

“El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies”. 

Dios a través de Jesucristo ha tenido misericordia de nosotros. Cuál es tu imposibilidad que te impide caminar en las promesas de Dios. Nuestras vidas están en las manos de Dios, protegidas por Dios. Qué me estorba para acudir al llamado del Rey.

II Samuel 9: 4

Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar”.
 
Vivía de arrimado. 

II Samuel 9: 5-6

Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo”. 

Dios nos está llamando, el Rey nos está llamando y nuestra actitud debe ser de humillación delante de él. Somos siervos e hijos, debemos contestar heme aquí Señor.

II Samuel 9:7

“Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa”.
Dios nos está diciendo que no tengamos miedo por la situación que estamos atravesando. No temamos porque Dios dice: “A la verdad haré misericordia contigo”.

Dios hace misericordia con nosotros por amor al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Te devolveré todo lo que el enemigo te ha quitado. Dios nos lo devolverá hoy. Dios nos llama de nuevo a sus promesas. Creámosle. Oremos con base en esas palabras que Dios nos ha dado.

El mandato es que siempre comamos en la mesa de Dios.

Yo como hoy de la mesa de mi Rey. Yo hoy me voy con el paquete completo. Hoy no me voy con las manos vacías.

 II Samuel 9:8

“Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?”

Se creyó poca cosa y que Dios no lo podía bendecir. Así nos creemos nosotros a veces, creemos que Dios no nos pude bendecir, nosotros no merecemos, pero por el sacrificio de Jesucristo en la cruz, Dios nos ha hecho merecedores.

Inclinemos nuestro corazón ante Dios para que podamos recibir.

II Samuel 9: 9

Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor”. 

Todo lo que tiene el Padre es de Cristo y todo lo que tiene Cristo es nuestro, porque somos hijos.

II Samuel 9: 10

Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos”. 

Estamos llamados a que siempre disfrutemos de las promesas del Señor. Mefi-boset estaba olvidado por todos, pero no por el Rey. Ante los ojos del Rey no estamos olvidados, estamos en turno.

Por tener Mefi-boset la bendición todos los que estaban a su alrededor disfrutaban de ella. Por una columna parada en Cristo el Señor, nuestra familia va disfrutar la bendición.

II Samuel 9: 11 - 12

“Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey.  Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset”. 

Siba obedeció. 

Los hijos pueden comer a la mesa del Rey. Y nosotros somos hijos. 

Dios nos ha puesto para que reinemos sobre las situaciones y que sepamos reinar sobre lo que Dios nos ha dado.

Las bendiciones de Dios se cuidan, se aman, las bendiciones hay que respetarlas.

II Samuel 9: 13

Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies”.

En esa incapacidad que tenía. Dios en esa misericordia lo bendijo.

¿Qué impedimento tenemos hoy? Sin embargo Dios en su misericordia nos bendice. 

Dios dice: “no te voy a dejar sin bendición”. Y si te trajo hoy es porque te va a bendecir. Moraba en Jerusalén que es en la presencia de Dios.

Dios nos llama a que no nos movamos de su presencia, porque en su presencia es donde está la bendición.
La orden hoy es que comamos siempre de la mesa del Rey. 

Debemos ser como aves volando alto, para recibir la bendición tenemos que volar en fe, alto, en la presencia de Dios.

Debemos pedir creyendo. Si dudamos anulamos la bendición.

Debemos tener compromiso con Dios, estamos comprometidos con el Rey de reyes. El compromiso es que le creemos y él nos da lo que necesitamos.

Tenemos que estar conectados con el Espíritu Santo para que haya bendición.

La mesa del Señor está servida.

Debemos consignar oración para recibir las grandes bendiciones.

Nuestras vidas deben estar en olor fragante a Dios.

Nuestra fe debe andar sobre ruedas. Debemos estar alineados con Dios.

Nos tenemos que embarazar de las promesas de Dios para dar a luz a lo que Dios quiere en nuestras vidas.
Nada es imposible para Dios, todo es posible para Dios.

El tiempo es hoy, la hora es hoy.

En la casa de mi Padre hay gran provisión.

Nosotros somos la admiración para el mundo por esperar en las promesas de Dios, por atender al llamado del Rey.

