domingo, 14 de febrero de 2016

Tumbando Títeres



Somos realeza y ya no somos títeres del diablo, ya no estamos para ser manejados por el enemigo.

A las personas que no tiene a Cristo, el diablo las mueve como quiere.

Nosotros somos movidos por el Espíritu Santo.

II Corintios 10: 3 – 5

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,”

Ya no estamos para hacer lo que nuestra carne, nuestras emociones nos digan. Estamos para hacer lo que el Espíritu Santo nos ordena.

El Espíritu Santo nos lleva a hacer cosas que nuestra carne no quiere hacer, pero que nuestro espíritu si quiere.

Mi alma te anhela, Señor. 

La palabra es el poder de Dios en nuestros labios y es un arma grande para defendernos contra los argumentos del enemigo.

Destrucción de fortalezas, para eso sirve la palabra de Dios para la destrucción de fortalezas. 

Ester 3: 1-6

“Después de estas cosas el rey Asuero engrandeció a Amán hijo de Hamedata agagueo, y lo honró, y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él. Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se arrodillaban y se inclinaban ante Amán, porque así lo había mandado el rey; pero Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba. Y los siervos del rey que estaban a la puerta preguntaron a Mardoqueo: ¿Por qué traspasas el mandamiento del rey? Aconteció que hablándole cada día de esta manera, y no escuchándolos él, lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme en su dicho; porque ya él les había declarado que era judío.  Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira. Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues ya le habían declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo; y procuró Amán destruir a todos los judíos que había en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo”.

Mardoqueo no se humillaba ante nadie sino ante Dios. Mardoqueo agradaba a Dios, Amán trataba de agradar al rey.

¿Por no sufrir el oprobio nos arrodillamos ante el mundo?

Cada día el enemigo viene con el mismo cuento, con la misma tentación, se disfraza, pero es lo mismo. Nosotros debemos insistir ante Dios.

Mardoqueo no decía nada porque tenía puestos los ojos en Dios.

El enemigo viene con muchas propuestas a ver si usted y yo caemos. A ver si mostramos firmeza.

A veces viene la tentación y sucumbimos. No debe ser así, siempre debemos estar firmes.

Así usted declare que es de Dios, el enemigo sigue insistiendo. Debe haber en nosotros firmeza y decisión.
Cuando declaramos verdades, las personas se llenan de ira.

Métase bien con el Señor y verá que el enemigo lo quiere atacar.

Ester 3: 8

“Y dijo Amán al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlos vivir”.

El pueblo de Dios esta esparcido por todo el mundo, no somos los únicos, hay mucho pueblo de Dios, en grupos pequeños, grandes, con la misma visión, dependiendo del mismo Dios. Somos distintos, es un pueblo distinto. Tenemos otras costumbres y otras leyes.

No podemos participar en las propuestas del mundo, inmundicia, chistes de doble sentido. Siempre tenemos que estar en obediencia a Dios, haciendo lo que a Él le agrada.

Tenemos al Rey de reyes y Señor de señores que está al tanto de nosotros.

No estamos para someternos a lo que el enemigo nos dice. Dios no quiere que usted esté enfermo, ni que esté arruinado. Dios, de alguna manera nos va a proveer. 

Dios dice que su pueblo tiene leyes distintas. 

Al diablo no le beneficia vernos a nosotros creciendo espiritualmente, arrebatándole almas, sabiendo que tenemos paz y gozo.

Ester 3: 10

“Entonces el rey quitó el anillo de su mano, y lo dio a Amán hijo de Hamedata agagueo, enemigo de los judíos,”

El anillo significa autoridad.

A veces nosotros andamos de la mano del enemigo.

Cuando recibimos a Jesucristo, nos le salimos de las manos a Satanás. Por eso no puede andar de la mano con el mundo. No podemos andar queriendo agradar a Dios y queriendo agradar al mundo.

Desde que recibimos a Cristo entramos en guerra con el enemigo.

