lunes, 29 de mayo de 2017

Atletas de alto rendimiento

Usted va a pensar en estas palabras: Correr, luchar, Centro de alto rendimiento, conocimiento, disciplina, esfuerzo, resultados, premio.

De qué nos está hablando el Espíritu Santo de Dios ahí. Es llegar a la meta a través de un conocimiento de la palabra de Dios.

Todas esas palabras conciernen a un atleta, buscando un premio, se sacrifican y se esfuerzan por ese premio.

Nosotros estamos metidos, por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, implantados en su Iglesia, en la Iglesia de los últimos tiempos, somos parte del cuerpo de Cristo y Dios nos está invitando a que, con todo le corazón, con todo el esfuerzo, tenemos que meternos definitivamente.

Los deportistas se esfuerzan y unos pierden y otros ganan, pero a nosotros, Dios no nos engendró en Cristo Jesús para perder, sino para ser más que vencedores. Esos son los genes nuevos que nosotros llevamos. Nos tenemos que llenar de ese pensamiento y saber que tenemos los genes de nuestro Señor Jesucristo pues tenemos el Espíritu Santo de Dios, estamos hechos para triunfar en cualquier faceta, si no es así algo está ocurriendo, no con Yahvé Dios, sin con usted.

Esos deportistas del Giro de Italia, dejan familia, dejar relaciones sexuales, deja absolutamente por concentrarse en ese premio, por concentrarse en esa cita de alto rendimiento, saben que no pueden ir allá de cualquier manera. Si los deportistas están con el premio en la cabeza, ¿cómo debemos estar nosotros en nuestra vida espiritual?: Vida eterna, salvación, la llenura del Espíritu Santo, nada nos va a separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús.

Miren: las almas están allá regadas y nosotros sinvergüenzas que no hemos sabido que somos atletas de alto rendimiento.

Nosotros somos vasos de barro, pero donde mora la excelencia del conocimiento de Dios.

Es hora de despertar porque le digo si usted después de esta palabra no la coge ya no la va a coger nunca, ojo que esto ya es un ultimátum de Dios para los que están acá con todo el conocimiento que tienen, si no la cogen están marcando gran tribulación.

Primer pensamiento: que somos atletas de alto rendimiento y en nosotros se tiene que ver la gloria de Dios.

Si alguien te ve y dice que estás lleno de luz y que vio algo sobrenatural en ti, sepa que empezó la unción real. La unción Real es la máxima de las unciones. Es cuando el Espíritu Santo dice: Permiso que voy a manifestar mi gloria en ti. Dele cabida al Espíritu Santo para que haga una explosión bien grande en su vida: Atletas de alto rendimiento.

I Corintios 9: 24 – 27

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.

Para llegar a ese premio se tiene que tener lucha, esfuerzo, disciplina; acá se está haciendo el paralelo con lo que se hace en el mundo. En el Giro de Italia, ¿Cuántos se llevan el premio?, uno. Recuerde en I Corintios 6: 17 dice: “el que se une al Señor un espíritu es con él”. Nosotros somos un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo, unidos a una cabeza, somos una unidad con nuestro Señor Jesucristo.

Dice: “corred de tal manera que lo obtengáis”. Hay una tal manera, una sopla manera de obtener el gran premio. Hay que llegar a esa santidad, hay que llegar a la estatura de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Cuando usted despierta en la madrugada y sacrifica es carne y se pone a orar, esa es la tal manera de Dios, ahí se obtienen las grandes bendiciones.

Ahora cantábamos: “que tu gloria llene este lugar”. Pero cómo la va llenar, este pidiéndome eso, pero no se sacrifica.

“Todo aquel que lucha de todo se abstiene”. Estamos en la brega diariamente, en la lucha diariamente, pero con nosotros está el hermoso Espíritu Santo, estamos en la brega diaria, pero él nos hace más que vencedores.

Nosotros luchamos por una corona incorruptible, recuerde que en Apocalipsis dice que nos van a poner unas coronas de oro, tenemos como fin la vida eterna.

Hay que estar en el proceso de la santificación, para un deportista estar al cien por cien y conquistar esos olímpicos, esas medallas, esas exaltaciones, esas honras, él se tiene que sacrificar primero. Ya Jesucristo, en la cruz del Calvario derramó su sangre y ya nos hizo salvos, ahora nosotros tenemos que correr la carrera que él corrió, él nos enseñó y nos dotó de su Espíritu Santo y hay que correr esa carrera.

Al principio se puede torcer, pero tenemos que estar en la brecha que va enderezar lo torcido, hay que pagar un precio, hay que estar ahí porque la victoria está bien servida.

Dice: “de todo se abstiene” y nosotros casi no nos abstenemos de nada.

Hay que congregarse mucho, meterse mucho con Dios. Hay que estar en el espíritu para que esas tinieblas retrocedan, para que tengamos toda la autoridad de Dios: Atletas de alto rendimiento.

Nos tenemos que esforzar y decirnos a nosotros mismo sí se puede. El Espíritu Santo lo hará en nosotros porque somos atletas de alto rendimiento. No soy cualquiera, se tiene que llenar de este pensamiento.

Si ve un endemoniado, usted que va a hacer si no es atleta de alto rendimiento, si no está en forma, si no está en fibra, si no está lleno del Espíritu Santo, ¿usted va a dejar el endemoniado ahí?, ¿cómo que usted lo va a dejar ahí? Dios nos está llamando a algo muy tremendo, a todos porque como dice en Marcos 16: a todo el que cree le seguirán estas señales. Es al que cree, pero si usted no está creyendo. Pídale a Dios que le aumente la fe.

Abramos nuestro corazón, que su corazón no vaya a estar cerrado, tiene que estar muy abierto, porque Dios te dice hoy: Necesito atletas de alto rendimiento.