Tus peticiones están en las manos de Dios, tu vida y la de tu familia están en las manos de Dios.

Dios dice descansa en mí, yo soy tu solucionador.

El Banco Universal: A Dios no se le acaba la provisión. 

El reto hoy es: me lo llevo todo.

Juan 7: 38

El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”.

Habla del Espíritu Santo fluyendo en nuestras vidas y si fluye él fluirá la bendición.

Correrían las bendiciones, las respuestas, resultados a lo que estás pidiendo.

A veces Dios nos regala talentos y los enterramos. Dios no quiere que enterremos los talentos, Dios quiere que los pongamos a producir. Dios quiere que demos fruto. 

Nos ha puesto a producir fe para otros. 

Nos ha puesto a producir gozo. Cuando nos invitan vamos gozosos porque nos tuvieron en cuenta. Hoy nos invitaron a algo fuera de serie.

Que hoy se convierta todo en ríos de bendición para mi hogar.

Salmo 100: 1- 1-5

Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones”.

Toda la tierra. Debemos ir con alegría. 

Ante la presencia del Rey de reyes. Jehová es Dios.

Dios quiere que hoy reconozcamos que Dios gobierna en nuestras dificultades y en nuestras situaciones. 

Mi redentor vive, yo sé que hay respuesta.

Él nos hizo y no nos quiere ver mal. Despojémonos de arrogancia.

Somos ovejas de su prado y el pastor nos cuida.

En medio de la tribulación debemos dar gracias. Démosle gracias a Dios por lo que estamos pasando.   
Declaro que Dios me sirve la mesa. 

Dios me llama y yo contesto. 

Con alabanzas siempre, no con quejas. 

Esdras 3: 10-13

Y cuando los albañiles del templo de Jehová echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas y con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf con címbalos, para que alabasen a Jehová, según la ordenanza de David rey de Israel. Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová.  Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría.  Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos”.

Trabajaban y cantaban. Que por ocupados que estemos no dejemos de alabar.

Trompeta que haga estruendo. 

Nosotros somos clase sacerdote.

La orden de Dios es que le alabemos en todo momento y circunstancia.

Para siempre es su misericordia sobre mí.

Alabemos con júbilo porque la respuesta de Dios se está dando en mi vida. 

Jefes o cabezas de familia lloraban porque Dios se acordó.

Dios se acordó de mí. 

Estaban contentos porque la bendición era para ellos y para su casa.

Se oía el ruido de lejos.

No podemos callar lo que Dios nos dio.

Dios quiere que organicemos nuestras vidas. 

Dios permite cosas en nuestras vidas para  que cuidemos lo que él nos da.

Mateo 13: 44

Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”.

Nosotros encontramos ese tesoro, Cristo se nos mostró a nosotros. 

Los tesoros de Dios están ahí para nosotros.

Si hayamos a Jesucristo y es para no perderlos jamás. 

Se despojó de su vida vieja.

Dios quiere que nos despojemos de lo viejo y nos entreguemos a Jesucristo. 

Dios quiere que nos gocemos en sus promesas. Para eso nos llamó el Rey.

domingo, 21 de febrero de 2016

Nada es difícil para Dios



Nada es difícil para Dios, no importa el problema que estemos pasando, la necesidad, el gigante, lo que estés viviendo en este momento, Dios te dice: Nada es imposible para Dios, Nada es imposible para Dios. Todo es posible para el que cree.

Hebreos 4: 12

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. 

Cierra los ojos y repite: La palabra de Dios es viva y eficaz y puede hacer en  mí vida, lo que Dios tiene preparado para mí. La palabra de Dios es viva y yo declaro hoy que esa palabra se hará viva y penetrará hasta lo más profundo de mi alma y cambiará y transformará todo lo que hay en mí. Derribare esas pequeñas zorrillas en el nombre de Jesucristo, derribaré en el nombre de tu palabra esos gigantes, esas murallas. Declaro la palabra viva en mí, en el nombre de Jesús.

La palabra de Dios penetra y puede transformar una vida. ¿Qué ha hecho la palabra de Dios con nosotros, con nuestras vidas?

