jueves, 4 de septiembre de 2014

Mata y come



La trompeta de Dios está sonando hoy, para que nosotros como su pueblo nos apercibamos de lo que está pasando, de lo que él quiere para nuestras vidas.

Esta es una predicación profética: “He aquí yo vengo pronto reten lo que tienes para que nadie tome tu corona”.

Hechos 10: 9 – 16

“Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo”.

Nosotros tenemos que expresar una necesidad. Pedro tenía hambre. Le vino una revelación. Dios habla de la manera como él quiera. El lienzo habla del evangelio expresado al mundo entero, para la humanidad. Dios le estaba mostrando que el evangelio no era solo para los judíos sino para todos. Muchos no quieren recibirlo, pero es para todos.

Hoy nos están mostrando el lienzo de las promesas para que nosotros las cojamos. La mesa está servida y no puede ser despreciada por nosotros.

Cristo el Señor bajó al mundo entero.

“Mata y come” el Señor nos está diciendo que tomemos porción. No es hora de quedarnos quietos, de dormir, levantémonos y echemos mano de lo que Dios nos ha regalado, en el tiempo de sus benditas promesas, levántate y come, estoy comiendo de la palabra de Dios, ¿cuántas promesas Dios nos ha dado a cada uno de nosotros, cuánto hemos comido?

¿Cuántos hemos dicho esta palabra no es para mí, despreciamos la palabra y tenemos la comida por inmunda? En ested pasaje el Espíritu Santo fue específico para Pedro, hoy el Espíritu Santo es específico para tu vida: “Levántate y come”.

En el versículo 14 dice Pedro: “no Señor porque no he comido nunca ninguna cosa común o inmunda” muchas veces nos llenamos de religiosidad. 

El versículo 15: “lo que Dios limpió no lo llames tú común”. No tengas por inmunda la palabra de Dios, para que no te pierdas las promesas que Dios te da en sueños, en revelaciones, a través de un canal, a través de la predicación, a través de la oración para que no lo desprecies. Dios insiste para que seamos bendecidos, que tomemos la actitud de levantarnos a comer. 

En el versículo 16 Pedro tenía hambre y no comió lo que Dios le estaba dando. Cuantas veces nosotros con necesidades y el Espíritu de Dios nos dice recoge y nosotros no lo hacemos. Puede ser que a veces pedimos de labios para fuera, pero sin creer.

Dios ha traído toda clase de palabra en este lugar, de restauración, de avivamiento, de profecía y algunos cogen y otros no, ¿por qué?, si la palabra es para todos, la bendición es para todos. Dios nos dice hoy que dejemos la religiosidad y que tomemos lo que él nos ofrece.

Digámosle a Dios: “yo dejo la religiosidad, dejo a un lado el menospreciar la comida, menospreciar la mesa, dejo eso a un lado y hoy recojo lo que tú me estás dando en este momento, Señor, hoy recojo tus promesas, Padre, en el nombre de Jesucristo”.

Acá no venimos a perder el tiempo sino a obtener la bendición.

Hay hijos que no oyen la voz de Dios

Lucas 15: 25- 31

“Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;  y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.  El le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.  Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.  Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.  El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas”.

Se habla mucho del hijo pródigo, del que mal gastó todo el dinero, pero no se habla casi del otro hijo.
Este hijo pensaba que no había desobedecido.

Cuantas veces decimos llevamos tantos años en el Señor y clamo y no recibo respuesta.

El pensaba que no había desobedecido, pero si lo había hecho porque no había tomado lo posición de hijo. Porque cuando uno es hijo se apropia de lo que el papá le da.

El otro se apropió y gastó lo que tenía.

Es posible que nosotros no hayamos apropiada de que tenemos un Padre excelente, un Padre proveedor que lo que pedimos él nos lo da, porque él conoce nuestra necesidad. Muchas veces perdemos la posición de hijos, porque sabiendo lo que tenemos en Jesucristo no lo tomamos, sabiendo la autoridad que tenemos como hijos no la ejercemos, sabiendo que tenemos palabra en nuestro corazón no la declaramos con fe.

Tenemos todo el derecho por ser hijos, por ser hijos, coherederos con Cristo y no hemos querido tomar posesión.

