lunes, 20 de abril de 2015

La Élite de Dios



Élite es una minoría selecta, es grupo que se destaca y el término es utilizado en campos como el social, el deportivo y otros. Es un grupo que es lo mejor de lo mejor.

Lo que Dios nos va a ministrar hoy es quienes pertenecen o pertenecemos a su élite.

Jeremías 31: 11 – 14

“11 Porque Jehová redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él. 12 Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de Jehová, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. 13 Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. 14 Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová”.

Ponga su nombre donde dice Jacob. Porque Yahvé redimió a Héctor, a Fanny a Carlos, a cada uno de nosotros. Redimir significa pagar un precio. En este caso Jesucristo pagó un precio para sacarnos de las fauces del infierno, de la condenación eterna. 

Nosotros estábamos sometidos a muchas cosas que por momentos son más fuertes que nosotros y Cristo empezó a mostrarnos que hay victoria, que podemos ser “más que vencedores”, que podemos ser la élite con él, en toda circunstancia. Podemos ser lo mejor de lo mejor y todas las situaciones y circunstancias se tienen que rendir bajo nuestros pies. 

En el versículo 13 nos dice que por esa redención, por esa libertad que tenemos en Jesucristo, por él haber pagado ese precio, nosotros tendremos diligencia: “correrán” hacia la bendición y hacia la plenitud que el reino de Dios trae. 

Vamos hacer mucho énfasis en “al pan, al vino y al aceite”. Ya sabemos quién es el pan de vida.

En el versículo 13 significa que por la redención, por estar Cristo en nuestro corazón nos dice que viene una alegría, que viene un gozo, que no habrá más tristeza. 

Muchas veces por las circunstancias a nosotros se nos descompone el rostro y pasamos un tiempo ahí aletargados y el diablo riéndose de nosotros en nuestras propias narices, y nos dejamos hacer esto sabiendo nosotros que Jesucristo ya pagó un precio, pero a nosotros nos toca “correr al pan, al vino y al aceite” y a veces no lo hacemos. 

De esa manera recibiremos, todos, una alegría, jóvenes, viejos, hombres mujeres, todos estaremos en  gozo porque el Espíritu Santo está en nosotros.

En el versículo 14: Pueblo, esta palabra es profética serás saciado del bien de Yahvé Dios. Esta palabra es para nuestras almas. Son tiempos finales, es tiempo de disfrutar en plenitud el reino de Dios, ya no hay disculpa. Dios está listo para darnos lo mejor de lo mejor de su reino, pero nosotros tenemos que correr, la élite de Dios tiene que “correr al pan, al vino y al aceite”. 

Si usted abre su corazón, con esta palabra no volverá a andar en ninguna derrota. 

1.       Qué es el pan

Juan 6: 31 – 36

“31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. 32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 

34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. 

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”.

En el 32 nosotros, con el Verbo de Dios tenemos la victoria, pero tenemos que correr al pan, tenemos que correr a Jesucristo.

Estamos parados en el reino de Dios, no en cualquier cosa. El diablo te está haciendo desdibujar por circunstancias, no le creas. Créele a Dios que te puede sacar de la olla más extrema. A cuantos ha sacado del vicio, de enfermedades y de tantas cosas. Corramos al pan bajado del cielo.

Los discípulos entendieron y le pidieron que les diera siempre de ese pan.

El pueblo, la élite de Dios correrá al pan, a la palabra de Dios, al Verbo de Dios, a las promesas de Dios, a las demandas de Dios y vivirán en libertad.

Este es el remanente de Dios que se niega a ser encasillado. Cristo le dio libertad a su pueblo que hacen entonces los líderes religiosos levándolo de acá para allá, cobrándole diezmos, aquí se enseña a ofrendarnos los unos a los otros como hacían los apóstoles en los primero tiempos. Nos ofrendamos los unos a los otros y eso es una gran bendición, pero hay que “correr al pan, al vino y al aceite”.