Nada es difícil para Dios, somos nosotros los que lo hacemos difícil porque no queremos disponernos. Nosotros le damos el poder al problema, a la dificultad; somos nosotros los que le damos ese poder al enemigo cuando el enemigo ya está vencido desde hace tiempo.

Mateo 4: 1 – 2

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre”.

Entonces (por acá tu nombre) fue llevado al desierto para ser tentado.

En los desiertos somos tentados por el diablo. Viene el enemigo a seducirte, a mostrarte los reinos que él tiene. Tú le debes declarar la palabra: “no solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

El enemigo nos tienta en el momento de la necesidad.

Cristo no se dejó vencer ni convencer de los reinos, Jesucristo le declaró la palabra: “escrito está”, “jehová suplirá tu necesidad”.

Si declaras la palabra, las cosas se desarraigan.

Mateo 4: 3

 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”.

Le dijo: Si eres Hijos de Dios. 

Tú eres un hijo de Dios.

El enemigo conoce la palabra muy bien, pero no tiene poder sobre nosotros. 

La declara para ver  que tenemos en el corazón y si en verdad creemos a esa palabra que Dios nos da en todo momento. El la declara para ver si nosotros si decimos: Señor yo confío, y declararle al enemigo: “escrito está”.

Hay veces que nos dejamos desviar del camino y nos enredamos en las cosas del mundo. No debería ser así.

Mateo 4: 4-6

Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.

Cristo le declaraba la palabra.

Nosotros somos hijos de Dios y debemos apropiarnos de las palabras que Dios tiene para nosotros. Debemos declara la palabra en medio de la adversidad.

Por encima de la palabra de Dios no hay nada. Hay poder en la palabra.

II Reyes 13: 14 – 19

“Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió. Y descendió a él Joás rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomó él entonces un arco y unas saetas. Luego dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey,  y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Y cuando él la abrió, dijo Eliseo: Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salvación de Jehová, y saeta de salvación contra Siria; porque herirás a los sirios en Afec hasta consumirlos. Y le volvió a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: Golpea la tierra. Y él la golpeó tres veces, y se detuvo. Entonces el varón de Dios, enojado contra él, le dijo: Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a Siria”.

Cuántas veces Dios nos dice golpea la tierra. 

Toma esa saeta, toma la palabra y declárasela al enemigo.

Cuántas veces viene Dios y levanta nuestras manos, pero somos nosotros los que nos cansamos, los que no le creemos a Dios.

Golpea la tierra, no te detengas hasta obtener la bendición.

Al enemigo no hay que tenerle misericordia porque él no tiene misericordia de nosotros. David no perdonó al gigante. 

Las murallas de Jericó eran grandes y fuertes y fueron derribadas porque creyeron y gritaron. No le dijeron a las murallas en voz baja que se cayeran.

Somos tesoros preciosos para el Señor. ¿Por qué tengo que esperanzarme en el  amor de otro ser humano? El amor de Dios es firme y no importa tu apariencia. Valemos mucho para el Señor. Dios llena los vacíos de nuestro corazón.

Este rey no golpeo lo suficiente.

I Reyes 17: 8 - 16

“Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías”.

La viuda creyó. Dios dijo he dado orden.

¿Qué tienes tú en la tinaja? A veces Dios nos pide algo y no se lo damos.

Queremos que Dios nos bendiga, pero no le damos nada a él.

El que le sirve a un hijo de Dios tendrá su recompensa.

Nos da miedo entregar algo para la obra del Señor. Él nos pide nuestro corazón contrito y humillado.
A veces le traemos un corazón duro que no quiere abrirse para escuchar su palabra.

¿Crees que Dios te va a dejar pasar necesidades cuando le sirves primero a él?

Tu familia es bendecida cuando le crees, cuando le obedeces, cuando le damos primero a él.

La mujer creyó a la palabra de ese profeta. 

Nosotros no creemos a veces, cuando Dios nos habla a través de un vaso, de un hermano.

Yo declaro, Padre que esa necesidad tú la suplirás.

Mi casa y yo serviremos a Jehová. 

Juan 11: 38

Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!”.

Quita la piedra del conformismo, quita la piedra de la incredulidad. Hay que quitar la piedra, remover esa piedra. 

