domingo, 16 de agosto de 2015

Al tercer día



Oseas 2: 8

“Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal”.

Baal es el dios de los cananeos. Quien se entregaba a él no alababa al verdadero Dios.

Voy a hablar por mí (dice la mujer que está predicando en este momento) A mí me gustaba hacerme leer las cartas y el dinero para eso aparecía. Dios me daba el dinero y yo lo destinaba a lo que no glorificaba a Dios. Dios nos daba el dinero para las cosas que no eran de Dios. 

Por ese dinero yo le daba la gloria al dios que tenía en ese momento, no al Dios Todopoderoso que hoy reina en mi vida.

Aunque no reconocíamos que él nos daba todo, aun así Dios procuraba que el Espíritu Santo estuviera con cada uno de nosotros y nosotros no lo reconocíamos, no le dábamos la gloria al Dios Todopoderoso, sino al dios de ese momento, al dios de las circunstancias, al dios que nos movía.

Oseas 58: 15

“Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán”.

Cuál de nosotros no llegó al Señor en una angustia, en un problema, cuál de nosotros no levantó los ojos al cielo y empezamos a decir: “¿Dónde está?” Yo fui de esas, yo levanté mis ojos y le dije: “¿dónde estás, no que eres Dios?

Estaba sirviendo a otros dioses, pero si le clamaba al Dios Todopoderoso que se mostrara en la necesidad. Y lo hacemos, y lo seguimos haciendo, seguimos cayendo en lo mismo. Seguimos diciéndole: “¿dónde estás?, y él dice: “hasta que reconozcan su pecado”. Tenemos que reconocer el pecado para que Dios se muestre en nuestras vidas. Cuando reconocemos nuestros pecados él se muestra por su infinita misericordia.

Oseas 6: 2

“Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él”.

Hemos pasado tribulaciones, desiertos, el hambre, el frío y aquí viene el Señor al tercer día a levantarnos. 

Primero nos ha dado la provisión, luego nos ha puesto a reconocer el pecado y al tercer día es cuando nos levanta, nos dice: “aquí estoy yo soy tu Dios, el que todo lo puede hacer, el Todopoderoso.

Lucas 24: 46

“y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día”;

La resurrección para cada uno de nosotros, de nuestros problemas, de nuestras dificultades, de nuestras situaciones se llama Jesucristo y es resucitado al tercer día. Todos somos conocedores de la palabra y sabemos que para Dios no hay tiempo. El tiempo de Dios es diferente al de cada uno de nosotros. Si contamos a partir de hoy la respuesta a lo que estamos pidiendo sería el martes. El tiempo de Dios es diferente la respuesta puede llegar hoy o mañana o el miércoles. Lo seguro es que llega.

Él dice que él maneja los tiempos diferentes, nuestros pensamientos son limitados. Dios es perfecto en su tiempo, no llega ni antes ni después. Será el tercer día para el Todopoderoso.

Isaías 58: 11- 12

“Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar”.

¿Cuándo nos ha faltado la palabra?, a pesar de haber pasado por cosas tremendas. El tercer día de Dios, no nos ha faltado la palabra, no nos ha faltado el agua. No me refiero al agua líquida, me refiero al agua que estamos bebiendo hoy, a esta agua pura que estamos atesorando en nuestros corazones. 

Esta palabra está hablando de nuestro Señor Jesucristo. La palabra de Dios habla de nuestro Señor Jesucristo desde el principio hasta el fin. 

Dice que los tuyos edificarán las ruinas porque nosotros somos los enviados a nuestras familias, a nuestros amigos, a nuestros vecinos, a los allegados y aun a los desconocidos.

Dice tuyos porque a través de nosotros llegaron, pero las almas que llegan son de nuestro Señor Jesucristo, a él le pertenecen. 

Isaías 60: 2 – 3

“Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”.

La luz llega a nosotros cuando recibimos a Jesucristo y eso lo verá todo pueblo, toda nación si realmente estamos caminando con Dios, si realmente estamos permitiendo que el Espíritu Santo haga la obra en nosotros. 

I Corintios 6: 14

“Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder”.

Nosotros cuando oramos y cantamos alabanzas decimos cuan poderoso es el Señor, pero realmente ¿lo tenemos en nuestro corazón?

Sabemos que el corazón bíblico es nuestra mente. 

Cuando le hacemos una petición a Dios en silencio sin mover los labios, Satanás no puede saber lo que le estamos pidiendo a Dios.

Yo lo proclamo con mi boca Satanás se entera. El también como nos conoce cuando estamos dispuestos o no, por nuestros gestos, por la postura de nuestro cuerpo.

