lunes, 3 de abril de 2017

La verdad os hará libres

Cuando nosotros conocemos de Jesucristo, él abre nuestros ojos. Dice la palabra de Dios que cuando Cristo llega a una vida entonces rompe las cadenas. Dice que el que practica el pecado esclavo es del pecado.

Juan 8: 31 – 33

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?”

Esta gente era esclava de la ley, era esclava religiosa, era esclava de las apariencias.

Juan 8: 34 – 37

“Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros”.

Querían matar a Jesús porque habla palabras de verdad. Conocía los corazones de todos, conoce los corazones de todos nosotros, a él no le podemos engañar.

Adán y Eva se escondieron, ¿no iba a saber Dios donde estaban?, por eso muchos hermanos en Cristo andan escondidos en cuevas, pero la palabra de Dios dice no hay nada encubierto que no salga a la luz.

Dios quiere hombres íntegros delante de su presencia, que seamos los mismos acá, en el hogar y en todas partes, que podamos tener autoridad para predicar a otros.

Dice la palabra de Dios que son hijos de Dios los que son guiados por el Espíritu Santo de Dios, los que no se gobiernan a sí mismos, los que no dejan cabida a las obras de la carne: chismes, murmuración calumnias, sino que andan en el fruto del Espíritu Santo.

A veces nos levantamos y nos va mal y es que no nos levantamos pensando en Dios sino peleando con la mamá, con los hijos, con la esposa…

Dios quiere de nosotros obediencia más que los muchos sacrificios, para que Satanás no gane ventaja. Yo puedo estar aquí alabando a Dios y el enemigo se ríe de mí. Porque se está alabando a Dios, pero en su corazón está resentido, su corazón alberga recuerdos del pasado, pero Dios te puede libertar en esta mañana, Dios puede romper cadenas en tu vida.

El enemigo siempre te va a recordar el pasado para hacerte desanimar, Jesucristo limpia y la palabra dijo si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres y es esa libertad en Cristo la que nosotros tenemos que cuidar.

Vamos por el mundo y vemos como caen muchos líderes aun en este lugar, y es doloroso ver como muchas personas, después de predicar muchas cosas van cayendo, unos se alejan y otros murmuran, pero cuántos oramos para que Dios levante esos vasos, que Dios vuelva a levantar esas manos que están caídas, que se cansaron un día.

Yo puedo estar aquí predicando hoy y Dios quiera que nunca caiga, pero cuántas veces, cuántos lideres desisten y si a uno le duele, cómo le dolerá el corazón al Señor.

Conocemos la obra del Espíritu Santo que es una obra maravillosa y conocemos la obra de Satanás que viene para hurtar, matar y destruir.

Las personitas que vamos en este camino, que llevamos mucho tiempo, crees que el enemigo va a querer que nosotros sigamos caminando.

Lo que nos espera con Dios es gran bendición entonces Satanás no va a querer que caminemos tras esa bendición.

¿Tú crees que cuando recibes a Cristo en tu corazón el enemigo te va a dejar tranquilo? El enemigo estorbará tu caminar, pero tú le herirás en la cabeza, eres más que vencedor por medio de aquel que te amó y sobre todo saca tanto engaño, tanta hipocresía de nuestras vidas que mostramos una apariencia delante del pueblo de Dios y somos otra cosa allá afuera.

Dice Jesús que viene por un remanente escogido por gracia, no por obras para que nadie se gloríe.

Somos un remanente, un pueblo que quiere agradarle al Señor, un pueblo pequeño, a veces nos vemos pequeñitos en este lugar de bendición y a veces nos vemos muchos. Cuántas veces habiendo muchos se siente pesadez, se siente opresión. Cuántas veces habiendo poquitos, pero que están de sincero corazón fluye la presencia de Dios con gloria porque Dios no mira multitudes, a Dios no le importa eso, Dios mira es corazones dispuestos delante de su presencia.

Ya no podemos despilfarrar más la mesa del Señor.