Usted puede decir: “papito Dios danos de ese pan siempre, nosotros corremos a ese pan”. Si tenemos esa actitud siempre, Dios mío dame ese pan siempre, si estamos metidos todos los días metidos en la palabra de Dios, comiendo en la palabra de Dios, usted es una persona en victoria.

Una de las características de Dios es correr al pan.

El versículo 35 dice que sus necesidades serán todas resueltas entonces que es lo  que hacemos tan agobiados tan entristecidos qué hacemos en esa maldita derrota del diablo, cuando Dios nos ha prometido la gran bendición. 

Él suplirá todo conforme a sus riquezas en gloria, las necesidades nos serán saciadas. 

Cristo nos redimió y como estamos libres podremos correr al pan, a comer la palabra de Dios.

Si nos metemos con Dios hay disciplina. De nosotros la disposición y la unción del Espíritu Santo fluye en poder.

El que viene al pan de vida nunca tendrá hambre y nunca tendrá sed. Que hacemos nosotros con esas angustias.

La elite se tiene que entrenar: congregarnos, reunirnos, los devocionales, vivir en santidad es parte de nuestro entrenamiento.

La gente está leyendo a Cristo, por doquier, es a través de nosotros.

I Samuel 21: 3 – 4

“3 Ahora, pues, ¿qué tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas. 4 El sacerdote respondió a David y dijo: No tengo pan común a la mano, solamente tengo pan sagrado; pero lo daré si los criados se han guardado a lo menos de mujeres”.

David estaba siendo perseguido por Saúl y llegó con su ejército hambrientos todos, y se encontró con el sacerdote Ahimelec.

Jesucristo es el sumo sacerdote de nosotros, es el pan vivo bajado del cielo, no es un pan común. El pan sagrado es la palabra de Dios. Es pan nos es dado si nos hemos guardado del pecado. A veces participamos de la mesa del Señor y lo hacemos indignamente, porque corremos a las promesas del Señor, pero  no estamos viviendo en santidad. No estamos viviendo para él.

Le recordamos a Dios las promesas pero él, por su Espíritu Santo, nos recuerda las demandas.

Hay que correr al pan, pero debidamente, Jesucristo es pan sagrado. Eso es lo que comemos aquí pan sagrado. Es mismo pan sagrado nos ayuda a santificarnos. Su palabra nos ayuda a apartarnos de toda maldad. Y pecado. 

Joel 2: 15- 19

“15 Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea.16 Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia. 17 Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios? 18 Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. 19 Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones”.

Cuando usted no es la elite de Dios por no ser diligente ni correr al pan usted sufre oprobio, pues los problemas lo tienen tan contra del rincón que la gente le dice: “dónde está pues su Dios”. Se burlan de nosotros por no andar en recto camino con Dios.

Cada uno de nosotros que hemos recibido a Cristo somos sus sacerdotes. Hay que humillarse y decirle: “Dios mío yo quiero ser de su élite, yo quiero venir al pan papito Dios, al vino y al aceite. Yo quiero venir a comer de tu palabra, papito Dios ayúdame a salir de estas y estas áreas en la que todavía caigo. Cuando lo haces de todo corazón entonces ya no vienes ha ser el oprobio de las naciones, ni de tus vecinos que se ríen de ti.

En el versículo 18. Yahvé redimió y corremos hacia el pan y Dios solicito y diligente por su pueblo lo saciará.
Hay que humillarse delante de Dios. “Dios yo reconozco esto y aquello que está frenando estas bendiciones”. Gay que ser sinceros  con Dios para saber qué es lo que está parando las bendiciones.

Quiero correr a las promesas, pero primero a las demandas, quiero vivir en obediencia, quiero vivir en santidad. Y ahí sí que venga la lluvia de bendiciones sobre mi vida. Cuando así lo hacemos papito Dios solícito por nosotros, solícito por nuestros hogares o por el templo que somos cada uno de nosotros, lo levanta lo liberta, viene la bendición integral. Pero “si se humillare mi pueblos, sobre el cual mi nombre es invocado”.