Se acabó la vagabundería, mire lo que les está pasando a más de uno: yaciendo en el desierto unos den fornicación, otros en adulterio y otros en mentiras, y a ver están aquí y así muchos hermanos en el mundo entero, no han querido entender que son atletas de alto rendimiento y que el Espíritu Santo los ha dotado de gran poder.

En la vida no se alcanza a desarrollar la capacidad que en nuestro cerebro tenemos, así es en la vida espiritual, ¿usted va a dejar pasar los años sin ver la gloria de Dios, sin disfrutarla día a día? Que vengan almas por usted, que el canal sea usted, el Espíritu Santo a través de usted trayéndolas, pero que el canal sea usted.

Seamos atletas de alto rendimiento, las almas se están muriendo y nosotros unos sinvergüenzas. Que después en la presencia del Señor, no toquemos la puerta y digamos: Señor en tu nombre eché fuera demonios, sobre los enfermos puse las manos y sanaron. Vallase que no lo conocí, ese no era el nivel que yo quería, nunca me diste la gloria, querías aparecer tú, tenías un negocio y parecías un atleta de alto rendimiento, pero no lo eras, eras todo inflado creyendo que eras el único siervo del Señor. diga el Señor. Que eso no nos pase. Que por eso se han fundado tantas sectas y tantas denominaciones.

Yo aquí veo a los ungidos del Señor, todos nosotros, aquí no hay ningún superungido, aquí el que unge es Jesucristo con su Espíritu Santo.

El enemigo no quería que usted escuchara esta palabra hoy, no quería siquiera que este vaso viniera, hasta el amanecer estaba en tremendas luchas, pero Dios me dio el privilegio de venir a pararme al frente de los santos de Dios.

Cierre sus ojos y diga: “yo soy un santo de Dios, por el poder del Espíritu Santo me estoy apartando cada vez más del pecado y de los errores, por la sangre de Jesucristo, papito Dios me ve perfecto y voy rumbo a la estatura de Jesucristo. Declaro con mis labios y lo creo en mi corazón que soy un atleta de alto rendimiento, atleta del Señor Jesucristo con un multivitamínico que es el Espíritu Santo que en toda situación me ayuda, me da la salida, me conforta, me consuela me dirige y me da poder para ir contra las tinieblas. En el nombre de Jesucristo te doy gracias, oh Dios de Israel porque eres el único que en mí haces grandes maravillas, gracias”.

En el 26 dice: de esta manera corro. Ya se la apropio, eso debemos hacer, yo si hago caso, yo voy a correr, yo de esta manera corro, yo me someto a la palabra de Dios y me voy a meter realmente con Dios. Tienen que aumentar sus niveles de oración, congréguense más asiduamente, no tome la palabra de Dios a la ligera, obedézcala como nunca, para que usted vea la gloria de Dios sobre usted.

¿Vamos a seguir los mismos con las mismas? ¿Nos va a sorprender la muerte en esto? Cristo viene, el arrebatamiento está encima, el examen final, ¿se imagina el premio de los que volamos? Cierre los  ojos e imagínese por un solo momento el arrebatamiento. Nos tenemos que esforzar para alcanzarlo.

En el 27 dice: “sino que golpeo mi cuerpo”, cómo que todavía la fornicación, la masturbación, el adulterio, la mentira, todavía con esos placeres terrenales, las ambiciones, las envidias. Golpee esas situaciones, eso le toca a usted. Eso es de la carne, pero el Espíritu Santo te está dando el fruto de la continencia, el fruto de la templanza, el fruto del dominio propio para decirle no a estas situaciones, esto es golpear el cuerpo, golpear esas tendencias que tiene esta carne y esa naturaleza caída.

“Y lo pongo en servidumbre”. Servidumbre ¿a quién? Un atleta de alto rendimiento, se matan por ganarse una etapa, un premio, un Giro, un Tour, porque le está sirviendo a la empresa que los patrocina, que le paga y lo hacen con excelencia.

Nos tenemos que mover en obediencia a la palabra de Dios, no nos podemos dejar mover en la carne sino dejarnos mover el Espíritu Santo de Dios. Se llegó la hora de ser atleta de alto rendimiento.

Somos siervos del Dios Todopoderoso corremos para un corona incorruptible, inmarcesible,  no se agota, es eterna.

Oren por las almas, si alguien le dice que ore por él, ore por él verdaderamente. No responda que el Espíritu Santo no se lo trajo. Porque desde el momento que le dijeron: ore por mí. Desde ese momento el Espíritu Santo se lo comisionó.

I Timoteo 6: 12 – 16

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén”.

La guerra está planteada desde génesis 3. Satanás va querer dañar tu caminar en Cristo, pero tenemos la espada del Espíritu para volarle la cabeza de una. Decirle te vas y le declaro la palabra y eso se tiene que ir.

Pelea, hay dificultades, pelea. No importa el monstro  que esté ahí parado, pelea, somos atletas de alto rendimiento. Satanás está para 

domingo, 30 de abril de 2017

No la cedas

¿Por qué, muchas veces, nosotros, cedemos la bendición? Porque nos creemos buenos porque nos creemos autosuficientes, porque hemos pedido el sentir la necesidad.

¿Recuerdan que hace poco una mujer que vino y se le preguntó al final que si querían que oráramos por ella y que ella contestó que no que por la hermana que necesitaba más?

Se le insistió que por ella y ella insistía con arrogancia que no que por la hermana. Pues Dios quería que oráramos por ella, la bendición era para ella y ella la cedió.

Creemos que estamos bien y pensamos que no la necesitamos y es el momento en que Dios quiere derramar más bendición sobre nosotros y cedemos la bendición.

Cada vez necesitamos más y más de Dios.