Cuando esa mujer entró a la casa de Simón y derramó ese perfume delante del Señor, simón pensó: qué desperdicio. ¿Cuántas veces pensamos que es un desperdicio venir a las cosas del Señor?

Juan 8: 38 – 40

“Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre. Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.  Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.  Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”.

Si somos hijos de Dios, las cosas de Dios hacemos, si somos hijos de Dios, lo que Dios dice hablamos, no estamos haciendo, ni viendo, ni participando de conversaciones de cosas que a Dios no le glorifican.

Cuantas veces rechazamos lo vasos que Dios utiliza.

El diablo se camufla, nos induce al pecado por medio de la mentira y tú te vas detrás de esa mentira, cuantas veces nos vamos detrás de la mentira y el diablo nos acusa: ¿te vas a parar allá a predicar? ¿Cómo vas a ir a ese lugar? Él te hace caer y luego te señala y te acusa.

Dios quiere que nosotros permanezcamos en su palabra para ser llamados verdaderos discípulos, si permanecemos en la palabra de Dios en la verdad de Dios entonces no vamos a caer.

Si permanecemos en los caminos de Dios entonces seremos prosperados.

Nuestro gozo no depende de las circunstancias, de lo que tenemos o de lo que no tenemos.

Hay gente que no tiene nada, que no tiene la nevera llena y están gozosos porque están llenos del Espíritu Santo.  

La mentira, el adulterio, todo no es verdad, es una mentira del diablo.

En el colegio, los amigos a los jóvenes, les dicen que la virginidad era para otro tiempo, pues no, Dios viene por una iglesia sin mancha y sin arruga.

Debemos ser diferente, el sexo, las relaciones no son todo en la vida hay cosas más importantes, el amor de Dios es el que permanece para siempre.

Ningún ser humano, ni nuestra esposa, ni nuestros hijos pueden hacernos felices, el único que puede darnos esa felicidad y ese gozo es Jesucristo.

Juan 8: 45

“Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis”.

Dios nos da una promesa que nos va dar un empleo y llega el enemigo y dice: no vas a poder, no te van a dar ese empleo. Y le creemos más al enemigo que Dios que dice la verdad.

Juan 8: 46

“¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?”

A Jesucristo no le podía que lo había sorprendido en algo malo, el hacía todo lo que predicaba,  nadie podía redargüirlo de pecado.

Él podía decir: tengo autoridad para decirle a ustedes que estoy predicando una verdad.

Todo el que cree verá la gloria de Dios.

Todo lo que el enemigo te tiene atado, Jesucristo nos dice: no te he dicho que si crees verás la gloria de Dios, por su palabra fueron hechos los cielos y la tierra y nosotros siervos de Dios, ministros de Dios, instrumentos en las manos de Dios, no nos predicamos a nosotros mismos, predicamos a un Cristo vivo, un Cristo crucificado que se levantó al tercer día y resucitó, nosotros también nos levantaremos con Él y veremos su gloria.

Como decía Pablo: si yo predicara para agradar a los hombres no sería siervo de Jesucristo.

Juan 8: 47

“El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios”.

Cuántas veces queremos que nuestros familiares vengan. Demos gracias a Dios que por su gracia y misericordia, no porque seamos especiales, sino porque Dios se quiso fijar en nosotros que éramos lo más vil y menospreciado, Dios nos quitó las vendas y nos podemos levantar todas las mañanas sabiendo que Dios existe, que no es un Dios lejano sino que es un Dios de cerca que quiere habitar en nuestros corazones.

Cuando tienes a Cristo tu empiezas a ver a tu esposa, a tus hijos de una manera diferente, ves a tu esposa más hermosa que cuando la conociste, ves a los hijos más hermosos y los cuidas más cada día porque Dios cambia nuestra visión y nuestra mentalidad.

Jesucristo llena nuestra vida, llena nuestros corazones y es quien quiere gobernar.

I Juan 3: 5 -9

“Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.