Leer Ester 6: 1 -11 

Por la fidelidad de Mardoqueo, Dios lo honra a través del títere del enemigo.

Dios no apunta nada de lo nuestro en el libro del olvido, en cualquier momento llega la recompensa.

El que humillo a Mardoqueo, al hijo de Dios, tuvo que humillarse delante del siervo de Dios.

Daniel 3: 1 - 2

“El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia. Y envió el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado”. 

Llamó a los más altos. Personas de esas les da mucha brega someterse a la palabra de Dios.

Daniel 3: 3 - 5


“Fueron, pues, reunidos los sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor.  Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas, que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado;”
 
¿Nos estamos postrando ante la música?

Daniel 3: 6

“y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo”. 

Por mantenerse firme a la palabra. No se postraron. Nosotros no debemos postrarnos al mundo.

Daniel 3: 7

“Por lo cual, al oír todos los pueblos el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado”.
 
También habla del Anticristo. El que no esté firme en la palabra se va a postrar ante las órdenes del Anticristo. Por eso nos tenemos que preparar desde ya.

Daniel 3: 8

“Por esto en aquel tiempo algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos”.
El que está ahí afuera que se dice ser su amigo, no crea que lo es. 

Dios dice que no hay comunión de las tinieblas con la luz.

El enemigo lo que quiere es tumbar su vida  espiritual.

Daniel 3: 9 - 12

“Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive”.

“Tú, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, se postre y adore la estatua de oro; y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo. Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado”. 

Esos varones judíos eran importantes en ese reino. Lo mismo nos pasa, nos dicen que no respetamos las costumbres, la religión.

Daniel 3: 13 - 15

“Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey. Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?”

¿Cuál es la prueba o el fuego en que estamos? 

Que dios lo libra de sus manos. Cuántas veces no creemos que Dios nos puede sacar del atolladero en que estamos.

Daniel 3: 16

“Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto”. 

Ellos estaban confiado que el Dios al que le habían mostrado firmeza los iba a respaldar. Si estamos firmes con Dios él nos va a respaldar.

Daniel 3: 17

“He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará”.

Estaban confiados que le estaban sirviendo al Dios real.

Diga: yo declaro en el nombre de Jesucristo que el Dios al cual yo sirvo me librará de ese horno de fuego, de esa prueba, él me sacará, no me dejará ahí, el me levantará y yo veré su gloria y veré que trabaja por mí.

Daniel 3: 18

“Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”.
 
Estaban tan seguros que sabían que sus almas eran de Dios.

Daniel 3: 19

“Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado”. 

El enemigo nos quiere apretar cada vez más.

Daniel 3: 20

“Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo”. 

Manda hombres fuertes, el enemigo.

Daniel 3: 21- 22

“Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.  Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego”. 

A ellos no les hizo nada y a los títeres del diablo los quemó.

Daniel 3: 23 - 25

“Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey”. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses”. 

La gente se asombra que en la prueba estamos tranquilos. 

Estaba el ángel de Jehová acompañándolos, así como a nosotros.

No sufrimos daño en la prueba. No estamos solos, Dios está ahí.

Daniel 3: 26

“Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego”.
 
Siervos del Dios altísimo, nosotros somos eso. Soy siervo del Dios altísimo y Dios pelea por mí.
Salimos del medio de la prueba. Salid pueblo mío dice el Señor.

Daniel 3: 27-28

“Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían. Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios”. 

Dios los protegió porque no se postraron ante la imagen ni ante hombre. 

Dios nos levanta, él no deja a su pueblo en vergüenza.

Daniel 3: 29

"Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste”. 
 
A través de nuestros problemas almas conocen a Cristo.

Hechos 13: 4 – 12

“Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.  Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante. Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos,  dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor”.

Eran guiados por el Espíritu Santo.

El mago estaba con alguien importante.

Los presidentes ahora se hacen acompañar de brujos.

Su alma deseaba oír la palabra de Dios, el diablo procura apartarnos de la fe en Cristo.