La palaba de Dios dice que Dios levantó al Señor y también nos levanta a nosotros  a pesar de los tropezones o las caídas. 

¿Qué tanta disposición tengo yo para aceptar que al tercer día el Señor hará la obra? Al tercer día renacerá el Señor Jesucristo en mí.

A veces sentimos que la cobertura de Dios está en nosotros, que su mano poderosa está sobre nosotros y cuando estamos pasando la prueba dejamos de ver la mano poderosa de Dios sobre nosotros, lo digo por mí, no veo la mano de Dios.

La mano de Dios siempre está con nosotros su mano da la vuelta y nos levanta, pero cuando nos deja pasar la prueba nos desesperamos.

Cristo Jesús hace ese tercer día real. Cuando nos desesperamos es porque se nos olvidó reconocer nuestro pecado, se nos olvidó que él, al tercer día, hace la obra. 

La palabra de Dios es santa como él es santo. 

Si le pidiéramos a Dios y le dejáramos que se moviera en cada uno de nosotros volaríamos en milagros, en fe, en sanidad, en cada situación.

Estamos permitiendo que las emociones nos manejen, que la incredulidad nos golpee, poner la mirada en el hombre, estamos permitiendo que nuestra mirada se ponga en cosas que Dios no quiere. Tenemos que tener la mirada puesta en Cristo Jesús.

Efesios 5: 14

“Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo”.
A nosotros nos toca despertarnos, dejar de  dormir.

Dios nos está diciendo que seguimos dormidos, sin arrebatar, que seguimos pidiendo, pero pidiendo si creer.
Dios nos viene diciendo que pidamos una unción mayor, que dejemos la mediocridad y Dios sigue diciéndonos que no nos quedemos en la mediocridad, ni en el conformismo.

Efesios 4: 30

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.

Estamos sellados por el Espíritu Santo. 

Tan estamos sellado que antes de que Dios me tomara, conocí una chica que era cristiana y como a mí me gustaba que me leyeran las cartas me fui con ella a donde una señora que eso hacía. La muchacha entró y salió, la señora le dijo que no se las podía leer porque había algo en ella que no permitía leer la suerte. Esa muchacha estaba sellada por el Espíritu de Dios. 

Cuándo salí le pregunte a la amiga: “¿Por qué a mí sí y a usted no?” Ella me contesto: “Es que yo soy cristiana”.

Somos sellados con el Espíritu Santo.

Les quiero compartir cuando el Señor Jesucristo llegó a mi vida en la última oportunidad.

Él llegó en el momento que no me imaginé. Mi mejor amiga de parranda, de fiestas se tomó un frasco de veneno. Yo conocía a una señora llamada María que me dijo que ella conocía a unas personas que me podían ayudar. 

Yo había sido muy altanera con mi amiga y le dije que lo que ella quería era llamar la atención, que no quería morirse. Ella empezó a llorar y yo le tiré el teléfono y también me puse a llorar porque era una amiga que quería mucho.

La señora María me dio el teléfono de don Carlos. Yo llamaba y me contestaba doña Diana, la esposa de don Carlos, diciendo: “la paz de Dios”.  

Yo inmediatamente pensé, esto es una parroquia. Sin embargo repetí la llamada y doña Diana me dijo: “déjele su número telefónico   que él la llama mañana a las ocho”.

A las ocho sonó el teléfono, era don Carlos. Qué sorpresa cuando él me dijo: “la paz de Cristo esté en tu corazón”. Me quedé muda, no sabía qué decir porque sentí por el teléfono la unción del Espíritu Santo a través de don Carlos. Esto demuestra que el Espíritu Santo si sella. 

Le expliqué lo que pasaba, hicimos una cita para el sábado a las dos y media de la tarde. Quedé muy impactada.

Ellos llegaron puntuales a las dos y media, pero mi amiga llegó a las tres y media.

En esa hora el Espíritu Santo trata conmigo a través de don Carlos, mientras doña Diana la esposa oraba en voz muy baja. 

Llegó mi amiga con una gaseosa y unos pastelitos como si viniera para un paseo. Yo la regañe y le dije muchas cosas, creo que ellos oyeron porque yo hablo muy duro. Le decía: “yo con esas personas allá hace una hora hablándome, y eso es para usted no para mí. Vinieron por usted”. 

Subimos y me volví a poner la careta de la amabilidad para presentarles a mi amiga.