En cantares 1: 3 dice: “y tu nombre oh Yahvé (o tu nombre oh Jesucristo) es como un ungüento fino sobre nuestra vida”.

Tenemos que sacudirnos de la mediocridad y correr al pan, a las demandas y a las promesas de Dios.
Se llegó la hora porque sin santidad nadie volará en el rapto.

2.       Correr al vino

La palabra en nuestras vidas produce mucha fe, santidad, nos hace apartar de muchas cosas, de muchos errores. 

Juan 2: 1 11

“1 Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. 2 Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. 3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. 4 Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.
5 Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. 6 Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.
7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.
8 Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. 9 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, 10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.
11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él”.

En el 6 se ve la fe de María sabía a quién le estaba pidiendo. Oro y luego actuó en fe.

Nosotros a veces oramos y cuando salimos de la oración decimos: “ah no aquí no pasó nada”

Tenemos que ser la élite de Dios no nos queda otro camino hay que correr. 

En el 6 Jesús mandó a llenar las tinajas de agua. Recipientes que somos nosotros y el agua también tipifica la palabra de Dios.

Usted es recipiente, es templo del Espíritu Santo. Cuando recibió a Jesucristo, llegó el Espíritu Santo y lo hizo su templo y dice la palabra: “y todo su templo respira su gloria”. 

Somos templos del Espíritu Santo, ¿Por qué seguimos viviendo e esa maldita derrota?, es tiempo, iglesia, de despertar y es con todo que nos tenemos que meter con Dios.

Somos recipientes de barro sí, pero donde mora la excelencia del conocimiento de Dios.

Hay más de mil religiones en el mundo, pero usted acá no se matriculó en ninguna religión, usted está en una parte del cuerpo universal de nuestro Señor Jesucristo, tenemos muchos hermanos en muchas partes. Pero ¿cómo se distingue la verdadera Iglesia de nuestro Señor Jesucristo? Se conoce por el fruto del Espíritu Santo, no por un letrero en la puerta, la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo es gente llena, rebosantes del Espíritu de Dios, por eso se distingue: “por los frutos los conoceréis”, no por la religión que se practique o por el grupo de oración al que se asiste. 

Porque estando en este grupo también se puede ser religioso. Un religioso viene, ora, canta alabanzas y no pasa nada. No abre su corazón, no hay cambios, no hay transformación en su vida.

¿Cómo se transforma el agua en vino y qué significa el vino? Más bien, ¿Quién la convierte en vino? Cuando obedecemos y corremos al pan y llenamos nuestra vida, nuestro corazón pensamiento, emociones y voluntad de la bendita palabra de Dios, inexorablemente está la profecía de Dios y esa llenura de Palabra se tiene que convertir en vino. Porque el reino de Dios no solamente es justicia sino paz y gozo.

El vino habla del gozo, tengo gozo a pesar de las dificultades. Yo le puse los problemas a Dios y yo sé que él los resuelve, aleluya, gloria a Dios: Hago lo que tenga que hacer porque Dios está al frente de todas mis cosas. 

El agua, el pan, que tipifican, la palabra de Dios, se convierte en vino y nos da gozo y alegría.
Tenemos que estar en el reino de Dios, llenos de gozo, porque si estamos en la carne y vamos a hacer una liberación no pasa nada. 

El mundo espera una élite de Dios, esa que corra al pan, al vino y al aceite.

Para que la gente crea y venga arrodillada a los pies de nuestro Señor Jesucristo, a nosotros, inexorablemente, nos tienen que seguir las señales y los prodigios: sanidades, milagros de toda índole, liberaciones por dónde sea por el Espíritu Santo, a medida que vamos permitiendo que el agua se transforme en vino.
Las personas que están afuera están esperando a esta gente que esté llena del Espíritu Santo de Dios: miremos que dice “manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él”.

Si queremos que nuestras familias y los que nos rodean crean en nuestro Señor Jesucristo, tenemos que correr al pan y ahora al vino y tener gozo y alegría.