El pueblo de Dios ora y batalla por esas almas.

Pablo estaba lleno del Espíritu Santo.

Los discípulos no permitieron que el enemigo les quitara esa alma que era para Cristo. Llenos del Espíritu Santo, reprendieron. 

El enemigo vino a trastornar, a dañar, a destruir.

Tumbaron un títere del enemigo.

Con palabra así de poder almas se convierten al Señor. Nos toca a nosotros tumbar títeres.


domingo, 7 de febrero de 2016

Una cosa es necesaria



¿Será necesario abrir lugares grandes? Mira este lugar tan pequeñito, pero tan bien adornado para el Señor. Si lo que hacemos acá en estas 4 paredes, no lo hacemos con amor, si este lugar no lo llenamos de su presencia. Si no tenemos un corazón dispuesto para él esto es en vano, porque Él habita en medio de corazones contritos y humillados, corazones dispuestos delante de su presencia.

Jesucristo es un Dios vivo, un Dios real. La palabra de Dios dice en Juan 4 que él anda buscando adoradores en espíritu y en verdad. No es cantar por cantar, cantar muchas cosas bonitas, sino vivirlo cada día. 

No quiere que seamos unos religiosos más y que entremos en una rutina, sino que permitamos que el Espíritu Santo haga en nuestras vidas una novedad.

La palabra de Dios dice que los justos claman y Dios los oye. Somos justos porque hemos sido justificados en la sangre de Jesucristo.

Dice la palabra que Elías era hombre sujeto a pasiones y deseos, esos significa que los hombres de Dios eran hombres comunes y corrientes, no eran sobrenaturales ni extraterrestres. Tenían sentimientos, emociones. La diferencia es que siempre se sujetaban a la voluntad de Dios.

En el salmo 39 David dijo que en el libro de la vida estaban escrita todas sus cosas El libro de la vida es donde Dios escribe todas nuestras cosas. Dios ya sabe cuál va a ser el final de nuestras vidas. Dios ya sabe las pruebas por las cuales estamos pasando.

Dios sabe que aunque pasemos por pruebas y dificultades sabemos que la victoria está segura en Cristo Jesús, Señor Dios nuestro.

Él nos llamó con un propósito y está moldeando, trabajando en nuestras vidas. ¿Si le permitimos al Señor que quebrante nuestros corazones?

¿Estamos viendo un Dios que está intermitente en nuestras vidas? ¿O estamos viendo un Dios que está de continuo en nuestras vidas? Él prometió: “no te dejaré ni te desampararé.

Cuando sabemos esperar con paciencia, Dios inclina su oído a nuestra oración, a nuestra necesidad, a nuestro clamor. 

Tenemos al que hizo sacrificio de una vez por todas, por la sangre de Jesucristo, Dios nos ve perfecto y nuestras oraciones llegan ante el Padre celestial y nos limpia de nuestros pecados.

Un Padre quiere de un hijo que ande en obediencia, que andemos en santidad.

A Dios lo honramos en todo lo que hacemos. Cuando Dios dijo a Adán, procrea, fructifica, enseñorea, Dios no le dijo Adórame, alábame todo el tiempo. 

Nosotros en nuestros lugares de trabajo, en los hogares alabamos a Dios. El Espíritu te da ideas en tu trabajo, ahí estás adorando a Dios. 

Dios dice que quiere adoradores en espíritu y en verdad y si dice esto es porque hay falsos adoradores, gente que dice ser cristiano y no lo son, gente dice yo alabo, pero no tiene un corazón recto.

Al cielo solo irán los lavados por la sangre. No son los que compran indulgencias, ni los que hace obras de caridad, porque es por gracia para que nadie se gloríe. 

Lucas 10: 38-42

“Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.  Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.  Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.  Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.

María se sentó a los pies de Jesús. Cuántos estamos sentados a los pies de Jesús. Él habita en nuestros corazones. 