Nos dice don Carlos: ¿ustedes recibieron a Cristo? Yo si lo había recibido, ya había estado en una iglesia cristiana. Don Carlos empezó a dirigir la oración de fe para que mi amiga recibiera a Cristo y yo me quebranté, lloré. ¿El Espíritu Santo iba por ella? No. Iba por mí. MI Señor Jesucristo vino a recogerme a mí, ese fue mi tercer día, me recogió a mí. 

Yo era en llanto y mi amiga se reía, seguía en su soberbia porque no era por ella que venía el Espíritu Santo sino por mí, era por mi vida, era mi tercer día, era mi encuentro con Jesucristo.

Cuando ya se iban, de pronto se devolvió don Carlos y me dijo: “así te dice el Señor Jesucristo”, el rostro le cambió, yo  no entendía, pero vi cuando le cambió el rostro y no era don Carlos el que hablaba, era el Espíritu Santo que estaba hablando a mi vida y dijo: “Esta es tu última oportunidad, este es el último vagón o te coges de él o te mueres, esta es la última oportunidad”.

Ellos se fueron. El trato para cada uno no es igual, pero para mí si fue ese tercer día. 

Cuando ellos se fueron, por no creer que estamos sellados con el Espíritu Santo, nos echamos las cartas, tomamos tinto y fumamos. 

Al tercer día de este suceso yo me acosté y viví la experiencia que me tiene aquí parada, al amanecer desperté y vi a mi lado un cuasimodo, un hombre pequeño y maletón con la cara llena de verrugas, y me tenía abrazada, había también un hombre fuerte, era alto con un vestido largo como de monje con las manos resguardas, cada una en la maga contraria. Al pié del hombre fuerte había otro cuasimodo, el que mandaba era el grande, el hombre fuerte al que yo le había entregado antes mi vida y que había borrado en el momento que recibí Cristo.

Tenía que vivir esta experiencia para para saber que el Espíritu Santo realmente sella, que la oración es fuerte y que Dios está en nuestras vidas. 

El primer cuasimodo daba un paso, y el grande también lo daba. Ninguno daba el frente siempre estaban de lado. Venían reclamar lo que yo había rechazado el día que recibí a Cristo, venía reclamar que yo era de él, venía por mi alma, porque aunque el Señor me había limpiado a través de sus siervos. Yo pisoteé lo que ellos habían hecho. Pero Dios por su misericordia me daba otra oportunidad. Esto demuestra que el Señor si sella con su Espíritu Santo.

Cuando vi que esos seres se estaban acercando yo cerré los ojos y todo lo que oí a través de don Carlos y doña Diana llegó a mi mente, la oración y todo. Vienen por mi alma porque me hice leer las cartas.
Empecé a orar y a orar y a clamarle misericordia al Señor. De pronto grité: “Dios yo te necesito”. Cuando grité esto los seres explotaron. 

Me senté y le pedí perdón a Dios y le dije: “Señor ten misericordia de mí”. 

Me quedé dormida, había perdido el sello del Espíritu Santo pero Dios me volvió a respaldar con su sello.
Este es el tiempo perfecto de Dios. Estamos sellados por el Espíritu Santo de Dios.

Dios si está con nosotros.

domingo, 9 de agosto de 2015

No pierdas la sensibilidad



Cuando se pierde esto se llega a un punto donde no se siente nada. Cuando perdemos la sensibilidad de por las cosas de Dios ya no nos importa si nos habla o no. Dios quiere que seamos sensibles a su voz y a sus cosas. 

Marcos 4: 1 – 20

“Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor de él mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sentó en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar. Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar;  y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? El sembrador es el que siembra la palabra. Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.  Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno”.

Era mucha gente y les habló muchas veces.

Aquí se está sembrando otra vez la palabra de Dios, el sembrador es Dios que es quien tira la semilla, utiliza vasos, pero es Dios, el que a través de su palabra, siembra la semilla en cada uno de nosotros. 

La palabra revelada es para nosotros porque tenemos al Espíritu Santo y es muy triste que perdamos la sensibilidad ante esta palabra.

Cuando empezamos a razonar con las cosas de Dios, cuando empezamos a cuestionar, con esto impide que Dios obre en su vida. Lo que debemos es pedirle a Dios que nos dé humildad para entender las situaciones por las que estemos pasando, en lugar de tratar de resolverlas en nuestras fuerzas.

Satanás no está quieto, está atento y si nosotros estamos dormidos, nos roba la palabra, la quita porque el vino a robar, matar y destruir.

Los que de momento la reciben con gozo y luego la pierden, son emocionales, sale de acá gozosos, pero apenas llegan a la casa la pierden.

