domingo, 1 de marzo de 2015

No mires el obstáculo



Ezequiel 18: 30 – 32

“Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel?  Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis”.

Tenemos que convertirnos a Dios de todo que corazón para que no miremos los obstáculos. Y poder ser perdonados. Tenemos que convertimos y apartarnos de todo lo malo.

Cuando estamos en pecado y en transgresión ese pecado trae ruina a nuestra vida espiritual y ruina material también.  ¿Cómo vamos a pasar obstáculos si le tenemos puertas abiertas al enemigo?

Para que haya una renovación en nuestras vidas tenemos que dejar la iniquidad. Cuántas veces pedimos perdón y caemos en el mismo error.

Ezequiel 24: 15 – 18

“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas.  Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de enlutados.  Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue mandado”. 

Dios le dijo a Ezequiel lo que iba a suceder: se le iba a morir la mujer y Dios le dio la orden que no llorara ni guardara luto. El obedeció la palabra de Dios, no miró el obstáculo.

Muchas veces miramos el obstáculo y lo vemos muy grande, el enemigo nos lo hace ver grandísimo, cuando realmente es pequeño. Dios quiere que no le demos tanto crédito al problema. Dios lo va a resolver. Si Dios le dijo a este profeta que no llorara era porque él le iba a dar consuelo.

Si usted mira el obstáculo no permite que Dios venga y lo consuele.

Vistámonos con las vestiduras de la salvación, que el enemigo no nos quite la armadura espiritual.

El enemigo por cualquier cosa le quiere cambiar la bendición. Nos quiere sacar de los propósitos de Dios.

Job 1: 20 – 21

“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”. 

Era un hombre rico y le sucedieron gran cantidad de situaciones adversas en un solo día. Job se levantó de la tristeza y se humilló delante de Dios. Job en medio de sus problemas adora a Dios y da gracias por sus problemas.

Dios es todo para nosotros. Dile a ese problema cuán grande es nuestro Dios.

A veces desistimos y decimos que él no oye. Él si oye. Decimos que él no ve el problema, pero él si lo ve, pero también ve nuestra actitud. Si resistimos, si somos fieles.

El no preguntó a Dios por qué había perdido sus riquezas sino que solamente aceptó. Él tenía la mirada puesta en su Creador, no en sus riquezas perdidas. No tenía su mirada puesta en su problema sino en su Creador.

Salmo 18: 28 – 35

Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. Contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros. En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová; escudo es a todos los que en él esperan. Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino; quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas; quien adiestra mis manos para la batalla, para entesar con mis brazos el arco de bronce. Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me sustentó,  tu benignidad me ha engrandecido”.

Con Dios tenemos poder, con mi Dios saltaré los obstáculos, solos no somos capaces. Por el poder del Espíritu de Dios saltamos esas dificultades.

La palabra de Dios es acrisolada, tiene que purificarnos del desánimo, del derrotismo, de los obstáculos que estamos viviendo. Tiene que crear en nosotros fe, porque la palabra de Dios es creadora y es restauradora.

Escudo es a todos los que en él esperan. El escudo de la fe nos ayuda a que ese obstáculo no nos venza.

Solo podemos mirar a Dios porque no hay otro. Cristo es la roca para que nos paremos firmes.

Vamos un momento a Habacuc 3: 17 

Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.  Jehová el Señor es mi fortaleza,  el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar. Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas”.


Difícil reírse y ser feliz en medio de la escasez, pero en Dios lo podemos hacer. Me alegraré en el Dios de mi salvación.

La palabra de Dios, que no miente, esa es mi fortaleza.

En las alturas de la bendición.

Volvamos al salmo 18: 32 “Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino;"

No ciñe para que nadie nos mueva de ese poder. Ese poder se recibe en las rodillas. Debemos orar como pueblo de Dios en unión. Dios quiere una iglesia militante. 

Vienen los obstáculos y él nos ayuda a salir de ellos.

Tu diestra, tu poder me sustento.

Hebreos 12:3

  Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”. 

Cristo el Señor fue nuestro mayor ejemplo para que no desmayemos. 
 
Jeremías 31: 25 

Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida”. 

El Señor nos sacia con la bendición, con la paz, con la fortaleza.

Ezequiel 40: 4

Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de hombre, mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón a todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase has sido traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel”. 

Dios nos ha traído para que aprendamos la palabra de Dios, para que aprendamos a enfrentar al enemigo.
Mire los grandes milagros que Dios ha hecho en su vida. 

Dios lo ha traído para que su alma crezca y se fortalezca.

2 comentarios:

  1. Es una seguridad el "escudo de la fé" y "la roca" para darnos firmeza; por tanto, despejar la mente y corazón de obstáculos.

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  2. Es una seguridad el "escudo de la fé" y "la roca" para darnos firmeza; por tanto, despejar la mente y corazón de obstáculos.

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