Por medio de su Espíritu Santo nos da instrucciones que nos conducen al reino de los cielos.

Marta estaba haciendo cosas buenas preocupándose que Cristo estuviera bien. Cuántos venimos y nos preocupamos más por lo que tenemos que hacer, por nuestras cargas.

María quería postrarse a sus pies y rindió su corazón a él. Cristo exaltó la disposición que había en el corazón de María. 

Lucas 7: 36 – 50

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.  Entonces respondiendo Jesús, le dijo:Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.  No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz”.

No se puso a mirar a los que no le estaban creyendo, sino que se dirigió a la mujer: “ve en paz”.

Las palabras que salían y salen hoy en día de la boca de Jesucristo, son palabras de sanidad, palabras que confortan, palabras que transforman la mente y el corazón. 

Esa mujer entrego tal vez lo que había ahorrado, lo entregó en los pies del que lo iba a entregar todo. 

Debemos entregar a Dios nuestros dones, nuestros talentos, nuestras alabanzas.

Esta mujer no se humilló delante de los hombres sino delante de Dios. No le importó quien había.

Dice la palabra porque amó mucho se le perdonó mucho. 

Muchas veces nos volvemos religiosos y con una vida de apariencia, venimos acá por rutina, pero no hay fe en nuestros corazones.

Esa mujer quizás vino vacía, pero se fue llena. Se fue diferente.

Usa metió la mano para que el Arca no se cayera y murió al instante. Quiso ayudarle a Dios. David quiso llevar el Arca, pero lo hizo con temor y a la manera de Dios.

I Crónicas 15: 1 – 2

“Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda. Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente. Y congregó David a todo Israel en Jerusalén, para que pasasen el arca de Jehová a su lugar, el cual le había él preparado”.

I Crónicas 15: 12 -13

“y les dijo: Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado; pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza”.

Muchos dicen yo busco a Dios a mi manera, pero no es a la manera que nosotros queramos es como Dios quiera. 

Yo me oro en mi casa, no. No es como yo quiera buscarlo y adorarlo es como Dios quiera.

Él les mandó a santificarse. Podemos cantar alabar, pero si estamos en pecado, quemamos fuego extraño. 

Cuando Dios habla a través de un hermano algunos dicen este vaso sí, pero este otro no. 

Dios quiere que seamos excelentes y más con la ayuda del Espíritu Santo.

Dios dijo amad a los que os aborrece, esto fue un cachetada para muchos, porque a muchos se les dice hay que perdonar y dicen que no pueden perdonar. Cuando recibimos su perdón él nos dice que nosotros tenemos que perdonar. Dice la palabra que si no perdonamos a los que nos ofenden entonces tampoco nuestro Padre celestial nos perdona.

Queremos recibir el perdón de Dios y que las personas nos perdonen, pero cuando viene otra persona a pedirnos perdón nosotros rehusamos perdonar.

Es mujer tenía una fama de pecadora y Jesucristo no la desecho, la perdonó. Quienes somos para juzgarnos los unos a los otros, la palabra es la que nos juzgue.

Ninguna palabra de maldición salió de Jesús en la cruz, sino que dijo: “perdónalos porque no saben lo que hacen”.

I Crónicas 15: 14 - 15

“Así los sacerdotes y los levitas se santificaron para traer el arca de Jehová Dios de Israel.  Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová”.

Somos portadores de la gloria de Dios. Si hacemos lo que Dios nos está ordenando, vamos a ahorrarnos muchas lágrimas en nuestras vidas.

I Crónicas 15: 16

“Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría”.

Con alegría porque tenemos un Dios un maravilloso. 

Solo una cosa es necesaria disponer nuestros corazones para que Dios habite en nuestras vidas.

I Crónicas 15: 24

“Y Sebanías, Josafat, Natanael, Amasai, Zacarías, Benaía y Eliezer, sacerdotes, tocaban las trompetas delante del arca de Dios; Obed-edom y Jehías eran también porteros del arca. David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed-edom, con alegría”. 