Dios manda las riquezas para su pueblo, pero él no quiere que pongamos la mirada en esas riquezas porque “raíz de todos los males es el amor al dinero”. Si idolatramos las bendiciones nuestra mirada no está en Dios, sino en lo material.

Nosotros no nos podemos comparar con el mundo, cuando estamos viviendo una situación adversa, el enemigo hace que pongamos la mirada en las cosas del mundo, en las soluciones que el mundo nos presenta. Si lo haces te vas a devolver y no vas ver lo lindo que es tener la salvación y lo hermoso que es estar en Jesucristo. 

Lo que el mundo nos da es efímero, es pasajero, es tan pasajero que Satanás le está apuntando es a tu alma.
Cuando conocemos de Cristo lo primero que quiere hacer Satanás es tumbarnos rápido a ver si asegura esa alma. 

Nosotros, a veces le damos la oportunidad  de sacarnos del camino. 

Tenemos que ser sensibles a la voz de Dios.

Dios dice que siempre van a venir las pruebas, pero Él también dice que nos ayuda a salir de ellas.

Nosotros pasamos tanto tiempo en la prueba porque no permanecemos firmes hasta el fin.

Cuando el pueblo de Israel iba a la guerra, iban convencidos de que la victoria estaba asegurada, nosotros muchas veces venimos a ver qué pasa. Con esa actitud ya se anuló la oración de guerra.

Muchas veces venimos a batallar por algo y las cosas parecen empeorar, si eso pasa no desista, métase con más ganas que esos es señal de que ya viene la respuesta.

Satanás nos hace creer que él tiene la victoria, él no la tiene porque Jesucristo ya la conquistó en la cruz del calvario.

II Crónicas 6: 14

“Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón;”

II Crónicas 6: 19 - 20

“Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío, para oír el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste, Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar”.

Somos siervos. Jehová es Dios de sus hijos, no de extraños. 

Si Dios es único grande y poderoso por qué no rendirnos ante él. 

Dios no quebranta sus promesas, el guarda su pacto. ¿Nosotros guardamos el pacto que hicimos con Dios cuando lo recibimos en nuestro corazón? 

¿Está convencido delante de quien está orando y delante de quien se está humillando?

Salomón estaba convencido y perdió la sensibilidad por el dinero y por las mujeres paganas y se inclinó ante dioses ajenos. 

Si no ha perdido el pacto con el Señor reclame esta palabra.

Está hablando un lugar físico, Dios nos ha dado este lugar y está lleno de oración, vengamos temprano a orar.

Dios es sensible a nuestros problemas.

Miremos el versículo 21: 

“Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada: que oigas y perdones”.

II Crónicas 15: 1 – 8

“Vino el espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed; Y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oidme, Asa, y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él: y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará.  Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara y sin ley; pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos. En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba, ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras. Y una gente destruía a la otra, y una ciudad a otra ciudad: porque Dios los turbó con toda clase de calamidades. Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; pues hay recompensa para vuestra obra. Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, fue cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová”.

Los versículos  16  y 17

“Y aun a Maaca madre del rey Asa, él mismo la depuso de su dignidad, porque había hecho una imagen de Asera: y Asa destruyó la imagen, y la desmenuzó, y la quemó en el torrente de Cedrón.  Con todo eso los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días”.

Profecía sobre el rey Asa. Si dejamos a Dios no pretendamos respuesta. Para nuestra infidelidad la misericordia es muy grande, porque a veces lo buscamos solo cuando lo necesitamos.

Dios no paga de la misma manera que nosotros le hemos pagado, dice que cuando en nuestro interés o tribulación nos pegamos a él y no convertimos a él y lo buscamos, y lo encontramos.

Dios dio la cara a nuestros problemas, pero si lo buscamos y nos entregamos con todo el corazón.
Cuando dejamos a Dios quedamos a la merced del enemigo.  

Si nos esforzamos hay recompensa para nuestra alma.

En medio de las dificultades adoremos al Dios del cielo, porque hay recompensa para su clamor. Tenemos que cobrar ánimo en medio de la dificultad. Pidamos a Dios que renueve nuestras fuerzas. 

Primero cobremos ánimo, segundo quitemos de nuestro corazón lo que estorba, lo que no le gusta a Dios y luego reparemos el altar. Nosotros somos un altar, reparémoslo.

Dios nos lleva a cosas difíciles para que aprendamos a depender sólo del Señor.