Que nadie nos engañe ni siquiera nos engañemos a nosotros mismo.

Practicar el pecado es hacerlo constantemente.

La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no pueden prevalecer ante la luz.

Cuando hacemos lo justo delante de Dios, Dios nos va a defender.

Dios me ha dado poder y autoridad sobre toda fuerza del enemigo.


No voy a permitir que el enemigo se enseñoree de mi vida. 

sábado, 1 de abril de 2017

Increíble

I Juan: 5 – 4

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”.

Todo aquel que recibe a Cristo en su corazón, nace de nuevo, nace de la palabra de Dios, nace del Espíritu de Dios, cuando nacemos de nuevo nos convertimos en hijos Dios, merecedores de sus promesas y Dios nos da la capacidad para vencer el mundo de pecado.

Es increíble que con el conocimiento que tenemos de la palabra de Dios el enemigo se esté enseñoreando de nuestras vidas y venga a bajarnos nuestra autoestima, no es posible porque Dios nos ha dicho que nos ha hecho reyes y sacerdotes, que nos ha constituido hijos suyos, herederos de sus promesas.

Es increíble que con las enormes promesas que tenemos nos dejemos aplastar por el diablo por cualquier situación.

La fe viene por el oír y el oír de la palabra de Dios y sin fe es imposible agradar a Dios.

La victoria que ha vencido las dificultades.

Nuestra mirad debe estar en Jesucristo.

Veamos algunas situaciones:

Con las promesas aquí y muriéndonos de hambre, hasta donde nos ha llevado el enemigo.

-          Adán y Eva

Génesis 1: 27

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.

Los creo a su imagen, era una imagen perfecta, no era deteriorada. Hasta dónde nos ha llevado el enemigo por muchas situaciones, que la imagen de Dios no se ve en nuestras vidas, que, en muchas ocasiones, no nos sentimos amados por Dios y no nos sentimos sus hijos.

La imagen de Dios, que somos nosotros, debe ser una imagen llena de la gloria del Dios todo poderoso, Dios nos quiere ver llenos de su gloria, no llenos de derrota.

Génesis 3: 1 -9

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.  Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?”

Santanas acá vino a cuestionar. Con nosotros también hace la misma viene a cuestionar lo que Dios ha nos dicho  y nos hace dudar del propósito que Dios tiene para nuestras vidas: “¿Con que Dios dijo que con orar se sanaba?…”

En estos momentos Dios nos llama a cada uno: ¿Dónde estás tú?

La mujer permitió dialogo con el enemigo, nosotros a veces permitimos ese diálogo.

Por permitir el diálogo con el enemigo salieron de la presencia de Dios. Ellos por querer probar cosas nuevas salieron de la presencia de Dios, cuantas veces por  nosotros querer agradar al mundo, a una persona, nos salimos de la presencia de Dios, es increíble.

Ellos todo lo tenían, todo, pero prefirieron salir, así somos nosotros teniéndolo todo en Dios y muchas veces preferimos salirnos de su presencia. Nos buscamos males que Dios no ha querido para nosotros.

Por seguir una persona perdemos todos los beneficios de la bendición de Dios.

Cuántas veces queremos escondernos de Dios. Cuantas veces nos escondemos, escondemos el pecado.

-          Jesucristo

Mateo 4: 1 – 11

“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían”.

Cuántas luchas y cuántas tentaciones hemos tenido hoy para no venir a este lugar.

El tentador viene cuando hay una necesidad.

Satanás vino a cuestionar a Jesucristo: “Si eres hijo de Dios”, vino a moverlo, también a nosotros viene a movernos de la posición que tenemos en Jesucristo, Satanás sabe que tenemos poder en Dios, pero si nos mueve de ahí perdemos el poder delegado, él lo sabe.

A adán y Eva los movió, a Jesucristo no lo movió.

Satanás sabe que él tiene poder cuando nos movemos de la palabra de Dios.

Cuando nos paramos firmes en la palabra, el poder es nuestro.

