sábado, 1 de noviembre de 2014

Tan solo creer



Tener confianza, seguridad, fe de que el señor va a hacer cosas grandes y maravillosas en cada uno de nosotros.

¿Puedes creer que tenemos un Dios que hace milagros, que sana enfermos, que restaura vidas y que hace nuevas todas las cosas?

Piensa un momento cuántas promesas te ha dado el Espíritu Santo en este lugar y a cuántas has creído. Por eso Dios dice: “Tan solo creer”.

Proverbios 1: 22

“¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia?”

Nos volvemos simples para las cosas de Dios. Los burladores los que no creen en la palabra y se burlan, insensatos esos necios que aborrecen el conocimiento que Dios nos da en todo momento.

Dios se pregunta hasta cuando serán simples si Dios dice que somos la sal de la tierra. 

Lucas 8: 11-15

“Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.  Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.  Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.  La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.  Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia”.

La semilla es la palabra que Dios pone en nuestro corazón, ¿como cuál de estos nos comportamos?

Debemos ser como la buena tierra y debemos creer a lo que Dios nos ha dicho.

Isaías 59: 1

“He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír”.
Cuántas veces creemos que la mano de Dios no está para nosotros o que él no nos oye.

Números 14: 2-3

“Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!  ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto”?

¿Cuántas veces decimos palabras necias deseando cuando estábamos en el mundo. Cuantas veces decimos desear la muerte porque estamos en un desierto, porque estamos muy mal, cuando Dios es nuestro amparo, nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones?

Nada nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús.

¿Nos podría ir bien en el mundo? El mundo nada nos ofrece. Dios nos sacó de ese mundo.

Salmos 2: 8

“Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra”.

Él entrega en tus manos es herencia de Dios. Es solamente pedirle y clamarle a él. Lo que sucede es que decaemos y desmayamos.

Deuteronomio 20: 1-4

“Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto.  Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo,  y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos;  porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros”.

No podemos tener miedo ante un gigante, si vemos una dificultad muy grande no tengamos temor de ella. Nosotros somos esos sacerdotes hoy, para ministrar delante de Dios. Nosotros tenemos una salvación muy grande y Cristo nos purificó por medio de su sangre. 

Sé valiente y esforzado.

Muchas veces venimos por venir, no hemos visto simples y conformistas. Pidámosle a Dios que cambien nuestra actitud cuando vengamos a este lugar.

El Espíritu de Dios nos vivifica, quiere que nos metamos más con la palabra. 

Isaías 51: 12-13

“Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?  Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?”

Quienes somos nosotros para tener miedo del hombre, nos pregunta Dios, no podemos tener miedo de  un enemigo vencido. ¿Cuántas veces tenemos miedo del enemigo que está ahí rugiendo cuando Cristo ya lo venció en la cruz del Calvario? El enemigo puede rugir mucho, pero no nos puede tocar.

Isaías 456: 1 – 3

“Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán:  Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos;  y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre”.

Cada uno ponga su nombre donde dice Ciro. Dios nos promete que va delante de nosotros y hará cosas grandes y maravillosas. Dios puede abrir cualquier puerta.

Dios dice que no miremos al gigante sino que lo veamos a él que es más grande que el gigante. 

Deuteronomio 33: 27

“El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; Él echó de delante de ti al enemigo, y dijo: Destruye”.

Hoy vamos a destruir al enemigo. De este lugar saldrá la gloria de Dios, somos esa “manada pequeña” de la que Dios habla en su palabra y estamos acompañados por él

viernes, 31 de octubre de 2014

Todo un reto




11-      Prueba

 Eclesiastés 7: 29

“He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones”.

El hombre tiene un corazón engañoso, nos vamos detrás de dioses ajenos, tras de vicios y placeres. Buscamos la felicidad que nos brinda el mundo.

Deuteronomio 8: 19 – 20

“Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.  Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios”.

Nos advierte que es lo que nos pasa sino lo seguimos.

Proverbios 29: 19

“El siervo no se corrige con palabras; porque entiende, mas no hace caso”.

Nos da un ejemplo que contradice a los que dicen: “¿pero Dios por qué no nos habla?”. Dios no explica el porqué no nos habla, ya que el siervo no se corrige con palabras.  Como siervos necesitamos la disciplina de Dios y las pruebas que Dios nos pone.