El Arca de Dios estaba en casa de Oved Edom que estaba lleno de la presencia de Dios. Dice la palabra que mientras el Arca estuvo en la casa de Obed-Edom su casa fue fuertemente bendecida.

David dijo: yo quiero tener esa presencia y esa bendición.

I Crónicas 15: 26

“Y ayudando Dios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, sacrificaron siete novillos y siete carneros. Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod de lino. De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas”.

Él es el que nos ayuda, él es el que nos levanta.

Lino fino significa la justicia de Dios en nuestras vidas.

La alegría de David y del pueblo era que estaban en la perfecta voluntad de Dios.

La palabra dice: “Buscadme y viviréis, pero buscadme de todo corazón”. 

Elías fue un profeta de Dios y era de recto corazón. 

I Reyes 18: 36

“Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos”.

Los milagros de Dios son para que volvamos el corazón a él.

Esos profetas adoraban a otros ídolos. Cuántas veces nos amedrentamos ante brujería, Dios no la hace ver para que nos levantemos en guerra.

Cuando hay pueblo dispuesto en un lugar los brujos los hechiceros se dan cuenta. Satanás  huele donde está la unción, donde está los hijos de Dios comprometidos, huele de donde lo están sacando.

Así Elías tuvo miedo a los baales veamos:

I Reyes 19: 1 - 2

“Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos”.

Cuántas veces el enemigo manda mensajeros a tu vida para meterte miedo. Se confabularon para que cerraran el lugar.

Jezabel era una creatura no creador.

I Reyes 19: 3

“Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado”.

Huyó, se olvidó del llamamiento, se olvidó de lo que Dios le había mandado a hacer.

I Reyes 19: 4

“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”.

En esa angustia, en esa desesperanza, Dios pone la prueba por quitar los ojos de él.

Entramos en tristeza y desesperación olvidándonos que Dios se ocupa de todo lo nuestro. 

I crónicas 19: 5

“Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come”. 

Así nos quedamos nosotros dormidos, y no venimos a la oración. Debemos decir: “yo me aferro a ti Señor, cómo vamos a desear morirnos si la vida que Dios nos dio, es una vida en abundancia y de excelencia.

Dios envió un ángel. Dios en medio de la angustia pone alimento en nuestra mesa. El Espíritu Santo nos dice: “levántate de tu condición, no temas ni desmayes porque yo estoy contigo”.

I Crónicas 19: 6

“Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse”.

Una torta sobrenatural, una bendición sobrenatural.

Volvió a dormirse. Cuantas veces creemos y salimos felices, soy sano me declaro libre. Al otro día le preguntan ¿cómo estás? Y contesta desanimado: ahí.

I Crónicas 19: 7

“Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta”.

Porque grandes cosas, Dios tiene para tu vida, para cada uno de nosotros.  Que no se nos olvide a lo que Dios nos ha llamado: el ministerio, los proyectos, las cosas que Dios ha puesto en nuestras vidas: largo camino nos resta. 

I Crónicas: 19: 8 – 9

“Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

La fortaleza de aquella comida le duró unos días. Luego se durmió y se escondió. Así somos unas veces fortalecido y luego débiles. No debería ser así.

Pudiendo escoger a otros Dios nos escogió a nosotros.

I Crónicas19: 10

“El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida”.

Dios no quería a Elías en la cueva. Como si dijéramos Señor nos están persiguiendo cerremos este grupo. Esa no es la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es que nos levantemos y hagamos su voluntad, nos necesita para hablar.
 
I Crónicas 19: 11 – 17

“Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. Y le dio Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar. Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará”.
Tuvo misericordia con Elías, le siguió hablando. 

Dios le iba a pasar lo que él tenía a Eliseo. Si no queremos nosotros cumplir el ministerio Dios se va a valer de otras persona.

I Crónicas 19: 18

“Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron”.

No se postraron frente a los ídolos, no se postraron frente a la situación. Se postraron ante Dios.