Muchos dicen que si Dios hizo su
plan por qué permitió que Satanás trajera cizaña y contaminara sus ángeles en
el cielo. Hay cosa que Dios nos explica y hay cosas que no entendemos, pero así
haya cosas que no entendamos lo que si entendemos es que Dios es Dios y sabe lo
que hace. Dios tiene un propósito con todas las cosas y es soberano.
Después de crear a Adán y Eva y
que Dios sabía que iban a pecar. Dios ya tenía el plan perfecto y era
Jesucristo, ya tenía el cordero de Dios inmolado. Ya tenía un plan perfecto
para nuestras vidas. Antes de que naciéramos y de que Dios nos formara en el
vientre de nuestra madre, Dios ya tenía un plan con cada uno de nosotros, ya
nos había conocido y nos había santificado.
Él ya sabe lo que va pasar con
nosotros, está en nosotros hacer su voluntad, está en nosotros no dar vueltas
en el desierto y aceptar su voluntad.
Si oímos la voz de Dios y así nos
parezca o no nos parezca, pero la obedecemos, Dios siempre va a darnos lo
mejor. Al final vamos a entender por qué pasamos pruebas.
Las fiestas del Cordero ya están
preparadas. Él ha limpiado nuestros vestidos con la sangre del Cordero.
Génesis 22: 1
“Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo:
Abraham. Y él respondió: Heme aquí”.
Dios prueba nuestro corazón, Para
ver si lo que declaramos si está en nuestro corazón.
Ese “heme aquí”, significa: aquí
estoy dispuesto. A veces nos vamos por el camino contrario.
Génesis 22: 2
“Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a
tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo
te diré”.
Dios le estaba pidiendo a Abraham
algo muy preciado para su corazón.
Hay veces que ponemos cosas o
personas antes que a Dios. A veces le damos a Dios las migajas de tiempo, de
espacio, de amor…
Dios le estaba diciendo:
preséntamelo en el altar, preséntame lo que hay en tu corazón. Sacrifícalo
delante de mi presencia.
Génesis 22: 3
“Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo
dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se
levantó, y fue al lugar que Dios le dijo”.
Él se levantó rápido a hacer la
voluntad de Dios, no le dio largas como hacemos a veces.
Fue al lugar que Dios le había
dicho, no a otro lugar.
Génesis 22: 4 – 5
“Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces
dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos
hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”.
Estaba declarando la provisión de
Dios y estaba declarando la misericordia de Dios, que Dios que le había dado la
promesa era fiel para proveer todas las cosas.
Eso no fue fácil para Abraham,
iba a entregar lo único, pero él se propuso en su corazón adorar a Dios.
“...y volveremos a vosotros”.
Estaba declarando en fe.
Génesis 22: 6
“Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y
él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos”.
El mismo que iba a ser
sacrificado estaba llevando la leña, modelo de Jesucristo que cargó su propia
cruz.
Génesis 22: 7 – 8
“Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él
respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas
¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se
proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos”.
Abraham no le responde que él era
el cordero, sino que Dios se proveerá de uno. Declaró la palabra de Dios,
declaró en fe lo que estaba deseando en su corazón.
Génesis 22: 9
“Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí
Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el
altar sobre la leña”.
Abraham lo entregó y seguramente pidió
fortaleza para no renegar contra Dios.
Génesis 22: 10
“Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo”.
Le tocaba a Abraham mismo
entregarlo. Nos toca a nosotros entregar lo que está mermando nuestra fe.
Abraham estaba fortalecido en
Dios.
Génesis 22: 11
“Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo:
Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí”.
Dios no llega ni antes ni
después, llega en el momento justo.
Génesis 22: 12
“Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada;
porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu
único”.
Qué bonito que Dios nos diga que
ya sabe que nosotros tememos a Dios.
Cuántas veces Dios nos lleva
hasta el final, probando nuestro corazón, para ver si realmente nosotros le
tememos. Si realmente amamos a Dios y Abraham pasó esa prueba victorioso.
Génesis 22: 13
“Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un
carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero,
y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo”.
Dios le dijo ya conozco que me
amas y así como me entregaste todo, yo también te voy a bendecir grandemente.
Dios le estaba diciendo: ya te
tengo un cordero preparado, no va a ser tu hijo, va a ser el mío, el Cordero inmolado,
el Cordero sin mancha, Jesucristo limpio de pecado, limpio de maldad, sacerdote
para siempre según el orden de Melquisedec.
Como Abraham dispuso su corazón y
entregó, Dios lo bendijo.
Muchas veces no recibimos bendición
porque no rendimos, porque no entregamos, porque no ofrendamos lo que Dios nos
está pidiendo, lo que Dios nos está demandando.
Génesis 22: 14
“Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto,
se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto”.
Cuando estábamos en el mundo no
conocíamos la palabra: Jehová proveerá.
Cuántos podemos decir Jehová
proveerá. Si Dios te dio una familia, un ministerio, Dios lo hará.
Génesis 22: 15 – 16
“Y llamó
el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí
mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has
rehusado tu hijo, tu único hijo;”
Lo que Dios promete lo cumple.
Porque no es como el hombre que hoy dice una cosa y mañana otra.
Pon tu vida en esa roca que es la
base firme. Ninguna tormenta podrá derribarnos de su presencia.
Génesis 22: 17
“de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas
del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia
poseerá las puertas de sus enemigos”.
En las manos de Dios todo se
multiplica, todo prospera.
Párate firme en la promesa que
Dios te dio. Lo que Dios hizo ayer lo hace hoy.
Dios lo hace grande.
Cuando hay sacrificio es porque
Dios quiere bendecirnos grandemente.
Génesis 22: 18
“En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por
cuanto obedeciste a mi voz”.
Hay fruto de bendición para
nosotros porque Abraham obedeció la voz de Dios
No hay comentarios:
Publicar un comentario