Cuando la palabra llega a su corazón usted no puede ser el mismo, si usted abrió su corazón la palabra de Dios tiene que hacer una transformación en su vida. Si sale igual, usted no abrió su corazón.

Dios nos dice que recobremos ánimo hoy y que nos levantemos en victoria.

Quitó a la mamá del lado porque estaba siendo estorbo para las cosas de Dios. Las cosas de Dios no las podemos negociar con nadie. Nosotros estamos con el Rey de reyes y Señor de señores. ¿Vamos a cambiar a Dios por tener a una persona contenta? No. 

No quiere decir que usted va abandonar su familia, no, pero primero es Dios. Que se conviertan ellos a nosotros y no nosotros a ellos.

Pídale a Dios que le muestre lo que está estorbando en su casa.

Crónicas habla de los reyes de Israel y usted y yo somos reyes y sacerdotes en el pueblo del Señor. Si ellos pudieron nosotros también porque estamos en un mejor pacto.

 II Crónicas 16: 7 – 10

“En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos.  Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. Entonces se enojó Asa contra el vidente, lo echó en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo”.

Asa perdió la sensibilidad, ¿cuántas veces a nosotros nos pasa que perdemos la sensibilidad?

Muchas veces Dios viene nos exhorta y no nos gusta y empezamos a hacer lo que Dios no quiere que hagamos. 

Primero consultaba a Dios y luego empezó a hacer lo que les daba la gana. 

En ese tiempo se llamaba vidente al profeta, hoy no, hoy es el profeta.

Era un ejército numeroso y se apoyó en el Señor y Dios le dio victoria, luego vino un ejército no tan numeroso y no se apoyó en el Señor entonces Dios no le dio la victoria. A nosotros muchas veces nos pasa lo mismo, vienen adversidades grandes y nos apoyamos en Dios y obtenemos respuesta y victoria, y a veces, ante cosas más pequeñas, no nos apoyamos en Dios, entonces no obtenemos la victoria.

La emprendió contra el profeta de Dios. Le dio ira porque la palabra vino para exhortarlo.

Versículo 12 del mismo capítulo 16

“En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos”.

Vemos ante donde nos bajamos. No significa que no podemos consultar a los médicos, claro que sí podemos, pero siempre guiados por el Espíritu Santo, primero Dios y luego ellos. Dios nos pude sanar por medio de los médicos o como él quiera. 

Él se olvidó de Dios, se olvidó de ir primero al Señor.

Dios es un Dios de carácter, nos prueba y nos da lo que necesitamos en el momento que es y cuando nos humillamos delante de él. 

II Crónicas 20: 35 – 37

“Pasadas estas cosas, Josafat rey de Judá trabó amistad con Ocozías rey de Israel, el cual era dado a la impiedad: e hizo con él compañía para construir naves que fuesen a Tarsis; y construyeron las naves en Ezión-geber. Entonces Eliezer hijo de Dodava, de Maresa, profetizó contra Josafat, diciendo: Por cuanto has hecho compañía con Ocozías, Jehová destruirá tus obras. Y las naves se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis”.

¿Con quienes nos aliamos nosotros que perdemos loa sensibilidad? No significa que no tengamos amigos afuera, pero no los cojamos por confidentes. No confiemos en un ser humano que en  cualquier momento nos da la espalda o lo que es peor nos hace desviar de lo espiritual y dudar de las cosas del Señor.

El que es de Dios habla cosas de Dios y el impío, habla cosas impías.

II Crónicas 32: 24 – 26

“En aquel tiempo Ezequías enfermó de muerte; y oró a Jehová, quien le respondió, y le dio una señal. Mas Ezequías no correspondió al bien que le había sido hecho: sino que se enalteció su corazón, y vino la ira contra él, y contra Judá y Jerusalén. Pero Ezequías, después de haberse enaltecido su corazón, se humilló, él y los moradores de Jerusalén; y no vino sobre ellos la ira de Jehová en los días de Ezequías”.

Dios se manifestó, pero Ezequías se enalteció, pero luego se humilló.

Dios le dio una respuesta. Dios nos da respuesta si nos humillamos delante de él. 

Decimos que nos entregamos a Dios, pero no entregamos una parte y otra nos la reservamos para nosotros.
Nosotros muchas veces somos interesados. ¿Cuántos están enaltecidos? Dígale al Señor que quite la arrogancia. Tenemos que rendirnos ante él.

Dios espera que seamos sensibles a lo que Dios nos está hablando, para que mengüemos nosotros y aparezca Cristo en nosotros.

¿Cuántos pasa por dificultades por tener un corazón enaltecido? 