Dios no quiere que estemos apoyados en nuestra autosuficiencia, en nuestra soberbia, en nuestra arrogancia

1.       Esaú
2.        
Génesis 25: 19 – 34

“Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo. Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer. Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová; y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor. Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí había gemelos en su vientre. y salió el primero rubio, y era todo velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú. Después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú; y fue llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los dio a luz. Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas. Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob. Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura”.

Había una necesidad: Rebeca era estéril.

¿Cuál es su necesidad?, posiblemente usted no ve una salida hoy en su vida.

Había una esterilidad e Isaac oro para que esa esterilidad no estuviera más.

La orden de Dios para cambiar las situaciones es orar, es venir a él y humillarnos delante de él que él cambia las situaciones.

Isaac no se conformó, él fue y oró. Nosotros muchas veces nos conformamos, ante las situaciones. Nosotros tenemos poder Dios ha puesto en nuestras manos las soluciones. Ore que la respuesta va a llegar.

El único que puede cambiar la esterilidad es Cristo el Señor y no solo la esterilidad física sino también la esterilidad espiritual.

Dios manda que doble rodillas y que el gozo de la salvación llegue a su vida y lo levante de nuevo.

Isaac oró y Dios no le dio la espalda.

Cualquier situación que estemos pasan, cualquier problema que tengamos, cualquiera sea el desierto que estemos viviendo, si venimos con un corazón sincero delante de Dios, Dios acepta nuestra oración.

Cuando Dios acepta nuestra oración, nuestras suplicas viene la concepción del milagro.

Cuando entramos en oración después se tiene que dar la respuesta de Dios, cuando no se da el respuesta es porque no estamos orando como es o no estamos en el tiempo del Señor.

Desde el mismo vientre había lucha, siempre vamos a tener oposición, cuando el enemigo ve un hijo de Dios rendido en las rodillas el enemigo sabe que perdió, pero nosotros muchas veces no hemos querido entender eso, que en la rodillas es donde somos fuertes, que en las rodillas es donde el enemigo no nos quiere ver, porque en las rodillas nos tiene miedo ya que conquistamos cosas grandes.

Dice Rebeca: si es así para qué vivo yo. Muchas veces Dios te ha dado promesas, tal vez estás en una bendición y encuentras una oposición, empieza el enemigo a levantarse, empieza el enemigo a ponerte dudas y a poner una gran cantidad de cosas y usted en lugar de consultar a Dios se deja sacar por lo que el enemigo le pone, entonces usted no vence sino que se desanima. Dios no quiere hombres de desánimo, Dios quiere hombres valientes que digan que si vino el problema, pues yo voy a enfrentar el problema con oración, con la guerra espiritual.

Muchos en lugar de venir a consultar a papito Dios, vamos a consultar a los de afuera, a los que no son hijos de Dios y hacer caso a lo que Dios no quiere para nosotros y nos sacan  de la bendición.

Cuántos como Rebeca han deseado la muerte para no hacer frente al problema o han querido regresar al mundo para no enfrentar el problema.

Dios le dio respuesta también a Rebeca, Dios no nos deja sin respuesta cuando sus hijos le consultan de todo corazón. Si Dios no respondiera en vano vendríamos nosotros a la oración.

En el mundo hay dos bandos, están los hijos de Dios y los hijos del diablo, los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas. Siempre va a ver una guerra, siempre va a ver una lucha. Dese que recibimos a Cristo en el corazón hay una lucha y nosotros tenemos que batallar por eso y no dejarnos sacar.

Cuando nosotros recibimos a Jesucristo en el corazón, no nos convertimos en un pueblo débil, nos convertimos en un pueblo fuerte, en un pueblo que no se amilana ante ninguna dificultad. Si el enemigo le quiere hacer ver que no se puede, que usted no es capaz, que usted es un don nadie, reprenda al diablo, porque Dios dice que usted y yo somos un pueblo de poder porque el que reina es un Dios Todopoderoso y ese Dios nos ha llamado a nosotros a su pueblo. El mundo no tiene lo que usted y yo tenemos, el mundo se apoya en las cosas del mundo. El poder está en Dios y para sus hijos hay poder entonces por qué nos sentimos débiles.

Cuántos no han podido dar a luz a esas promesas que Dios le dio. Hoy es el día para ver esas promesas.

Nosotros engendramos en el Espíritu nuestras peticiones. Dios quiere que demos a luz las promesas de Dios.

Cuantos han olvidado las promesas porque miran al gigante y no miran al Dios Todopoderoso.

Jacob salió pegado, su mano estaba enredada al pie del hermano desde el principio él no soltó su bendición. Así Dios quiere que no soltemos la bendición aunque el mundo nos diga que eso no se puede, no ceda la bendición, que si se puede.

En quietud y en confianza será nuestra fortaleza, Dios quiere que reposemos en su presencia.

El papá inclinado por el mayor y la mamá inclinada por el menor, por el que tenía confianza en Dios.

Jacob aprovechó la oportunidad. Dios quiere que cuando él te presente la oportunidad la aproveches inmediatamente. Dios quiere hombres y mujeres agresivos.

La primogenitura tenía sentido para Jacob, pero para Esaú no. Dios quiere que usted sepa la bendición que hay para su vida.

La importancia de la palabra, Jaco insistía. La palabra tiene poder, cuidemos lo que declaramos con nuestra boca. En el pueblo de Dios no existen ni raquíticos ni paralíticos espirituales. Dios quiere que avancemos.

Así desprecio Esaú la primogenitura por cualquier bobada.

Dios quiere que usted se vaya con su bendición y que alcancen para su familia.

3.       El ciego
4.        
Lucas 18: 35 – 43

“Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando; y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello. Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno. Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y los que iban delante le reprendían para que callase; pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó, diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista. Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado. Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios”.

El ciego estaba junto al camino, no estaba en el camino; nosotros estamos en el camino.