Satanás se roba la palabra porque no nos paramos firmes en ella.

Jesucristo se defendió con la palabra. Nosotros tenemos en nuestros corazones, la palabra, no nos podemos dejar vencer, soy hijo de un gran Rey y debo pararme en esa palabra.

Tenemos que posesionarnos de lo que tenemos.

Si a nosotros nos tocan nuestros hijos, nos levantamos a defenderlos. Debemos hacer valer los derechos que tenemos como hijos de Dios, por eso Satanás trata de movernos de la palabra para vulnerar esos derechos.

La palabra tiene poder, tiene autoridad.

Levantémonos y echemos a andar.

Si satanás ataca a Jesús que es el Rey de reyes como no nos va a atacar a nosotros.

Estamos jugando con la misericordia de Dios y permitiendo que el enemigo haga lo que le da la gana con nosotros.

El diablo es recurrente no se cansa y nosotros a veces si nos cansamos.

Nos tenemos que rendir a los pies de Jesús.

Satanás ñe atacó el ego a Jesucristo y con nosotros hace lo mismo.

El enemigo le ofrece cosas muy buenas de este mundo a cambio de su alma.

-          Moisés

Éxodo 4: 1 -4

“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Él le dijo: Echala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano”.

La vara es señal de autoridad eso significa autoridad.

Moisés sintió miedo de la autoridad que Dios le dio. Cuantas veces sentimos miedo de la autoridad que Dios nos dio, porque nos creemos menos, porque creemos que Dios no nos respalda, porque creemos  que Dios no puede hacer cosas grandes por nosotros, nos da miedo de orar por un enfermo, de orar por una situación, miedo de orar por un endemoniado, porque creemos que no tenemos esa autoridad, porque creemos que esa autoridad solo s para algunos.
Esa autoridad es para todo el que cree. Marcos  16: 17 dice “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;…”

A los que creen, no es sino creer.

Dios mandó a tomar la culebra por la cola, no por la cabeza como se toman las serpientes. Dios hace como él quiere.

Éxodo 4: 5 – 6

“Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.  Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve”.

El Señor le dijo ejerza lo que le doy

Éxodo 4: 8 – 11

“Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera. Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas que tomarás del río y se harán sangre en la tierra. Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?”

Moisés se estaba apoyando en lo humano. Los discípulos eran humildes y con la palabra que Dios le dio hicieron maravillas.

Dios es el que nos está dando la palabra.

Levantemos nuestras manos y se abren sendas para el pueblo de Dios, hablemos con Poder y con convicción.

Éxodo 4: 18 – 20

“Así se fue Moisés, y volviendo a su suegro Jetro, le dijo: Iré ahora, y volveré a mis hermanos que están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz. Dijo también Jehová a Moisés en Madián: Ve y vuélvete a Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte. Entonces Moisés tomó su mujer y sus hijos, y los puso sobre un asno, y volvió a tierra de Egipto. Tomó también Moisés la vara de Dios en su mano”.

Dios te está dando la orden que te muevas y salgas de esa cueva de la incredulidad, de esa cueva del conformismo, sal de ahí porque no es la posición para un hijo de Dios. Dios quiere utilizarnos,   Dios quiere manifestar su gloria en nosotros.

Moisés salió con su familia y Dios le dijo que llevara la vara, la autoridad de Dios que no es solo para unas cosas es para todo, para que usted la ejerza con su familia, para que usted la ejerza en su empleo, para que la ejerza con sus enemigos, para que la ejerza aun cuando esté enfermo, cuando no tenga esperanza, cuando no tenga sentido de vivir, para eso es la palabra para que usted la lleve dondequiera que vaya y la ejerza. Esa autoridad cubre toda su familia porque usted se paró en Cristo.

No puede el diablo decirle que usted no es nada, que nadie lo quiere, que usted no vale nada  mentiras del diablo: “usted vale mucho”. Valemos para Dios nos tenemos que levantar. Somos valiosos para Dios, a Dios le importamos.