¿No se siente amado por Dios, no se siente heredero? El hijo de este pasaje se sentía como un jornalero. No podemos sentirnos inferiores a lo que realmente somos, porque de pronto quedamos fuera. Los hijos están dentro y disfrutan de lo que Dios da, los reyes disfrutan de la realeza.

“Tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas”, todo lo que el Padre tiene es mío, es tuyo, es nuestro porque Dios nos lo dio.

Hoy el Espíritu de Dios te dice: “Todo lo mío es tuyo”, ¿lo cree?, ¿lo está arrebatando?

Dios dice “yo soy Yahvé de toda carne ¿habrá algo difícil para mí?” Que te está pareciendo difícil que no lo puedes ver, que la religiosidad no te lo deja ver. Abre tu corazón en este día.

Dios no se reservó nada, este padre no se reservó nada, Dios tampoco, no se reservó a su hijo amado, mucho menos las cosas materiales y toda clase de bendiciones espirituales, no se reservó nada por amor a nosotros.

Retenga

Apocalipsis 3: 11

“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”.

Retenga esta palabra para que nadie tome tu corana  que es tu realeza.

Reten la palabra, las promesas de Dios para que el enemigo no te quite nada. Retén lo que tienes.

Hoy viene Dios con su palabra, así la tengamos por tardanza viene hoy.

Que nadie nos quite la posición que tenemos en Jesucristo. El diablo sabe la posición que tenemos y por eso nos la quiere quitar.
El enemigo molesta tanto porque él sabe que si le declaramos la palabra él tiene que marcar retirada.

Espada 

I Samuel 17: 41 – 54

“Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él.  Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer.  Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses.  Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.  Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.  Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.  Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la linea de batalla contra el filisteo.  Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.  Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.  Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron.  Levantándose luego los de Israel y los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón.  Y volvieron los hijos de Israel de seguir tras los filisteos, y saquearon su campamento. Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén, pero las armas de él las puso en su tienda”

David era un muchacho y no se sintió menos. Algunos nos sentimos menos por cantidad de cosas la edad y otras cosas, no se sienta menos que la bendición es para todos.

En el Versículo 41 Cuantas veces nos ha despreciado el enemigo y a veces nos dejamos convencer.

En el 43, El enemigo nos maldice, los hijos del diablo nos maldicen y Yahvé Dios nos bendice, los enemigos maldicen este lugar, pero Dios lo bendijo, Dios lo destinó para que hiciéramos oración y mientras más maldicen más bendice Dios.

No se coma el cuento cuando le manden maldiciones, usted es un bendito y está en bendición-

El enemigo intimida, pone miedo, para que usted crea que está mal en todas las áreas. 

“Vos de júbilo y de salvación hay en la tienda de los justos”. “La diestra de Jehová hace proezas, la diestra de Jehová sublime es”.

Goliat maldijo por sus dioses. A nosotros nos maldicen por yesos y por brujería, pero nosotros tenemos al Dios vivo Yahvé su nombre.

Entre David y Goliat era una pelea de vida o muerte, así es hoy es una palabra de vida o muerte, y la tenemos que coger hoy, se vive por esta palabra si se recibe.

En el 45, cuantos provocan a nuestro Dios, declárele al enemigo la palabra, “has provocado al Dios de los escuadrones”. Mata al diablo con la espada de dos filos: la palabra.

Declaró yo te venceré, eso debemos declara al enemigo. 

Tome su armamento, tome la palabra que Dios le ha dado. 

“Y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel”: y todo este barrio sabrá que Dios está en este lugar, sabrá que en este lugar se invoca el nombre de Jesucristo y todos sabrán que Dios hace proezas en este lugar. Dios no nos trajo aquí a perder el tiempo y si Dios nos trajo a este lugar no nos trajo a perder el tiempo.

Sabremos todos nosotros que Jehová pelea por ti y por mí. No es en nuestras fuerzas es por el poder del Espíritu Santo que se sacuden los mismo infiernos.

David no tenía armas y Dios le dio una estrategia con una honda y con una piedra y con eso venció. ¿Qué estrategia nos ha dado a nosotros? Para que las usemos y no las hemos querido usar.

Hoy la batalla es de Jehová y Jehová entregara en nuestras manos la bendición hoy. 

En el 48 dice que David no se quedó quieto sino que se dio prisa y corrió a la línea de batalla. David no se quedó quieto David dio el paso: levántate y come.

En el 49 dice que David tomó la roca que era lo que tenía, Jesucristo es la roca, parémonos en esa roca.
El mundo pelea en sus fuerzas nosot5ros no porque nosotros no somos del mundo.