Sintió la curiosidad y pregunto qué era, sintió el toque y se interesó. Si usted cree que Jesucristo está aquí, dígale, Señor yo sé que tú lo harás, sé que hay respuesta par mi petición.

El ciego clamó al  oír que Jesús pasaba, cómo que estamos junto al Mesías y él no va a ser nada por nosotros. Al ciego no le importó que trataran de impedírselo.

Pedid y se os dará, buscad y hallareis. Dios no despreció el clamor del ciego. Dios tiene una respuesta para tu vida, no desprecies la bendición.

Esa es la pregunta que Dios nos hace: ¿Qué quieres que yo te haga hoy?

Recibió la visión y recibió la salvación.

Él se quedó con el milagro y con el Dios de los milagros, lo siguió glorificando. Afuera muchos glorificarán a Dios por el milagro que Dios ha hecho en nosotros.

5.       Saqueo

Lucas 19: 1 – 10

“Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Vea la diferencia el uno era  un hombre rico y muy importante y el otro era ciego y estaba mendigando.

Ni las riquezas ni la importancia entre el pueblo le sirvieron para acercarse a Jesús.

Dios escucha al que atiende a su palabra. Saqueo tenía la inquietud, la necesidad de ver y saber quién era Jesús. La situación física no le impidió ver a Jesús. Estaba convencido de que Jesús pasaba por ahí y lo vería. Usted está convencido de que Jesús está aquí y que si usted le pide él le va a responder.  

Dios está esperando que usted cambie su actitud para él poder obrar en su vida.

Pueblo despierte es necesario que veas mi gloria, hoy voy a obra en tu vida poderosamente.

Deje la duda y la mediocridad. Hoy es el día de soltar las cadenas, hoy es el día de soltar las amarras, hoy es el día para quedarse en la gloria del Señor.

Hoy es necesario que en tu corazón se empiecen a gestar los milagros, los beneficios de Dios, las grandes maravillas del Dios Todopoderoso.

Saqueo lo recibió gozoso, porque era Jesús en su vida. Gocémonos porque Jesús está aquí.

Dios no quiere que usted se esté lamentando, levantase que Dios quiere restaurar su vida, quiere hacer hombres y mujeres transformados.

Hubo oposición, empezaron a murmurar. Cuando recibimos a Cristo viene la oposición.

Con la palabra que Jesús le habló trajo convicción. Cristo llega a la vida del ser humano trae arrepentimiento.

Hoy ha venido la salvación a nuestras vidas por cuanto somos hijos de Jesucristo, por cuanto somos hijos de fe, engendrado por el Espíritu de Dios.

Estábamos muertos en delitos y pecados y estamos aquí porque Jesucristo nos tocó y nos trajo con cuerdas de amor, para que tomáramos lo que él tiene servido en su mesa para cada uno de nosotros.

6.       Joás
7.        
II Reyes 13: 14 – 25

“Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió. Y descendió a él Joás rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomó él entonces un arco y unas saetas. Luego dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey, y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Y cuando él la abrió, dijo Eliseo: Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salvación de Jehová, y saeta de salvación contra Siria; porque herirás a los sirios en Afec hasta consumirlos.  Y le volvió a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: Golpea la tierra. Y él la golpeó tres veces, y se detuvo. Entonces el varón de Dios, enojado contra él, le dijo: Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a Siria. Y murió Eliseo, y lo sepultaron. Entrado el año, vinieron bandas armadas de moabitas a la tierra. Y aconteció que al sepultar unos a un hombre, súbitamente vieron una banda armada, y arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo; y cuando llegó a tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivió, y se levantó sobre sus pies. Hazael, pues, rey de Siria, afligió a Israel todo el tiempo de Joacaz. Mas Jehová tuvo misericordia de ellos, y se compadeció de ellos y los miró, a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de su presencia hasta hoy. Y murió Hazael rey de Siria, y reinó en su lugar Ben-adad su hijo. Y volvió Joás hijo de Joacaz y tomó de mano de Ben-adad hijo de Hazael las ciudades que éste había tomado en guerra de mano de Joacaz su padre. Tres veces lo derrotó Joás, y restituyó las ciudades a Israel”.

El rey se acercó a Eliseo llorando. Se veía sin esperanza, tal vez estamos así. Miraban la circunstancia, quizás usted no ve una respuesta, una solución.

Ponga su mano sobre las promesas de Dios y permita que sean realidad en su vida.

Abra su corazón delante de Dios, saca la duda, la incertidumbre, la tristeza, Declárale al enemigo hoy hay palabra de vida, de restauración, de sanidad.

Dios le dice insista, orar siempre y no desmayar. Hoy es el día levántese por su bendición.

A veces soltamos la bendición porque nos da miedo de lo que se avecina.

Dios mira el pacto que usted y yo hicimos con Jesucristo. Por ese pacto Dios tiene misericordia. Hasta hoy no nos ha echado de su presencia por su misericordia, no nos ha dejado por fuera.


No ceda su bendición por nada. 

sábado, 15 de abril de 2017

¿A quién enviaré?

Isaías 6: 8

“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”.

Está hablando, Isaías, cuando dice que vio a Dios sentado en su trono y su gloria y dice que un ángel y pasó carbón encendido por sus labios y quitó su pecado y su maldad.

Muchas veces venimos con muchas necesidades y Dios conoce las necesidades de nuestro corazón, pero nos hemos preguntado ¿cuál es la necesidad del corazón de Dios?

La necesidad del corazón de Dios es enviarnos. Un misionero es aquel que se despoja de toda su parentela, de su tierra, de todas sus cosas y se va a un lugar donde el Espíritu Santo nos diga no donde nosotros queramos. Dios nos dio una gran comisión y es predicar el  Evangelio a todas las naciones, a ir por esas almas que son importantes para Dios.