Al hombre no le importamos, el hombre no está sino por conveniencia y cuando usted no le sirve le da una patada y lo bota.

Dios está ahí siempre esperándonos con los brazos abiertos.

Muchas veces nos quieren por lo físico, Dios no, Dios lo que quiere es tu corazón, a Dios no le importa si eres bonito o feo.

En Jesucristo hay poder, si sucumbimos es porque nos alejamos de la presencia de Dios, de su cobertura.

Dios nos llamó con un propósito.

Apocalipsis 12: 5

“Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono”.

Jesucristo está sentado a la Diestra de Dios Padre, regirá a las naciones con la palabra. Con la palabra Jesucristo expulsaba los demonios y tenían que obedecer.

Así quiere Dios que la palabra que usted y yo tenemos no nos la quite nadie, que esa palabra sea firme, que sea firme ante todo, ante la tentación, que sea firme porque Dios está ahí obrando y Dios te va a respaldar.

Es tan grande esa autoridad que hay en la palabra que hasta los satánicos saben y la atacan.

Es increíble, todo el mundo tiene una Biblia abierta en el salmo 91 con la página negra, la tienen como un amuleto, pero saben que ahí hay algo especial. La Biblia es para leerla.

Génesis 25: 27 - 37

“Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas.  Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob. Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura”.

Esaú despreció la bendición.

Cuántas veces despreciamos la palabra del Señor, porque me parece que es muy exagerada, nos parece, despreciamos la bendición.

Cuando nos sentimos cansados de caminar en Cristo y no venimos a nutrirnos de la palabra de Dios es cuando el enemigo viene y nos hace daño.

Satanás vino a Jesucristo cuando había una necesidad, tenía hambre, vino a Esaú cuando tenía una necesidad, tenía hambre. También viene a nosotros en esa circunstancia.

Cuando caemos en pecado cambiamos nuestra condición de hijos a mendigos y pordioseros.

Lucas 15: 28 – 32

“Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.  Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”.

Usted no ha hecho uso de lo que Dios ya le dio, tal vez porque se cree menos y no es así.

Si nosotros siempre estamos con Dios todas las cosas son nuestras. Entonces ¿por qué no recibimos la bendición? Porque no nos la apropiamos.

Por qué el padre le devolvió todo a ese hijo prodigo, porque volvió. “El que viene a mí no sale con las manos vacías” dice el Señor, “el que viene a mí le sano las heridas, le pongo vendajes y lo cuido”.

Cuando venimos a Dios, Dios no nos da la espalada, Dios nos acoge, nos consuela, no restaura y nos abraza. Hay que venir a él. No es a una religión es a un Dios vivo, a Jesucristo el Señor.

El único que puede llenar el vacío del corazón es Jesucristo.

Tenemos un pacto Dios nos cuida, pero usted, cuide ese pacto.

Hechos 3

3: 1 – 10

“Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido”.

Hay que salir de la mendicidad porque tenemos el poder.

Pedro y Juan entraron, el mendigo no.

Nosotros entramos a la presencia de Dios cuando recibimos a Jesucristo.

El mendigo esperaba una limosna, algo material.

Pedro no tenía su mirada en lo terrenal, Pero tenía algo mejor, al Rey de reyes y Señor de señores.

En el nombre de Jesucristo levantémonos de ese estado, de esa mediocridad y posesionémonos de lo que somos, reyes y sacerdotes y con todo el poder para vencer al enemigo y para que las cadenas caigan.

Sucedió eso porque Pedro tomó la palabra en sus manos y uso ese arma con autoridad.

Muchas veces Dios con la bendición y nosotros retrocediendo, no nos quedemos ahí avancemos. Por la palabra levántese de ese estado y no es mañana es hoy.

Jesucristo nos toma de la mano y no nos suelta. Dios quiere que andemos con él.

Cuando recibimos a Jesucristo tenemos que cambiar de posición, tenemos que avanzar.

El paralitico ahí mismo ejerció lo que le dieron.