Deuteronomio 8: 2

“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”.

Nos dice que nos vino a probar para saber qué había en nuestro corazón.  Si nos retiramos de esta visión y nos vamos al mundo nos va a faltar todo, ya que sabemos que Dios todo lo hace por nosotros.

Deuteronomio 8: 5

“Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga”.

Dios nos pide que reconozcamos que el castigo es necesario.

El gozo que Dios nos da derrumba todas las penas. 

Deuteronomio 8: 16

“que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien”.

22-      Cuando decidimos buscar a Dios 

Cuando pedimos perdón Dios nos perdona y según dice la Escritura, Dios entierra esos pecados en el fondo de la mar y no se vuelve a acordar de ellos, así nosotros también debemos olvidarnos.

Deuteronomio 30: 1 – 16

“Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios,  y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,  entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios.  Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará;  y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres.  Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.  Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron.  Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová, y pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy.  Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres,  cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.  Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.  No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?  Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?  Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;  porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella”.

Dios acá nos promete algo, pero también nos demanda algo. Los cautivos, acá nos habla de los herederos de la salvación, que están en vicios y Dios dice que traerá esos cautivos si nosotros nos volvemos a él con todo el corazón.

Lo malo que está pasando se convertirá en bueno. Nuestras finanzas, nuestra salud y todo lo demás nos será devuelto si buscamos a Dios de corazón.

Si buscamos a Dios de corazón él se encarga de cortar con el pecado y poner en nuestros corazones amor por él y por sus cosas.

En el 8 dice que volveremos a las cosas de Dios cuando nos alejamos.

Vendrán las bendiciones con la consagración de nosotros.

Dios se agrada cuando estamos con él y eso es una alegría para nosotros.

También nos dice que no es difícil buscarlo.

Delante de cada uno de  nosotros pone la vida y el bien. 

La promesa: es: “que vivas y seas multiplicado”

Santiago: 1: 2-8 

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.  Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.  Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.  Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.  No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.  El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”.

Cuando estemos pasando por dificultades no nos desanimemos y no perdamos la alegría. No es fácil, pero Dios nos da ese gozo y esa paz para vivir bien  a pesar de las circunstancias.

Gálatas 6: 9 

“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.

La bendición es que segaremos, pero la demanda es: si no desmayamos.

Eclesiastés 8: 5-9

“El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio.  Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre él;  pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará?  No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee.  Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que debajo del sol se hace; hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo”.

En el Espíritu Santo somos sabios, Dios nos da sabiduría.

Lo material nos nace olvidar lo espiritual. Ningún hombre tiene potestad para retener el espíritu ni sobre la muerte.

Acá se predica una palabra muy libre, no es pidiendo diezmos ni enriqueciendo a nadie, sino predicando una palabra que aunque fuerte, es para el bien de las almas y para salvación.

Eclesiastés 8: 14- 15

“Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad.  Por tanto, alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba y se alegre; y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le concede debajo del sol”.

Hay personas que hacen el mal y es como si hicieran el bien porque poseen en abundancia, y algunos es como si no estuvieran en las cosas de Dios, pero es vanidad ponernos a fijarnos en eso, debemos dedicarnos a vivir con lo que tenemos. Darle siempre gracias a Dios por lo que tenemos.

Eclesiastés 8: 17

“y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla”.

Si vamos a hacer algo es porque Dios así lo quiere.

Eclesiastés 9: 3-6

“Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que un mismo suceso acontece a todos, y también que el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez en su corazón durante su vida; y después de esto se van a los muertos.  Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto.  Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.  También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol”.

A todos los hombres les sucede, es una cadena que se sigue y se rompe cuando recibimos a Cristo como Señor y Salvador en nuestros corazones.

Mientras haya vida hay esperanza de arrepentirnos de los malos caminos. Agradezcamos la vida porque es oportunidad de arrepentirnos.

Cuando muramos obligatoriamente tenemos que renunciar a las cosas del mundo, entonces es mejor renunciar voluntariamente para obtener la salvación.

Números 23: 21

“No ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, y júbilo de rey en él”.

Cada uno pone su nombre donde dice Jacob.

Eclesiastés 9: 7-8

“Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios.  En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza”.

Es todo un reto entregarse totalmente a Dios.

sábado, 25 de octubre de 2014

Entrega Total



Dios quiere que nos entreguemos totalmente a él, sin reservas. Dios no quiere que esa entrega sea medias sino completamente.