A veces se nos endurece tanto el corazón que no pedimos por las almas, estamos muy cómodos en la casa de oración, pidiendo por lo que necesitamos y eso no es malo, pero para Dios es importante que oremos por las almas, dice la palabra que Cristo murió en la cruz del Calvario para que todo aquel que creyere no se pierda, mas tenga vida eterna.

Cada segundo se están perdiendo las almas, nuestros vecinos, nuestras familias. Qué estamos haciendo aquí sentados y Dios dice ¿a quién enviaré y quien irá por nosotros? Dios necesita unas manos, una boca que hable.

¿Te has preguntada para qué Dios nos ha llamado a cada uno de nosotros? En jeremías dice que él te llamó, te predestino para predicar la palabra del Señor.

Será que nosotros podemos decir hoy: heme aquí, Señor, aquí está mi corazón, sin reserva ni condiciones, pero nosotros ponemos muchos límites y muchas condiciones a Dios.

Cuando Dios le dijo a Abraham: sal de tu tierra y de tu parentela, él no cuestionó sino que obedeció.


Atajamos las grandes bendiciones de Dios por no obedecer a su palabra. El mayor gozo es cuando obedecemos y estamos en la perfecta voluntad del Señor.

De qué nos sirve agradar al mundo si se pierde nuestra alma.

Romanos 10: 13 – 17

“porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?  ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.

Todos hemos sido llamados, hemos sido comisionados, Dios nos dio poder y autoridad.

Cristo hablo de los grandes galardones que tendremos por servir al Señor. La palabra de Dios dice: abre tu boca y yo la llenaré.

Muchas veces el temor y el miedo no nos deja avanzar y la palabra dice en Romanos: no me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para salvación de los que creen.

Las buenas nuevas en nuestras vidas es predicar la palabra de Dios.

Decimos yo oro por mi familia que sea salva y nos la pasamos en la internet, ¿crees que nuestras familias van a ser salvas con nosotros metidos en la internet y la televisión en todo momento, en esa mediocridad que muchas veces hay en nuestras vidas?

No todos obedecieron, dice la palabra, Dios nos llama, pero muchas veces nosotros dudamos en nuestra incredulidad, tenemos en un último lugar el que Dios utilice nuestras vidas.

Todo el mundo quiere recibir, pero nadie quiere dar, todo el mundo quiere: “sáname, sáname, provéeme, pero nadie quiere invertir de su tiempo, nadie quiere invertir de sus finanzas en las cosas del Señor.

Queremos que nuestras familias sean salvas, pero no tenemos nada de consagración, nada de oración, nada de ayuno, nada de intersección, nada de compromiso en nuestras vidas.

La palabra de Dios dice que en toda labor hay fruto, si nosotros sembramos va a ver fruto, si sembramos con regocijo. Sembrar en el reino de Dios tiene gran retribución para nuestras almas.

Muchas veces no se aumenta nuestra fe porque no escudriñamos su palabra donde está su buena voluntad para cada uno de nosotros.

Romanos 10: 18

“Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra sus palabras”.

Como dice en Mateo 24 esta palabra será predicada en todo el mundo y hoy vemos como esto se cumple a través de la radio, la televisión, la internet, no tenemos excusa ni justificación para decir que Él no nos ha hablado, que no nos ha advertido para que no nos desviemos del camino, Dios en todo momento nos habla, pro muchas veces sucede que se endurece nuestro corazón y cerramos nuestros oídos espirituales para no oír el consejo y el mandato que Dios tiene para nuestras vidas.

Cuando Dios preguntó que quien estaba dispuesto hubo un hombre que dijo: “heme aquí Señor”, que nosotros podamos decir: heme aquí Señor, aquí está mi corazón sin reservas, sin condiciones.

Es el amor de Dios en nuestras vidas el que nos impulsa cada día a seguir hacia adelante.

Jesucristo murió para ganar almas y si la iglesia es el cuerpo de Jesucristo, la misión nuestra es ganar almas, una iglesia que no gana almas es una iglesia muerta.

Por qué no hay amor por las almas, no hay compasión por las almas.

Las cosas de Dios cuestan sacrificio, las cosas de Dios cuestan pagar un precio en oración.

Los galardones que Dios tiene para su pueblo ¿van a ser para un pueblo mediocre, un pueblo tibio y vacío?

Que bendición tan grande que Dios nos llame como llamó a Pedro: pescador de hombres, pescador de almas.

Mateo 9: 35 – 38

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”.

Seguramente Jesús se cansaba, pero lo movía el amor por las almas.

La mies es mucha, la necesidad es grande. Personas que necesitan de Dios, siervos de Dios que caen y nosotros tan relajados decimos: “Estoy bien, estoy bendecido”.

Pidámosle a Dios que implante esa necesidad en nuestro corazón.

Lucas 4: 42 – 44

“Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto; y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos. Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado. Y predicaba en las sinagogas de Galilea”.

Jesucristo fue invitado a casas a comer, pero Jesús tenía que predicar el evangelio e iba a las casas a llevar el evangelio. Cuando Jesucristo llega a nosotros trae bendición a nuestras vidas.

I Corintios 9: 16

“Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”

Porque Dios nos va a demandar todo lo que nos ha enseñado, todo lo que nos ha dado.

I Corintios 9: 17

“Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada”.

Debemos hacerlo con amor, digamos heme aquí Señor.

I Corintios 9: 18

“¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio”.

Mi galardón es de gracia he recibido, de gracia tengo que dar a los otros.

No merecíamos la salvación, no merecíamos que Jesucristo muriera por nosotros, por eso debemos hacer lo que Dios nos ha encomendado.

A  veces queremos bendición, pero no queremos la corrección de Dios, no queremos que Dios moldee nuestras vidas.