II Crónica 29: 11

“Hijos míos, no os engañéis ahora, porque Jehová os ha escogido a vosotros para que estéis delante de él, y le sirváis, y seáis sus ministros, y le queméis incienso”.

Miremos para lo que nos ha llamado a nosotros. Siéntase un escogido. Sintámonos unos benditos.

Así esté pasando por dificultades siéntase un bendito, un escogido.

No se deje engañar por el enemigo que dice que es un arruinado. No le escuche al enemigo, escuche la voz de Dios que dice que usted es un bendito de Dios. 

Somos ministros para elevar alabanzas que lleguen al trono de Dios como incienso agradable. 

Yo soy un ministro del Dios viviente. Estoy diseñado para adorar al Rey de reyes. 

Es tan importante la alabanza que Dios la ordena. Es tan importante la alabanza que el enemigo se ha infiltrado con sus ritmos mundanos y mucho pueblo de Dios cree que con estos ritmos alaba a Dios, pero no, a Dios no le gustan los ritmos mundanos.

No perdamos la sensibilidad.

domingo, 2 de agosto de 2015

El dulce cantor de Israel



II Samuel 23.1 – 3

“Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, dijo aquel varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel: El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua. El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios”.

Ese justo es Jesucristo.

II Samuel 23: 4

“Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra”.

Quizás tu vida esté como una mañana sin nubes o quizás hay una nube que oscurece el panorama.  Dice la palabra de Dios que Jesucristo es esa luz de la mañana. Dice que es como el resplandor del sol en una mañana sin nubes.

Esa lluvia es la lluvia que sale del altar de Dios para regar nuestra tierra, para regar nuestro corazón, para hacernos justificar, para hacernos geminar y para hacernos crecer.

II Samuel 23: 5 

“No es así mi casa para con Dios; sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado, aunque todavía no haga él florecer toda mi salvación y mi deseo”.

Aquí, David, estaba profetizando que vendría un justo que gobernaría con el temor de Dios, estaba profetizando de Jesucristo, no pudo ver pero David sabía que iba a llegar un día el salvador de los hombres, por su sacrificio iba a darle a los hombres salvación y vida eterna, David lo sabía en su corazón y estaba convencido de eso.

II Samuel 13: 6 - 7

“Mas los impíos serán todos ellos como espinos arrancados, los cuales nadie toma con la mano;  sino que el que quiere tocarlos se arma de hierro y de asta de lanza, y son del todo quemados en su lugar”.

David, aquí está diciendo que vale la pena seguir a Dios, que vale la pena adorarle porque tenemos un Dios grande y maravilloso, David estaba convencido del Dios que tenía, que era un Dios que le había dado grandes victorias. Nunca se apartó del Señor ni siquiera cuando estuvo en el trono.

Cantares 1: 16

“He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce; nuestro lecho es de flores”.

Ese amado de nosotros es Jesucristo. Dulce porque Jesucristo es así por su ternura, dice la palabra de Dios que con “cuerdas de amor me atrajiste hacia ti”, no nos juzgó, no nos condenó, no nos desechó, no dijo: Este no, que está muy sucio, dijo: ven yo te limpiaré. Nos extendió sus brazos, nos tomó y nos limpió.

Él siempre está dispuesto para nosotros, somos nosotros los que cerramos el corazón y lo endurecemos.

Él está aquí en medio de nosotros. Solo hay un remanente un pueblo que está buscando al Señor de recto corazón.

Cantares 2: 3

“Como el manzano entre los árboles silvestres,  así es mi amado entre los jóvenes; bajo la sombra del deseado me senté, y su fruto fue dulce a mi paladar.”

Bajo su sombra hay grande bendición. Dice el salmo 91 que el que habita bajo el abrigo del Altísimo mora bajo la sombra del omnipotente, protegidos bajos sus alas estamos seguros. Aún en el desierto y en la enfermedad, aún en medio de nuestros problemas, bajo sus alas estamos seguros.

Dice que su fruto es dulce a nuestro paladar, trae medicina a nuestra alma, trae fortaleza a los huesos, para seguir hacia adelante.

Dice la palabra que el dulce cantor de Israel porque la Palabra de Dios es la que transmitía dulzura.

David andaba en comunión con Dios y por eso pudo profetizar que vendría el Mesías porque andaba en comunión con Dios en todo momento. 

Los Salmos fueron inspirados por el Espíritu Santo a través de David. Los salmos que Dios le dio a David fueron en diferentes situaciones de su vida. Vale la pena seguir al Señor.