Si usted está en derrota, usted no pertenece a la élite de Dios.

Después de haber recibido a Cristo y haber nacido de nuevo tenemos que mantenernos en ese nuevo nacimiento. Si usted está en derrota, esta palabra no es para condenarlo sino para que salgamos de ahí, para levantarnos y decirnos: sí se puede.

Marcos 2: 22

“Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar”.

Tenemos que nacer de nuevo para que haya fruto. Tenemos que estar orgullosos de ser cristianos y ser hijos de Dios. Hoy salimos nuevos de acá, no podemos seguir igual. 

3.       Correr al aceite

Ya vimos cómo se transforma el agua en vino, ahora vamos a ver cómo se transforma el vino en aceite.

II Reyes 4: 1 – 6

“1 Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. 2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. 3 Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. 4 Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. 5 Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. 6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite”.

En el versículo 1 esa mujer, viuda le está hablando al profeta, al hombre de Dios, ella para poder pedir le dice primero que su esposo andaba en justicia, era temeroso de Dios, andaba en los preceptos, en las ordenanzas de Dios. Por eso nosotros tenemos que andar en obediencia. Nos estamos perdiendo unas manifestaciones muy grandes en nuestras vidas, que ya dijo Dios que se iban a dar, pero nosotros a veces sí y a veces no. Esta es la hora de prendernos del todo.

En el versículo 2 el profeta le dijo qué tienes, algo hay que tener por poco que sea. ¿Qué tenemos nosotros para ofrecerle a Dios, para que el haga los milagros? Él quiere todo nuestro corazón, nuestra bendita disposición. 

Dios dice: “sean diligentes en mis cosas que yo les voy a dar lo mejor de lo mejor”. Nosotros no nos hemos decidido de corazón y por eso no recibimos todo lo que Dios tiene para nosotros. 

En el versículo 3 le dice el profeta que pida vasijas y que no sean pocas. Nosotros a veces pedimos como limitando a Dios.  Dios es de abundancia y se puede pedir en cantidad, pero antes debemos correr al pan y al vino para que venga la manifestación del aceite. 

Vamos a ver como se cambia este vino en aceite, para que seamos llenos tenemos que estar dispuestos. Para llenar un vaso de agua hay que poner el vaso debajo de la canilla. Humillados delante de la presencia de Dios para que Él nos exalte delante de toda situación y llegue el aceite de Dios, el refrigerio de Dios, el bálsamo de Dios, lo sobrenatural de Dios.

Cuando dice no pocas es porque hay que renovar el aceite. Cada vez que nos reunamos o nuestro devocional digámosle: “quiero ser más lleno de ti, voy hacia algo distinto”.

En el versículo 5 ese entrar en su casa con sus hijos habla de intimidad. Entra usted en intimidad con Dios.
La mujer estaba dispuesta pidió más vasijas. El aceite se fue cuando no había vasijas. En nuestro caso es no dejar acabar las vasijas y que siempre le pidamos a Dios que nos siga renovando, porque si no, ya no habrá más aceite.

Cuando usted se cree muy lleno de Dios empieza a relajarse y no busca más a Dios. Debe ser al contrario mientras más llenos, más dispuestos a ser llenados debemos estar para que el aceite no se acabe nunca.
¿Cómo se convierte el vino en el aceite? El vino es tipo del gozo y la alegría, el aceite es la unción y le poder del Espíritu Santo de Dios, para hacer lo sobrenatural y llegar a las almas perdidas en puro poder, que los demonios nos vean y tengan que replegarse.

Los endemoniados reconocían a Jesucristo y sigue siendo así lo siguen reconociendo y reconocen a la élite de Dios. Nosotros pos su Espíritu Santo podemos ser elite, somos su cuerpo. ¿Qué pasa iglesia?
¿Por qué a unos pocos les está sucediendo los sobrenatural y a usted no? Porque usted no se está disponiendo.