Ezequiel 3: 16 – 17

“Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte”.

Una atalaya es una torre para vigilar.

Dios quiere que seamos como esa torre fuerte para vigilar lo que el enemigo está haciendo a su pueblo y a nuestras vidas y dar aviso.

Dios te ha llamado a predicar su palabra y a advertir al pueblo de lo que viene. Si no estamos pegados del corazón de Dios vamos a dar sonido incierto.

Esos predicadores que siempre dicen todo está bien, tú estás bien, cuando no estamos bien delante de su presencia, no están advirtiendo al pueblo de lo que realmente ocurre.

Ezequiel 3: 18

“Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano.”

Dios nos instruye y no exhorta para que nuestra alma viva.

Si nosotros no hablamos la palabra de Dios él nos demandará.

Ezequiel 3: 19 -21

“Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma. Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre demandaré de tu mano”.

Si el Señor viene a pedir cuentas de lo que hemos hecho, El que persevere hasta el fin éste será salvo.

No hay excusa en nuestras vidas para decirle que no al Señor.

Ezequiel 33: 7

“A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte”.

Jesucristo viene pronto y sin santidad nadie vera el rostro de Dios.

II Corintios 12: 15

“Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos”.

Pablo dijo que aún su propia vida la gastaba por amor a las almas.

¿Nosotros si gastamos nuestras propias vidas por amor a las almas?

El verdadero siervo de Dios sabe que Jesucristo lo comisionó y si Jesucristo sufrió todas esas cosas,  sabe que también sufrirá por amor a las almas y  llevar el evangelio que Cristo dejó.

Cuando yo me humillo ante la presencia de Dios el me exalta en público.

Aquellos que saben que Dios los ha llamado, que puedan perseverar hasta el final. Que podamos predicar la palabra de Dios en todo tiempo y en todo momento, a nuestras familias, cada palabra que Dios trae a este lugar es para que nosotros la hablemos a los demás. No lo estamos haciendo, no estamos ganando almas para el reino.

El que gana almas alegra el corazón de Dios.

Cuántos dicen en este día, Señor heme aquí, tengo tanto para dar.

Tenemos mucho que contar, mucho que decir, mucho que testificar de las maravillas que Dios ha hecho en nosotros, pero tiene que haber esa necesidad en nuestro corazón.

Ya no nos pertenecemos a nosotros mismos y el amor por nuestras familias no puede frenar el trabajar en la obra de Dios.


Digámosle al Señor: Tengo mucho para dar. 

miércoles, 12 de abril de 2017

Lugar Secreto

Ese lugar secreto con Dios es su presencia.

Jeremías 23: 16

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová”.

Pasamos al versículo 18:

“Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?”

Pasamos al versículo 22 al 25

“Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras. ¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos? ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra? Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé”.

Está hablando a cada uno de nosotros, pero en el momento estaba hablando a los profetas. Jeremías hablaba palabra fuerte porque el pueblo no quería arrepentirse y algunos falsos profetas le decían al pueblo que estaba bien.

El Rey Sedequías no escuchó la palabra de Dios he hizo lo que él quiso, cuántas veces nosotros no escuchamos la palabra de Dios y hacemos nuestra voluntad.

Hacer la voluntad de Dios es lo mejor que le puede pasar a la vida del hombre porque hay recompensa.

Alabamos a Dios cuando obedecemos su palabra, cuando estábamos en pecado no lo alabábamos porque el pecado nos impide ver la gloria de Dios, el pecado nos impide entrar a ese lugar secreto donde Dios habla a nuestro corazón, es donde Dios habla a nuestras vidas, donde nos muestra su voluntad.

En Jeremías 33: 3 dice la palabra de Dios: Clama a mí y yo te responderé, te enseñare cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

El mundo y sus deseos pasa, pero el que hace la voluntad de Dios permanece.

Una cosa es como tú entras a la oración y otra cosa es como sales de la presencia de Dios, ese lugar secreto es a los pies de Cristo, el lugar más alto es a los pies de Jesucristo. Porque el que se humilla será exaltado.

La palabra de Dios dice que en la presencia de Dios hay plenitud de gozo, delicias a su diestra para siempre.

Salimos llenos de alegría saltando como becerros de la manada, confiando en el Dios que nosotros tenemos.

Ezequiel 44: 23

“Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio”.

Dios les está hablando a los sacerdotes. Hacer diferencia entre lo bueno y lo malo, en lo que es de Dios y lo que no es de Dios, entre lo que es mentira, lo que es engaño y lo que es la verdad de Dios.

Tenemos que pedirle mucho a Dios que a través de su Espíritu Santo nos dé ese don de discernimiento. Estamos en tiempos peligrosos, en tiempos de apostasía, en tiempos de engaño, tenemos que pedirle al Señor que abra nuestros ojos espirituales y nuestros oídos espirituales para escuchar su voz cuando nos habla, que quite toda ceguera de nuestras vidas, toda mentira que haya en nuestro corazón y tenemos que pedirle que podamos ver la realidad de Dios.

Cuando llegue el pueblo pidiendo consejería, cómo sabe uno qué hacer en ese momento si no tiene discernimiento de Espíritu.

Hay personas que son especialistas para mentir; así como existen personas que son especialistas y se especializan en la palabra para predicar la verdad, así también hay especialistas para mentir.

Dice Dios que nosotros como líderes, como ministros de Dios tenemos que aprender a discernir entre lo bueno y lo malo, de lo que es de Dios y lo que no es de Dios.

Que podamos ser radicales con el pecado, Dios viene por una iglesia sin mancha y sin arruga.

¿Cómo es que tú no puedes discernir con qué intenciones se acercan las personas a tu vida?

Muchas veces por temor a ser rechazados por el mundo rechazamos la presencia de Dios en nuestras vidas. Cuando nos hacemos amigos del mundo nos constituimos en enemigos de Dios.