Cuando estamos fuera de la cobertura de Dios no podemos entrar a su presencia, tenemos que buscar su cobertura.

Si entramos a su presencia es para adorar.

Antes estaba mendigando y ahora alabando, fue testimonio para otros.

Eso quiere de Dios que los de afuera se asombren de lo que tenemos.


Jesucristo quiere lo mejor en nuestras vidas, dejemos que él obre. 

lunes, 27 de marzo de 2017

Paralíticos Espirituales




Juan 5: 1 – 16

“Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.  En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día. Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho. Él les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado. Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo”.

Lo primero que había allí era un estanque que contiene agua quieta, es muy importante tener esto presente, porque si fuera una fuente estaba constantemente en movimiento. Nosotros a veces simulamos aquello, somos como estanques recibimos y ahí se queda quieto, no testificamos.

Cuando el Espíritu Santo pone en nuestro corazón la necesidad de testificar y de compartir su palabra lo tenemos que hacer.

Un estanque con agua estancada, no testificamos, nos da temor dar testimonio. El agua ni siquiera se renueva.

El agua estacada se daña, tenemos que ir a la fuente y darles a los demás.

Jeremías 2: 13 – 15

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. ¿Es Israel siervo? ¿Es esclavo? ¿Por qué ha venido a ser presa? Los cachorros del león rugieron contra él, alzaron su voz, y asolaron su tierra; quemadas están sus ciudades, sin morador”.

Dios es fuente de agua viva.

Recibimos palabras cantidad de veces, sin embargo no la retenemos, la olvidamos con frecuencia. De momento salimos maravillados, pero luego nos olvidamos.

Le damos la espalda a Dios con todo lo que Él nos ha dado. Sobre todo nuestra salvación. Jesucristo pagó por nosotros para darnos esa salvación.

¿Somos siervos o somos esclavos?

¿Soy siervo de Dios o del pecado?

Por qué ha venido a ser presa de la angustia, de la enfermedad, de lo que el enemigo nos pone.  ¿Por qué somos presa de eso?

Saquemos de nuestra vida esas cisternas rotas que hemos fabricado pues estorban en nuestras vidas.

En ese estanque había multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, con enfermedades físicas y espirituales.

Hay un desequilibrio cuando se está cojo. En nuestra parte espiritual hay mucho desequilibrio. Si tenemos equilibrio espiritual estamos bien delante de Dios. El desequilibrio viene por falta de oración y por las puertas que abrimos al pecado. Tenemos que pedirle a Dios que con el poder de su Espíritu Santo nos equilibre.

Todos tenemos ese desequilibro espiritual.

Daniel 5: 27

“Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto”.

Todos hemos sido faltos porque en nosotros hay mucha desobediencia.

Debemos buscar a Dios por lo que Él es, no por lo que nos dé o no nos dé.

Un paralítico en su cuerpo tiene una limitación sus músculos no tienen vida, no tienen movimiento.

En nuestra vida espiritual pasa lo mismo el pecado atrofia nuestra vida espiritual, hay una parálisis en nuestro espíritu.

Un ángel movía el agua y la primera persona que entraba al agua se sanaba, vivía bajo la ley. Ponía sus ojos en una cosa diferente al poder de Dios, en el movimiento del agua.

Nos pasa algo parecido venimos acá con expectativa y nos vamos con el milagro pero no con el dador de los milagros.

Nosotros tenemos que tener los ojos puestos en Jesucristo, no en un pastor ni en un profeta, ni el que hace milagros.

Lo que el Señor me puede decir por medio de unos siervos, también me lo puede decir directamente a mí.

Debemos buscar a Dios, me dé o no me dé.

Nuestra relación con Dios va mucho más allá de todo lo que se puede ver y palpar. El verdadero modelo del Espíritu es una vida de santidad permanente, no de ocho días. Una búsqueda continua de nuestro Señor Jesucristo.