I Crónicas 15: 1 – 5

“Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda.  Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente. Y congregó David a todo Israel en Jerusalén, para que pasasen el arca de Jehová a su lugar, el cual le había él preparado. Reunió también David a los hijos de Aarón y a los levitas;  de los hijos de Coat, Uriel el principal, y sus hermanos, ciento veinte”.

David tenía mucho poder tenía finanzas y dice que él levantó un lugar de adoración.

Tabernáculo significa lugar de encuentro, de reuniones y David significa amado de Dios. Dios está buscando corazones que hagan morada para él.  Está buscando corazones que sean habitación para el Espíritu Santo.

I Crónicas 15: 12 

“y les dijo: Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado”;

No era un mueble ni un objeto lo que iban a pasar, era más que eso, era la presencia de Dios, donde Dios quería tener comunión con el ser humano, con su pueblo, necesitaban santificarse, no lo podían hacer de cualquier manera. 

Lo intentaron hacer a su manera, pero sabemos que Usa murió al querer meter su mano y pretender ayudarle a Dios. Eso es lo que nos pasa cuando queremos meter la mano en las cosas de Dios, cuando pretendemos ayudarle a Dios. 

David sabía que un pastor cuidaba sus ovejas, por eso pudo decir en el Salmo 23 el Señor es mi pastor y nada me faltará. Él sabía que todo lo que tenía era por el poder de Dios y por su gran misericordia.

I Crónicas 15: 13 – 14

“pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza. Así los sacerdotes y los levitas se santificaron para traer el arca de Jehová Dios de Israel”.

Dio su palabra y se dispuso el corazón del pueblo. Han venido muchas palabras de bendición a nuestras vidas de santificarnos de apartarnos, que no nos confiemos en nuestro corazón. 

En el versículo 15 dice

“Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová”.

Cuando Dios le mandó a Noé a hacer el arca, que hubiera pasado si deja pasar algún mandato, pues el arca no habría flotado o se hubiera hundido. 

David también estaba cumpliendo los mandatos de Dios.

Ahora cantábamos: “que tu presencia nunca me falte”. ¿Será que si es éste nuestro deseo?

Mi deseo es que la presencia de Dios nunca nos falte. De qué nos sirve todo lo terrenal sin la presencia de Dios en nuestras vidas. 

En el versículo 16 dice:

“Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría”.

Con alegría con, no con tristeza ni con derrota porque la presencia de Dios es maravillosa en nuestra vidas. 

I Crónicas 15: 22

“Y Quenanías, principal de los levitas en la música, fue puesto para dirigir el canto, porque era entendido en ello”. 

A este hombre Dios le había dado un don y un talento. En este lugar la visión ha sido que no usemos instrumentos, pero no es malo que se utilicen, en otros lugares lo hacen y es bueno.

¿Quién le enseño a David a adorar a Dios? Dice que en lo secreto el Espíritu Santo ponía estas palabras en su corazón y que ponía cantico nuevo de adoración y de alabanza en sus labios. 

En el Versículo 25 y 26 dice

“David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed-edom, con alegría. Y ayudando Dios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, sacrificaron siete novillos y siete carneros. Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod de lino. De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas.  Pero cuando el arca del pacto de Jehová llegó a la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, mirando por una ventana, vio al rey David que saltaba y danzaba; y lo menospreció en su corazón”.

David quería tener esa bendición. Ya no era el hombre que iba a meter la mano.

Dice que el pueblo cantaba y danzaba con él.

II Samuel 6: 18 – 23

“Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos. Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa. Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera! Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová. Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado. Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte”.

David cantaba y danzaba para Dios, David le estaba diciendo al pueblo que todo se lo debían a Yahvé. Que la presencia de Dios esté en nuestro corazón. Dice que el corazón de David brillaba, así debe ser nuestro corazón. David le estaba diciendo al  pueblo: solo ante Jehová doblo mis rodillas. 

David le dijo a Mical que si había quedado deshonrado ante los ojos de ella, por causa de Jehovás ser haría más vil. 

Para MIcal era una deshonra, para el mundo es una deshora lo que hacemos. Pero para el pueblo de Dios, adorar a Dios es un honra.

David se inclinó ante Dios, no ante su esposa. 

Dice David que el pueblo era de Jehová, no decía que ese era su pueblo.

Gente que tienen temor de las apariencias, pero David no se dejó llevar por eso. Dios todo poderoso cerró la matriz de Mical.