Ese gozo se convierte en aceite. Cuando yo, mi vasija se humilla delante de Dios, ya paso de esa agua, la palabra,  y se convierte en vino, en gozo y alegría y ahora como estoy tan lleno de es gozo y esa alegría, tengo para dar y para compartir y eso es la unción. Veamos a través de la palabra:

Salmo 23: 5

“Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”.

Eso es lo que pasa cuando estoy tan lleno. Cuando un recipiente está rebozando hay derramamiento y cuando hay derramamiento, como pasó en Pentecostés hay cosecha de almas porque la siega ha llegado. Jesucristo nos necesita, somos sus manos, somos sus pies, somos su cuerpo. El Espíritu Santo quiere utilizar a cada uno de nosotros. Aquí no hay nadie más ungido que otros hemos bebido de la misma agua, hemos comido del mismo pan. No hay tiempo que perder somos la élite de Dios y hay que correr al pan, al vino y al aceite, para que nuestros enemigos sean avergonzados.

Mi copa está rebozando del bien, del poder y de la unción.

Que para el que quiera esta unción, amén que así se cumpla: llenos de poder, llenos del Espíritu Santo y que esas manos levantadas sirvan para sanar y liberar. Te damos gracias Jesucristo porque tu unción baje hacia su pueblo. 

Gracias porque el agua se convierte en vino y este en aceite. 

Conclusión

Eclesiastés 9: 7 – 8

“Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios. 8 En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza”.

Podemos andar en santidad en todo momento porque somos la élite de Dios.

Juan 18: 6

Cuando venían por Jesucristo, preguntaron por él.

“Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra”.

miércoles, 15 de abril de 2015

El gran conflicto



Esta palaba que quede muy implantada. A partir de tres temas que siguen podamos poder empezar a presentar fuego agradable a Dios. La palabra debe hablarse directamente, pero solo están en capacidad de hablarla directamente aquellos que comprenden que se está en un gran conflicto y que están en comunión grande con su Santo Espíritu.

Deuteronomio 11: 26 28

“He aquí que yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyeres los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido”.

Es hoy que pone Dios esto. Al pueblo de Israel le estaba hablando desde ese día y a nosotros también nos la pone hoy.

No estaba hablando en el 28 de los ídolos de yeso, sino de tantas otras cosas que le estén quitando el primer lugar. La idolatría es un término muy amplio: nuestros hogares, nuestros hijos, nuestro trabajo, le estoy quitando lo mejor a Dios: las primicias que deben ser para Dios. Todo el que hace pecado está en maldición así haya recibido a Cristo.

Queda puesto pues el fundamento de esta palabra: La bendición o la maldición.

Cuando viene el pecado le tememos más a lo que pueda pensar el  hombre que a Dios. A veces pensamos cuando vamos para el grupo y pedimos a Dios que no vaya a traer palabra de discernimiento que no nos vayan a desnudar allá en el grupo. Y el grupo no está para eso nos reunimos es para edificación, para ser levantados, para ser exhortados, para tener llamadas de atención del Espíritu Santo y todo eso en aras de nuestro crecimiento espiritual.

Dios no nos está exigiendo perfección, pero si mucha sinceridad y entender que estamos en un gran conflicto y que está poniendo delante de nosotros la bendición y la maldición. Salirse de la cobertura de Dios es grave y más en este tiempo. Hay que hilar delgadito con Dios, en las empresas nos exigen y nosotros caminamos en forma, pero cuando Dios exige no hacemos caso. 

Algunas denominaciones dicen que la maldición era en el viejo pacto, no recuerdan por ejemplo lo que les pasó a Ananías y a su esposa que cayeron muertos en el momento que le mintieron al Espíritu Santo.

Dios, más que la alabanza, oración y hablar en lenguas quiere que corrijamos los actos que nos separan de él.  Necesitamos santidad porque sin ella nadie verá a Dios, no vamos a ver el poder de Dios en nuestra vida.

Los hogares de los que se llaman cristianos son un desastre, sus vidas sus finanzas, su testimonio donde quiera que vayan son un desastre.