Mateo 13: 44

“Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”.
Nosotros ya encontramos ese tesoro. Jesucristo se mostró es la luz del mundo y nosotros tenemos que darlo a conocer.

Es tiempo de renuncia a nuestro viejo hombre, a nuestra vieja manera de vivir. No debemos seguir  haciendo cosas que no debemos.

Nosotros tenemos poder para decirle no a la tentación. Si le decimos si a la tentación es porque hemos bajado los niveles de oración.

Mateo 27: 50-54

“Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.  Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;  y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;  y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.  El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios”.

Dios entregó a su hijo Jesucristo por completo. Cristo se entregó por toda la humanidad. Cristo se entregó por completo y espera de nosotros entrega total.

Cuando recibimos a Cristo el velo se rompe. 

El Espíritu de Dios transforma todo. Toda lengua tiene que confesar que Cristo es el Señor.

El único que puede cambiar nuestra vida es Jesucristo. Cuando recibimos a Cristo recibimos poder.

Cuando nosotros nos entregamos totalmente la gente dice. Este es distinto, este es un hijo de Dios.

A Pedro le dijeron cuando prendieron a Jesús: tú eres de ellos porque tu manera de hablar te delata.
Eso debe pasar con vosotros nos debe cambiar hasta l amanera de hablar.

Eclesiastés 3: 6

Tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

¿Cuándo es? El tiempo es hoy. Usted no está acá por casualidad sino porque tiene un propósito en su vida.
A veces no se cree porque piensan que es una religión y Dios no es religión, es un cambio de vida.

Usted quiere vivir bueno, piense en Jesús, claro que hay dificultades, el camino del Señor es muy lindo, tiene espinas, pero también nos ayuda a sobrepasar las dificultades. 

Tiempo de buscar dice el Señor, buscamos milagros, respuestas de Dios, pero él quiere que lo busquemos de corazón.

Tiempo de perder lo que usted ha buscado en el mundo, perder las viejas costumbres, su vieja manera de vivir.

Tiempo de guardar la palabra. “Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón”.

Tiempo de desechar las obras de  las tinieblas, desechar las cosas del mundo, dice la apalabra que el que se hace amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios. Lo que se llama pecado es amistad con el mundo.

Marcos 1: 16-20

“Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.  Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron.  Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes.  Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron”.

Le siguieron inmediatamente, no le pusieron condiciones.

Dijo venid en pos de mí, no les dijo vengan en pos de una religión. No se trata de dejar ahora todo lo que tenemos sino de poner al Señor en primer lugar. Dios nos llama de diferentes modos para que le adoremos. Le podemos servir en nuestro trabajo, en nuestro hogar, en donde estemos. Dejemos la incredulidad. 

Juan 21: 1 – 6

“Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.  Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.  Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.  Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces”.

En el 4 los discípulos no se dieron cuenta de que era Jesús. 

Algo sobrenatural ocurrió y sin embargo sólo se dieron cuenta de que era Jesús cuando él les dijo.

Juan 21: 15-18

“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.  De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras”.

Amós 5: 4

“Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis”

Tenemos que buscar a Dios. 

Amos 5: 14

“Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís”.

¿Todavía buscando respuestas en el mundo?

Para que viváis, si buscamos lo bueno. Cuando buscamos a Dios tenemos su respaldo.

Jeremías 29: 11-13 

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.  Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;  y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.

Dios quiere cosas buenas en su vida, cosas maravillosas, pero no nos hemos entregado totalmente.

Perder el mundo es ganancia con Dios.

Pensamientos de paz nos da Dios. Dios quiere que disfrutemos de la presencia de Dios. Vengamos a Dios e invoquémoslo de todo corazón. La recompensa por buscarle es que Dios nos escucha.

Sofonías 2: 3

“Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová”.

Los soberbios no pueden venir a Cristo, su soberbia no los deja. 

Los humildes son los que reconocemos que dependemos totalmente de Dios. 

Proverbios 10: 6

“Hay bendiciones sobre la cabeza del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos”.

Hemos sido justificados por Cristo el Señor. 

Aquellos que se levantan contra el justo. El Espíritu de Dios hace justicia. 

Dios no va a permitir que el enemigo arrase con nosotros.