Vemos lo que es apagar el fluir del Espíritu Santo. ¿Has permitido que apaguen el fluir en tu vida? Que nadie apague ese fluir en nuestras vidas.

Los salmos nos muestran el carácter de un hombre, con errores sí, pero un hombre que amaba a Dios, un hombre necesitado de Dios pues decía: “mi alma tiene hambre y sed de ti”. Los salmos nos muestran un Dios que sana, que salva, que protege, que provee y que está al tanto de las cosas de su pueblo.

Vamos a dar un paseo por los salmos y los vamos a apuntar.

David pasó por muchas situaciones, lo mismo tú puede ser que estés pasando por quebrantos de salud, por malas finanzas, tienes problemas y buscas respuestas en Dios.

Zaqueo hizo algo loco, los 4 hombres que bajaron un paralítico desde el techo, sabían que el sanador Jesucristo estaba en esa casa e hicieron algo loco. Los ciegos clamaban y gritaban: “Jesús, hijo de David te misericordia de nosotros”, llamaron la atención del Señor. Lo hicieron por fe porque no dejaron pasar ese momento de visitación. 

Cuántas veces nos dejamos distraer en este lugar cuando Dios nos está hablando y no nos gusta el vaso que Dios está utilizando para hablarnos.  Sabiendo que no es el hombre el que habla sino el Espíritu Santo, pero los que perdemos somos nosotros porque dejamos de recibir la bendición que Dios  tiene de su altar. 

Una mujer que hizo algo loco se postro a los pies del Señor y vertió sus perfumes a los pies del Señor. No le importó que dijeran que estaba haciendo el ridículo. Y hasta hoy hablamos de esta mujer, de lo que hicieron los leprosos, de lo que hizo Zaqueo. 

Hagamos pues el paseo por los salmos:

Salmo 77 en situación de angustia: “con mi voz clamé a Dios en el día de mi angustia y alzaba a él mis manos, mi alma reusaba consuelo”. Quizás tu alma reúse hoy el consuelo. Dios nos da nuevas fuerzas para seguir adelante.

Salmo 42: “mi alma tiene sed del Dios viviente”. 

Salmo 73 cuando David se sintió solo: “a quien tengo en los cielos sino es a ti”.

Cuantas veces te alejas de Dios porque estás mirando cómo se divierten aquellos.

El licor y las fiestas siempre terminan en desastres y en tristezas no miremos eso con deseo de hacerlo.

Tu palabra nos sana, en ti hay respuesta y tú eres bueno. David habla en el salmo 136 de la misericordia de Dios eternamente y para siempre. 

El salmo 103 dice: “bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios”. David dice esto porque en medio de las circunstancias es difícil adorar a Dios, pero un verdadero adorador, adora en medio de la prueba, en medio de la abundancia, en medio de todo tiempo y todo momento. 

David conocía el corazón de Dios y sabía que era tardo para la ira y rico en misericordia.

En el salmo 51 muestra que Dios se derrama en hombres de carne y hueso. Renueva un espíritu en mí.

David reconoció que se equivocaba. ¿Reconocemos, nosotros como líderes, que nos hemos equivocado, que también nos sentimos tristes y solos, que necesitamos de la mano de nuestro hermano?

David dijo mejor es caer en manos de Dios porque muchas son sus misericordias. 

Nosotros como David debemos saber que las pruebas moldean nuestro carácter.

Dice la palabra de Dios en los salmos: “torre fuerte es el nombre del Señor, a él correrá el justo y levantado será”.

Salmo 100 dice: “Cantad alegres a Dios, bendecid su nombre porque somos ovejas de su prado”. 

El salmo 41: 1

“Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová.  Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad”.

Cuando estamos enfermos solo Dios sabe lo que sentimos en una EPS con la negligencia que manejan. 

Versículos 4 al 8

“Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado. Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre? Y si vienen a verme, hablan mentira; su corazón recoge para sí iniquidad, y al salir fuera la divulgan. Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; contra mí piensan mal, diciendo de mí: Cosa pestilencial se ha apoderado de él; y el que cayó en cama no volverá a levantarse”.

A Job hasta su mujer le dijo que maldijera a Dios y el al contrario él lo bendijo. 

Versículo 9 dice:

“Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar”.
Lo mismo le pasó a Jesucristo que uno de sus discípulos lo traicionó.

Salmo 41: 10 – 13

“Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, y les daré el pago. En esto conoceré que te he agradado, que mi enemigo no se huelgue de mí. En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me has hecho estar delante de ti para siempre. Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, por los siglos de los siglos. Amén y Amén”.

Dios nos ha bendecido para siempre.