1-      Dónde se genera este gran conflicto

Hay puntos donde se generan veamos 

Ezequiel 28 (leer todo pero tomemos acá desde el 11-15)

Esta es la descripción de cómo era y es Satanás, donde tuvo origen el conflicto en qué estamos.

“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad”. 

Es complicado entender como estaba en la perfección y luego dice se halló en ti maldad. Como la palabra de Dios no se contradice Dios todo lo hizo perfecto, pero dentro de todo dio a sus criaturas especialmente a los ángeles y al hombre: libertad. El pone su sello de perfección, pero da libertad, da libre albedrío, Dios nos da la bendición que es en Cristo Jesús, pero nosotros veremos qué hacemos con ella.

La pregunta es cuál fue la maldad que halló Dios en Satanás. La respuesta es la codicia. Por eso Pablo dijo: “El que esté firme mire que no caiga”.

Tenemos un gran conflicto y Dios nos lo está haciendo entender porque estamos llamados a grandes cosas, por lo que tenemos que tener un gran compromiso y una gran disposición, porque lo que está pasando en el mundo no es cualquier cosa.

Vemos pues que el origen del conflicto es en el tercer cielo y en el Edén.

Génesis 3: 1-5

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”.

Satanás siempre cuestiona las cosas de Dios, lo que hace la nueva Era, ¿y Dios justo y tira la gene la infierno? Sabiendo que Dios no tira a nadie al infierno sino que el hombre por el pecado allá llega. Eva empieza mintiendo porque Dios dijo que no comieran no que no lo tocara. Uno de los grandes errores es haber escuchado a la serpiente, haber dialogado con la tentación, se puso a hablar con el enemigo. Cuando llega la tentación y uno se detiene a mirarla a contemplarla es fácil tener problemas.

Acá está presentada la codicia: “Seréis como Dios” y eso es lo que plantea la Nueva Era. Ese es el origen de este gran conflicto: la codicia. Dónde estaba Adán. No estaba cerca por eso Eva cayó.

Yo tengo la espada del Espíritu no hago sino cortar lo que está mandando el enemigo. 

Tenemos pues donde se origino: viene desde la codicia de  Satanás que quiso contaminar al género humano. Esto nos enseña que por más que estemos llenos del Espíritu Santo hay que andar con mucho cuidado. Con temor y temblor, examinando bien nuestro corazón, ¿qué estoy pensando? 

Vamos a Apocalipsis 12 (1: 15)

“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento”.

Bíblicamente la mujer es la Iglesia vestida de sol en Malaquías capítulo 4 Jesucristo se describe como el sol de justicia. El sol habla de la luz que tenemos en Cristo Jesús. La luna debajo de sus pies está hablando de la sabiduría humana 

“También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese”. 

La Iglesia embarazada de Cristo el Señor va a dar a luz a Cristo. Antes de que Cristo sea formado en nosotros, que no seamos más nosotros sino Cristo en nosotros y lo que ahora vivimos en la carne lo vivamos en la fe del hijo de Dios, antes de eso hay una gran lucha: Satanás no quiere que en usted aparezca realmente ese hijo varón,  no quiere que usted dé a luz esa unción esa bendición. Santanas está al frente para devorar. 

Las ambivalencias en todos los sentidos emocional, espiritual, económico es porque tenemos un gran conflicto. Dios dice: “que hubo pues, tanto conocimiento y no han dado a luz, qué pasa yo los he estado alimentando con mi palabra”. Mucho alimento con la Palabra unas veces acá como cristianos y afuera otra cosa. Algunos les ha dado miedo soltarse porque qué irá a decir mi familia, amigos. Se adquiere tanto conocimiento que impide caminar ya.

Dios dice: vuélvanse a mí, estamos en un gran conflicto, no se asusten por Satanás que está al frente: suéltense.

Satanás con la cola arrastró la tercera parte de las estrellas, está hablando de la tercera parte de los ángeles.