David tomó el armamento del enemigo y con eso mismo le dio duro. Las cosas no son a medias, David hasta que no vio su triunfo no se quedó quieto. Así usted hasta que no vea las bendiciones en su mano no se quede quieto.

David despojó al gigante, cual es nuestro gigante, para que oigamos esta palabra: mata  y come.

Los israelitas saquearon el campamento y nosotros a veces nos dejamos saquear. ¿Vamos a seguir permitiendo que el enemigo se nos lleve todo?, las finanzas, la salud, el área sentimental. No levántese y arrebate lo que suyo es. 

Isaías 49: 1-3

“Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.  Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba;  y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré”.

Oídme los infiernos Satanás y sus demonios: “Jehová me llamó desde el vientre de mi madre”, Jehová te escogió desde antes de la fundación del mundo, por eso eres un bendito de Dios.

Digamos: “Jehová me llamo en las entrañas de mi madre, él tuvo memoria de mí, se acordó de mí”, que esto lo escuchen tus enemigos.

Eres un bendito de Dios, un escogido de Dios, ¿quién acusará a los escogidos de Dios?, si Dios es el que justifica, ¿quién condenará a los benditos de Dios? Si Cristo nos justificó con su preciosa sangre. 

Estamos en la mente de Dios, a Dios no se le ha olvidado que somos sus hijo, sus herederos.

Que esa espada de dos filos corte cabezas.

No se sienta un desprotegido. Mi siervo eres, porque en ti me gloriaré, porque eres mi hijo. 

Cadenas

Hechos 12: 6-7

“Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.  Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos”.

Estaba encerrado, encadenado, con guardias adentro y afuera. 

Que está estorbando su bendición, que lo tiene encadenado. 

La luz de Jesucristo resplandece en este día para esa cárcel en la que se está viviendo. El Espíritu de Dios está sobre ti y sobre mí para liberar a los oprimidos. Ahora Cristo con su palabra toca nuestro corazón.
Las cadenas se cayeron de sus manos, Pedro se levantó.

Bombas

La bomba al reventarse hace ruido, cuando el enemigo asusta hace ruido, pero cuando nosotros declaramos la palabra también hay un ruido de las bendiciones de Dios.

Dios quiere que usted le quite hoy al enemigo lo que es suyo.

El enemigo intimida y pone miedo para que usted no siga pidiendo a Dios y si nos vamos a dejar llenar de miedo no vamos a recibir nada, además pone pereza, desanimo, enfermedad, pone cobardía.

No haga caso de eso que somos más que vencedores.

Nehemías 6: 1 – 5

“Cuando oyeron Sanbalat y Tobías y Gesem el árabe, y los demás de nuestros enemigos, que yo había edificado el muro, y que no quedaba en él portillo (aunque hasta aquel tiempo no había puesto las hojas en las puertas),  Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían pensado hacerme mal.  Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros.  Y enviaron a mí con el mismo asunto hasta cuatro veces, y yo les respondí de la misma manera.  Entonces Sanbalat envió a mí su criado para decir lo mismo por quinta vez, con una carta abierta en su mano”,

Mire como persiste el enemigo para sacarlo a usted de la bendición y usted no persiste para entrar.

Los enemigos vieron que no había ningún hueco. Nosotros no podemos dejar ningún hueco por el cual el enemigo entre y nos quite la bendición.

Ciérrele todo portillo, toda puerta que tenga abierta al enemigo.

El enemigo nunca va a querer el bien para usted, va a querer hacerle mal, verlo enfermo, arruinado, verlo fuera de las cosas de Dios, quiere verlo en condenación. El enemigo persiste porque le interesa su alma.

Dios quiere que seamos de determinación, determine usted de que bando está, determine que usted va a matar y a comer hoy.

Dígale al enemigo: yo estoy haciendo una gran obra, persistiendo en el Señor  y no me voy a salir, no voy a desistir. 

Hechos 2: 1- 6

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;  y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.  Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.  Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua”.

Estruendo: la bomba de las bendiciones de Dios, llenó todo dice la escritura, la presencia de Dios llena todo. 

Sobre todos ellos llegó el Espíritu de Dios que acá va a llegar sobre todos los que acá estamos. 

Créale el Señor y recibirá grandes bendiciones

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