Todos estábamos presos en delitos y pecados y estábamos destituidos de la gracia de Dios, Jesucristo apareció para deshacer las obras de las tinieblas y llevo nuestros pecados en la cruz del Calvario.

Dice el Señor que tal modo amó Dios al mundo que entregó a su hijo Jesucristo para que todo aquel que en él cree no se pierda sino que tenga vida eterna. Jesucristo clavó en aquella cruz el decreto de muerte que estaba sobre nosotros, no había esperanza para nosotros, pero a través de la sangre de Jesucristo Dios nos ve aceptos.

Que nosotros podamos dar cada día frutos dignos de arrepentimiento que podamos dar fruto y podamos ser de bendición para otras personas que dios venga con cuerdas de amor sobre esas vidas.

Hebreos 5: 11 – 14

“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”.

Somos tardos para obedecer la palabra de Dios, tenemos tanta palabra que podemos ser ya maestros para instruir a otros, como así que volvemos al yugo de esclavitud.

Dios nos ayuda a crecer espiritualmente, Dios quiere que seamos maduros espiritualmente. Como que nosotros enojados el uno con el otro.

Se maduran espiritualmente por el uso, hay que leer la palabra, hay que alabar.

Yo ejercito el oído escuchando alabanzas de Dios, escuchando adoración de Dios, escuchando a personas que glorifican al Señor y habla de él y de su palabra. Ejercito mis ojos viendo lo que a Dios le agrada.

Dios nos da a través del Espíritu Santo el discernimiento de saber qué ver y qué no ver, nuestras manos son para glorificar a Dios no para otra cosa.

I Juan 4: 1 – 6

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error”.

Si se predicara un evangelio diferente no  lo escuchéis dice Pablo, eso significa que tenemos que estar firmes en el evangelio y la sana doctrina.

El que es de Dios la palabra de Dios oye. Sabemos que la hemos oído y la hemos atesorado en nuestro corazón cuando nos convertimos en hacedores de su palabra. Dios quiere que lo que nosotros escuchamos lo pongamos por obra.

En un abrir y cerrar de ojos se rasgará el cielo y vendrá el hijo de Dios en una nube por nosotros. Nos levantaríamos hoy pensando hoy puede ser el día.

No vengamos acá estar pendientes de lo que hace el otro o de lo que pasa a nuestro alrededor, porque es en ese lugar secreto donde el Señor quiere tener ese encuentro con nosotros, esa intimidad con nosotros. El día y la hora nadie lo sabe, no sabemos cuándo Dios nos va a llamar a cuentas y dice la palabra que de esta tierra llevamos salvación o condenación y a veces caminamos ignorando la palabra como si no loa supiéramos en nuestro corazón, caminando hacia la muerte en vez de hacia Cristo.

El enemigo quiere robarnos nuestra alma, robarnos nuestros galardones, robarnos nuestras grandes bendiciones a nuestra vida.

Cuando venimos a este lugar decimos: Señor yo vine hoy a verte a ti, Señor. Dios anda buscando adoradores en espíritu y en verdad. La alabanza en la carne no pasa del techo.

Dios conoce los verdaderos adoradores, los verdaderos siervos, los verdaderos hijos, los que andan en integridad y en verdad.

Salmos 73: 17

“Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos”.

O sea el fin de los impíos

Salmos 73: 18 – 24

“Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer. ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores. Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia. Se llenó de amargura mi alma,y en mi corazón sentía punzadas. Tan torpe era yo, que no entendía; era como una bestia delante de ti. Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria”.

Aunque David se sentía desfallecer, seguía pegado del Señor, El Espíritu Santo le impedía apartarse de su presencia.

Dios era la fortaleza de David y es nuestra fortaleza. A pesar de que vengan cosas difíciles, él me toma de su mano y no me deja desfallecer.

Me guía según su consejos y me recibe en gloria dice la palabra.

Salmos 73: 25

“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra”.

El que tiene a Cristo lo tiene todo, pero el que no tiene a Cristo no tiene nada, está muerto en vida.

Salmos 73: 26

“Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”.

La roca de mi corazón, el que me fortalece, el que me da las fuerzas, el que me rejuvenece como las águilas, el que le da vigor a mis huesos, es la roca de mi salvación, Jesucristo.

Salmos 73: 27 – 28

 “Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras”.

Repitamos ese último verso: “Pero en cuanto a mí…”

El acercarme a Dios es el bien, es bendición.

Pongo la esperanza en Dios para contar todas sus obras, sus maravillas, los milagros que Dios hace con su pueblo, los milagros que hace con cada uno de nosotros.

Cuando Saulo perseguía los cristianos, Cristo mismo lo tumbo del caballo y le dice: por qué me persigues. Cuando se levantan contra nosotros, no se levantan contra nosotros, se levantan contra el mismo Dios, se levantan contra el nombre que esta invocado sobre nosotros, entonces por eso hay victoria en él. En el pueblo de Dios no hay derrota, el pueblo de Dios hay victoria todos los días de nuestra vida.


Declaramos victoria en nuestras vidas. 

domingo, 9 de abril de 2017

Fructificad

Isaías 5: 1- 7
“Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor”.

Esa viña que el Señor ha plantado somos cada uno de nosotros. Dios nos plantó en su presencia, que nos plantó en tierra fértil dice la escritura.

Dice la escritura que esperaba que se diesen uvas y dio uvas silvestres. Dice la palabra que Él espera de nosotros recibir fruto.

Llegamos a Dios con las manos vacías, pero ahora que nos restauró tenemos mucho para dar, porque él ha puesto bendición en nuestras manos, ha puesto talentos.

Cuidemos las bendiciones de Dios para que su cobertura no sea quitada de nuestras vidas.