Versículo 12: “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. 

El diablo ha descendido, miremos que el conflicto fue arriba. 

El tiempo es corto hagámosle caso a esta palabra

Veamos el 13: “Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón”. 

Recuerde que decíamos a mayor disposición mayor unción. A mayor unción mayor persecución.

Nos disponemos hoy y mañana estamos en otra nota muy distinta con Dios.

Daniel 10: 1

“En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión”. 

No se la enseñaron se la revelaron. El conflicto grande, nada que ver este tiempo con los tiempos de Daniel. Si el de Daniel era grande ahora si que es grande.

A partir de hoy una gran disposición.

Le fue revelada palabra a Daniel porque había un gran conflicto. A nosotros se nos revela palabra porque hay un gran conflicto.

Él la comprendió, Así Dios quiere que nosotros comprendamos esto. 

La visión de Dios es nuestra salvación, es que vivamos bueno, que vivamos una bendición.

San Juan 1: 12 – 14

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;  los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. 

Cuando recibimos a Cristo empieza el conflicto. Nos engendró y tenemos la simiente de Dios.
Aquel verbo,  la palabra habita entre nosotros.

Cuando recibo a Cristo la Gracia de Dios fluye y puedo andar como Dios quiere.

domingo, 12 de abril de 2015

Un llamado



Esta palabra es una exhortación (Y la tomo para mí, dice quien predica)

Filipenses 4

“1 Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados”.

Nos preguntamos ¿realmente estamos firmes?

Porque oramos y terminada la oración, peleamos con el hermano, alegamos, nos llenamos de soberbia, de contienda y continuamos llamándonos hijos de Dios.

Desde el momento en que me enfermé me sentía  cerca de Dios, venía al grupo, me arrodillaba, cantaba, levantaba manos, pero eso no funcionaba. Y yo creía que estaba en las cosas de Dios. A través de la enfermedad, Dios me preguntó: “¿Usted qué está haciendo, cuál es la firmeza suya? Si usted hace esto y lo otro” Desobediencia grande.

La enfermedad implicó una parte para ese llamado de él.

Yo me sentía bien porque tenía empleo, un hogar y me podía desenvolver en el medio. Me desenvolvía en el medio, pero no con Él.  La enfermedad significó un llamado al cambio para no seguir con las cosas que siempre he hecho.

Muchas personas, recibimos a Cristo en nuestro corazón, pero de labios hacia afuera. El Señor me mostró por medio de mi enfermedad: “mire lo que yo les regalo a cada uno de ustedes y lo que ustedes desechan”.

Nos hace una invitación a que realmente reflexionemos en las cosas de Él, que estamos haciendo aquí, si cumplimos o no cumplimos su palabra, no estamos llenando de ella o no. 

Dios nos dio un cuerpo material, pero Cristo  quiere que este cuerpo sea glorificado en su nombre.

Filipenses 3: 21

“El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”.

El cuerpo es importante para Dios y Él lo transformará de tal manera que llegue a ser un cuerpo de gloria. 

Nosotros, toda la mirada la tenemos en lo terrenal, entonces apartémonos de lo que estamos haciendo y hagamos lo que él quiere.

Volvamos a 

Filipenses 4

“2 Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor”.

Estas dos mujeres vivían en discusiones y transformaron esa división en armonía.

“3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida”.

Es una verdad que cuando recibimos a Cristo en nuestro corazón, nuestros nombres son apuntados en el libro de la Vida. 

Cuando me sentí muriendo entendí esto y ahí si lo llamamos y nos arrepentimos y pedimos perdón.

Por eso es que debemos vivir en santidad, obedeciéndole a Él, porque no sabemos en qué momento la muerte nos va a sorprender o en qué momento puede ser el arrebatamiento.

Un arrepentimiento a la carrera porque se está al borde de la muerte, nadie puede garantizar que sea bien hecho. Si estamos buscando de Dios no tiene por qué suceder un arrepentimiento a la carrera y de afán. 