Habacuc 3: 17 – 19

“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.  Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar. Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas”.
Aquí me está diciendo que pase lo que pase, aunque yo le esté clamando a Dios por algo y no llegue yo me tengo que gozar en él. Aunque la respuesta de Dios sea negativa, con todo yo le alabaré, con todo yo le glorificaré.

“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno”.
Job no renegó por todo lo que le pasó sino que adoró.

Démosle gloria a Dios por todo lo que Él nos ha dado. Así nos convertiremos en hombres espirituales que es lo que Dios pretende que seamos.

Romanos 8: 1 – 3

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;”
Pasamos al versículo 6
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”
El ocuparnos de la carne nos va a dar muerte porque el pecado trae sus consecuencias.

Jesucristo es Santo y la vida que nos da es santidad. Tenemos que vivir conforme al Espíritu.
En la ley una sola persona era sana, con Jesucristo muchos pueden ser sanos, todo el que quiera venir arrepentido a los pies de Jesucristo.

Marcos 5: 33 – 34

“Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote”.

Vemos otra persona que se postra delante de Jesús,  una vez vio la sanidad. Jesús primero la salvó y después la sano. Para Dios es más importante la salvación de su alma que la sanidad de su cuerpo.

Juan 10: 10

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

 A veces no alcanzamos las cosas porque pensamos que el poder de Dios es pequeño.

Para Jesús no importa el tiempo que llevemos de esclavos de pecado, para él lo importante es nuestra disposición para arrepentirnos.

I Samuel 4: 3

“Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos”.

Tenemos que sacar de nosotros todo apego, todo ídolo, todo lo que nos separa de Dios.

Isaías 44: 21 – 22

“Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi siervo eres. Yo te formé, siervo mío eres tú; Israel, no me olvides. Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí”.

Vuélvete a mí, si nos volvemos a él de todo nuestro corazón vamos a tener la bendición de Dios en todo momento.

“Mis ojos pondré en los fieles de la tierra para que estén conmigo”. Dice el Señor.

Así como al paralítico a nosotros nos pregunta ¿quieres ser sano?

El enfermo responde no tengo quien me ayude.

Responde prácticamente que para él es imposible. ¿Será que así somos nosotros?

 Para nosotros si es posible. Muchas veces aunque con nuestros labios decimos que para Dios todo es posible con nuestra actitud estamos diciendo lo contrario

Juan 15: 5

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.

Nada es nada. Separados de Jesús nada podemos hacer. Estamos conectados a Jesucristo. Si estamos conectados estamos en el lugar atrio, si estamos arraigados, estamos en el lugar santo, si estamos enraizados hemos echado raíces profundas en él y estamos en el lugar santísimo.

Isaías 55: 8

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová”.

Dios hace como quiera, en el tiempo que quiera.
Lucas 18: 27 

“Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”.

Jesús no necesitó del estanque para sana al paralítico. Jesús nos ordena levantarnos de nuestra postración cualquiera que sea y andar en pos de Él.

Hebreos 12: 2

“puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”.

Nuestros ojos no se ponen en un líder ni en ningún ser humano sino en Jesús.

Nuestra meta tiene que ser el fruto del Espíritu Santo.

Éxodo 14: 15

“Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen”.

Dejemos de quejarnos y marchemos, levantémonos y marchemos. 

El paralitico vio a Jesús, fue sanado y no lo conoció. Así somos nosotros a veces con nuestro testimonio, parece que no conociéramos a Jesús o lo negamos.

Jesús encontró al paralítico en el templo y le dijo: has sido sanado no peques más para que no te venga algo peor.

La postración es producto del pecado.

A la mujer del flujo de sangre le dijo Hija, vete en paz, en cambio al paralítico le dice: vete y no peques más para que no te venga algo peor, le hace una advertencia.

El paralítico le pagó a Jesús denunciándolo ante los judíos.

Levantémonos de nuestra postración y démosle la gloria a Dios.

El paralítico no tenía intención de denunciarlo sino que ante la rigidez de la ley obró. Era la transición de la ley a la gracia.