Que las cosas de Dios no sean una carga en nuestras vidas sino por el contrario que sean un deleite, y la viña tiene que dar fruto.

Queremos muchas bendiciones, pero ¿cuántos nos disponemos?

Si Dios establece que oremos, que nos congreguemos es porque Dios quiere bendecir nuestras vidas.

Marcos 12: 1 – 12

“Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña. Mas ellos, tomándole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.  Volvió a enviarles otro siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron afrentado. Volvió a enviar otro, y a éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros.  Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.  Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña. ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros. ¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores  Ha venido a ser cabeza del ángulo; El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron”.

Dios nos habla a través de diferentes de diferentes personas, de las piedras, de los medios de comunicación y nosotros no escuchamos.

Proverbios 27: 18

“Quien cuida la higuera comerá su fruto, u el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra”.

Hay recompensa para nuestro trabajo, si cuidamos las bendiciones vamos a ser cuidados por Dios.

Muchas veces Dios nos da bendiciones pero no las cuidamos. Cuando edificamos sobre la roca permanecemos.

Se nos olvida que Jesucristo puede venir en cualquier momento.

Es muy triste que en los hogares del pueblo de Dios existan ambivalencias y que entre nosotros mismos no podamos arreglar las cosas.

Pero no escuchamos al Espíritu Santo porque pedir perdón no es fácil, pedir perdón es de valientes. Antes de presentar tu ofrenda no dejes cuentas sin arreglar, que nos arreglemos con nuestro adversario.

Marcos 4: 20

“Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno”.

La ponen por obra, dan frutos en todo momento.

Dios utiliza sus diferentes ministerios para hacernos entender que busquemos a Dios por lo que es, que no lo busquemos tanto por las cosas que él nos da que son de gran bendición, porque la palabra de Dios nos dice:  buscad el reino de Dios y su justicia y lo demás os será añadido.

Que podamos aprovechar cada palabra que se da en este lugar, no todas las personas tienen un lugar para congregarse, cuántos están en los campos y piensas que bueno para esas personas que tienen un lugar para congregarse.

Mateo 7: 15 – 20

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis”.

Juan el Bautista decía: arrepentíos porque el reino de Dios está cerca, haz frutos dignos de arrepentimiento.

Que nosotros estemos en todo momento declarando la Palabra del Señor y poniéndola por obra.

Muchas veces predicamos y no lo llevamos a la práctica y lo que Dios quiere es que hagamos frutos dignos de arrepentimiento.

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta para cada uno de nosotros.

Proverbios 28: 13

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”.

Muchas veces no prospera nuestras vidas porque encubrimos nuestro pecado. Dice la palabra que lo que el hombre siembra eso mismo cosechara, si nosotros cosechamos para la carne, de la carne cosecharemos muerte, si sembramos para el Espíritu, del Espíritu cosecharemos vida.

Dios quiere que nosotros permitamos que Él moldee nuestras vidas, no decir más yo soy así, porque entonces dónde queda la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Decimos es que yo soy así porque mi papá fue así, no digamos eso porque en Dios son nuevas todas las cosas, porque la simiente de Dios está en nuestro corazón.

Los pecados y las cadenas de nuestros padres pueden ser rotas en nosotros por Jesucristo.

Si Dios hace ver tu pecado ¿por qué no reconvenir el camino?

Proverbios 14: 23

“En toda labor hay fruto; mas las vanas palabras de los labios empobrecen”.

Por el árbol se conoce el fruto, si el árbol es bueno dará frutos buenos. Si estás perseverando en las promesas que Dios te ha dado vas a ver el fruto de ellas porque en todo hay fruto.

Dice la palabra que toda palabra que sale de la boca de Dios no volverá a él vacía.

Si en todo momento estamos hablando ruina, derrota, diciendo que no se pude, que es imposible para mi vida, entonces eso es lo que vamos a recibir.

Pero si en todo momento estamos declarando que hay bendición en la palabra, veremos los cielos abiertos y la gloria de Dios sobre nuestros hogares, veré la bendición de Dios en todo momento.

Dios abre puertas que ya nadie puede cerrar y sabré que Dios es mi fortaleza.

Debemos declarar la bendición de Dios, que él nos sustenta, que nos sana día tras día. No declaremos nunca la derrota.

Dios le dijo a Josué: esfuérzate y sé valiente para cumplir los mandamientos que yo te he dado.

Se valiente para cuidar su palabra, para cuidar sus promesas, para caminar en pos de él. Dice la palabra que no se apartará de nuestra boca ese libro de la ley sino que de día y de noche meditaremos, pensaremos en él, en lo que Dios ha dicho, porque lo que Dios ha hecho ayer, lo hace hoy y lo hace mañana.

Es momento de creer a Dios, a sus promesas, de saber que tenemos un Dios que vive, saber que nuestro redentor vive y nos levantará sobre el polvo, sobre nuestras vidas, pero esto es de fe, a Dios no se le toca con lágrimas, a Dios se le toca con fe. La religiosidad es algo abominable para el Señor.

Proverbios 18: 21

“La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”.

Lo que yo declaro vendrá a mi vida. Por eso es que vemos hermanos tan gozosos en medio las dificultades.

Cuántas veces Dios nos ha bendecido grandemente y nosotros nos entristecemos porque queremos tener más.

Dios dice en su palabra: no te dejaré ni te desampararé.  Jesucristo nos llama plantío de Jehová y nosotros tenemos que llevar fruto de santidad, fruto de justicia en todo tiempo y en todo momento.

Isaías 54: 1 – 2

“Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.  Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.

No seas escasa. Nosotros le ponemos límites a las bendiciones de Dios porque miramos nuestro bolsillo, miramos lo que tenemos, miramos nuestras posibilidades, miramos que la situación está muy mala.


Miremos al Señor caminando en sus promesas.