Nosotros somos el cuerpo de Cristo, él es la cabeza y debemos permanecer en obediencia y con gran fidelidad con él. 

Todo Filipense habla del gozo. Preguntémonos si nosotros estamos en gozo.

Cuál es el regocijo, cual amor por nuestros hermanos si venimos a la oración y no sabemos qué le pasa a los hermanos.

Somos hijos de Dios y tenemos que sentir esa transformación.

El conocimiento del hombre, la ciencia y el conocimiento que se da en una universidad es basura al lado del conocimiento de Dios.

Yo estudié tales y tales cosas y la gente dice este si sabe mucho y no sabe nada de Cristo.

No somos auténticos en las cosas de Dios y rebuscamos a convenio nuestro, lo que nos interesa.

“4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”

Pablo repite la palabra regocijaos.

Uno se regocija en su cónyuge, en su trabajo, venimos al grupo y nos creemos buenos, pero realmente ¿si nos regocijamos en Cristo? ¿Dónde está mi corazón? ¿Está con Dios? O ¿esta con mi trabajo? A veces salimos del trabajo y vemos que no nos acordamos de Dios en el día. 

A pesar de todas las cosas que Dios nos da no nos acordamos de Él.

La oración tiene un poder único. 

La adoración a Dios no es los domingos en el grupo de oración, la adoración a Dios es permanente.

Al borde de la muerte no tuve miedo porque sabía con quién estaba tratando.

Cuando ustedes hicieron oración acá por mí yo sentí el cambio en mi cuerpo.

Nosotros vemos que Dios tiene misericordia de nosotros.

Tomo la decisión de tener mucha obediencia y fidelidad con Él. 

“5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.

Tenemos muy presente la oración del domingo, pero ¿Qué pasa en la semana? ¿En el trabajo si hacemos un pare para acordarnos de Él?

Esta palabra me la dio para mí y para que se la pasara a su pueblo.

Busquemos más allá del milagro, busquémoslo a él, miremos que le pasa al hermano. A veces cuando un hermano está mal no estamos haciendo nada para llevarle una palabra de aliento. 

Pablo fue enviado por Dios a Filipo porque era un lugar de mucho pecado. Sin embargo la iglesia de Filipo creció rápidamente.

El poder llamarse uno hijo de Dios es un galardón muy grande.

“7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Hablamos de la paz, del amor. Esa paz que sobrepasa todo entendimiento, no es en el conocimiento nuestro como seres humanos en lo que tenemos estar, esa paz no la da sino el Espíritu Santo.

La sentimos cuando estamos sujetando la carne al pensamiento de Nuestro Señor Jesucristo. Como puedo estar yo en paz, si estoy en pecado, si estoy en problemas, en depresión.

Si usted conoce a Cristo ¿por qué habla de tener ansiedad?

Cómo podemos decir que estamos en Cristo y andamos deprimidos, que no tenemos alegría.

Las dificultades existen pero para eso tenemos a Jesucristo.

Cristo nos da la autoridad a todos los que estamos  aquí y todos sus hijos en el mundo entero, no a dos o tres.

Para vivir en paz y con gozo es permanecer fiel a nuestro Señor Jesucristo.

“8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

Podemos tener esas condiciones pero si no somos fieles a él no hay nada.

“9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros”.

“10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad”.

Cuando buscamos a Dios sentimos el agrado y no importa nada más.

Lo que Cristo quiere hacer con su iglesia es el fortalecimiento de la presencia de Él en cada uno de nosotros.
Nuestra vida está sujeta al Espíritu Santo de Dios. 

“11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”.

Pablo tenía humildad de corazón. Dios lo llamó y lo despojó de todo lo material.

A Veces nos preocupamos más por nuestra economía y no nos acordamos de las cosas de Dios.

Pablo en el 4: 13

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Dios nos llama a vivir en gozo, “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Nosotros solo pedimos lo material, pidámosle el fortalecimiento de nuestra alma