No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios. ¿Tú puedes creer que la gloria de Dios puede manifestarse tu vida?

¿No te he dicho que si crees mi gloria saldrá de este lugar? Y es para cada uno de nosotros, pero hay que quitar esa piedra.

Hay que declararle a Dios, mira, Padre esta necesidad. 

Es tiempo de que la gloria de Dios se manifieste. 

El Espíritu Santo de Dios es el que nos da vida, el que nos levanta.

El Señor dice en la palabra que el centurión creyó y le dijo: “Di la palabra”.

Jesucristo sanaba a muchos por el poder de su palabra, ¿Por qué no lo podrá hacer ahora para nosotros?
Dios hoy y siempre nos ha dado la victoria. 

II Crónicas 20: 1 – 3

“Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi.  Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá”. 

Cuando le dijeron que el enemigo venía se puso a ayunar. 

Tuvo temor, pero se fue a la presencia de Dios.

II Crónicas 20: 4

Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová: y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová”. 

Es necesario que el pueblo de Dios se reúna para fortalecernos los unos a los otros. Porque si no fuera así diría que oráramos cada uno en nuestras casas .

II Crónicas 20: 5 - 6

Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo;  Y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?”

Solamente la mano de Dios nos puede salvar. Este rey exaltaba a Dios.

II Crónicas 20: 7 -9

Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti, (porque tu nombre está en esta casa,) y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás”.
 
Si mal viniere sobre nosotros. ¿Qué viene contra ti? 

Todo lo que quiera levantarse contra nosotros no prevalecerá. Aun lo que se esté levantando contra esta casa porque en esta casa se está invocando el nombre de Dios y por mucho que se quieran levantar no podrás sacarnos.

II Crónicas 20: 10 - 11

Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese;  He aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión”.
 
¿Va a venir el enemigo a quitarte lo que es tuyo? ¿Dios nos dio esta casa de oración y vamos a salir corriendo? ¿Dios te dio tantas bendiciones y se las vas a entregar al enemigo? NO. 

Dios es un Dios de pactos, un Dios de promesas. Lo que Dios da, no lo quita.

Dios dijo y así se hará. Dijo que de esté lugar saldrá la gloria de Dios.

Los que nos dispongamos veremos la manifestación gloriosa del Espíritu Santo.

Dios nos trajo a este lugar a formarnos.

II Crónicas 20: 12

“¡Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos”. 

No sabemos, no tenemos la fuerza, pero venimos a ti, Señor.

Dios nos da las fuerzas como las del búfalo.

Dios es el que juzga y el que pelea por nosotros. Solo es  venir a clamarle.

II Crónicas 20: 13 - 15

Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres, y sus hijos. Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión; Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios”.
Dios respalda con su palabra profética 

Y tú, (pon tu nombre), no temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande”.

II Crónicas 20: 16

“Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso: paraos, estad quedos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jehová estará con vosotros”.

Jehová está con nosotros.

Estad firmes y verás la salvación de Jehová.

Somos el ejército de Dios, el enemigo no nos puede hacer frente.

La guerra no es de nosotros es de Dios.

II Crónicas 20: 18

Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová”.
 
Adoraron a Jehová. Dios quiere que lo adoremos.

II Crónicas 20: 19 - 21

 Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre”. 

Ornamentos sagrados significa la santidad.

II Crónicas 20: 22

“Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros:”

Dios confunde la muestre de nuestros enemigos.

II Crónicas 20: 23 - 25

Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir, para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud; y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado. Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar: tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho”. 

Hoy no te vas con las manos vacías. Despojarás al enemigo

II Crónicas 20: 26- 27

Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy. Y todo Judá y los de Jerusalén, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos”. 

No permitamos que el enemigo nos quite el gozo.

II Crónicas 20: 28

Y vinieron a Jerusalén con salterios, arpas, y trompetas, a la casa de Jehová. Y el pavor de Dios cayó sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos de Israel. Y el reino de Josafat tuvo paz; porque su Dios le dio paz de todas partes”.

Mateo 16: 19

Y a ti (pon tu nombre) te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”.

Nos dieron las llaves.