martes, 23 de octubre de 2018

En el derrumbe


En un derrumbe todo se ve mal todo se retrasa.

Mateo 27: 46

 “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

El mismo Jesucristo se sintió en el derrumbe. La palabra Elí en el hebreo significa Yahvé sea exaltado.

En medio de la dificultad, de la situación adversa Jesucristo le decía al Padre que fuera exaltado.

Cuando Jesucristo estaba ahí el Padre se separó de él, no podían tener comunión porque Cristo había cargado con el pecado de la humanidad.

Cuando estamos en el derrumbe nos sentimos solos. Nosotros entramos en el derrumbe por culpa de la desobediencia que no separa de la misericordia de Dios, nos separa de que la respuesta de Dios se dé en nuestras vidas.

Cuando estamos en el derrumbe sentimos que no hay esperanza, sentimos que no hay solución. Sentimos que todo se acabó y desistimos.

Jesucristo primero dijo Dios sea exaltado en esta situación. En cambio, nosotros lo primero que hacemos es que desistimos de la oración o nos ponemos a llorar, no queremos seguir y tiramos la toalla.

Cristo dijo por qué me has desamparado, pero primero exaltó el nombre de Yahvé.
Cuando estemos en medio de la dificultad exaltemos a Dios porque él no nos dejará, no nos desamparará.

Jesucristo clamó a gran voz. Que los mismos infiernos se den cuenta, no de nuestro desanimo sino de nuestro clamor.

Jesucristo exaltó al Padre y el Padre exaltó a Jesucristo dándole resurrección al tercer día.

Viene el derrumbe, pero también viene la exaltación de Dios si no dejamos de creer.

I Reyes 19: 1 – 9

“Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come.  Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta.  Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?”.

Elías, un siervo de Dios, y estaba acostumbrado a ver la gloria de Dios, pues había mando Dios cuervos para alimentarlo. Dios se vale de lo que sea para suplir nuestras necesidades.

Dios le dio de todo a Elías, lo utilizó en prodigios.

Elías había matado a los profetas de Baal. Dios lo había utilizado para sacar el anatema de pueblo de Israel. Y para que Israel reconociera que el único Dios era jehová Dios de los ejércitos.

Cuando usted está guerreando, usted le está tumbando la cabeza a un montón de demonios, a un mentón de situaciones.

Dios utilizan do a Elías de esa manera y sin embargo Elías sintió miedo por una mujer.

Dios nos ha utilizado en muchas situaciones y hemos visto la gloria de Dios y viene una situación cualquiera y nos tumba y derrumba nuestra fe y derrumba nuestras fuerzas, nuestra esperanza, la alegría, la paz y la comunión que veníamos teniendo con el Espíritu de Dios.

Porque el diablo manda al títere para manejarnos a nosotros también.

Cuando mató a los profetas, Elías no sintió miedo porque tenía poder de lo alto, tenía autoridad de lo alto.

Dios quiere que no sintamos miedo ante ninguna dificultad, ante ninguna situación, si tenemos al Dios Todopoderoso y estamos caminando derecho con él. Por qué sentir miedo. El que tiene que sentir miedo es el diablo, tiene que soltarnos rapidito.

Tenemos que ser un pueblo que no le dé miedo por ninguna situación. Pero nosotros nos desalentamos por cualquier bobada.

Elías le creyó al demonio a través de la mujer cuando ella dijo así me hagan los dioses, sabiendo que eso dioses no tenían poder. Así somos nosotros sabiendo que tenemos al Dios Todopoderoso, al Rey de reyes, Señor de señores y viene el diablo y le creemos y nos tumba.

Si ya Dios lo dijo, por qué no caminar en esa palabra, por qué no batallar por eso.

Se fue rápido y nosotros rápido hacemos una cantidad de cosas que Dios no nos ha mandado.
Elías tenía el respaldo de Dios y sintió la soledad.

Nosotros muchas veces, en el derrumbe, nos dormimos espiritualmente, cuando lo que debemos hacer es intensificar nuestra oración.

Es tanta la misericordia de Dios que envió a un ángel, es tanta la misericordia de Dios que nosotros bien dormidos en la tristeza en la indiferencia, porque le creímos a la mentira del diablo, Dios en su misericordia manda sus ángeles para fortalecernos.

Dios le dijo levántate y come, es decir toma posición. Levántate y come, ¡come qué?, palabra de Dios. Uno come para fortalecerse, ¿dónde nos fortalecemos nosotros? Ahí en la palabra. Alimentemos de las promesas del Señor.

Volvió a dormirse, nosotros leemos y decimos que muy lindo, pero volvemos a dormirnos. Cuando Dios dice cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasaran.

Volvió y lo despertó y le dijo que faltaba caminos por recorrer. A nosotros también nos dice que la promesa esta hecha, la victoria está servida, pero falta mucho por recorrer, por resolver en nuestras vidas, pero tenemos que levantarnos, no quedarnos ahí dormidos o llorando.

Caminó hacia la presencia de Dios. Fortalézcase en las rodillas.

Elías caminó 40 días para esconderse en una cueva. Nosotros comemos esta palabra, pero no la llevamos a la realidad.

Dios al que cree no lo deja en vergüenza.

En que cueva se metió que ve todo oscuro, no porque Dios no le muestra la luz sino porque usted no la quiere ver.

No podemos estar a escondidos, porque el estado de nosotros es de hombres y mujeres atrevidos, de decisión.

Yo tengo una meta y no me puedo dejar desanimar por nadie, nada, yo voy por esa meta.
Jonás 1 habla de lo siguiente.

Dios le dio la orden a Jonás que se fuera a predicar a Ninive y a Jonás le dio miedo. Se montó en un barco y empezó una gran tormenta que iba a hundir el barco.

En el derrumbe, cuando nosotros desobedecemos las ordenes de Dios, los que están a nuestro alrededor también salen perjudicados.

Por un hijo de Dios que se pare firme en obediencia son guardados los que están con él.

Dios no solo prosperó a José sino a su padre, a sus hermanos y s u familia y al pueblo de Egipto, porque José estaba firme con Dios.

Somos libres en Jesucristo.

Daniel, ante el castigo de meterlo a la jaula de los leones, dijo el Dios, a quien yo sirvo, me librará. 

Dígale lo mismo al enemigo, dígale: no dejaré de creer en mi Señor, no dejaré de buscarlo.

Si estuviéramos enamorados de Dios, no estaríamos viviendo como estamos viviendo.

Nuestra condición no es buena, si fuera buena Dios no nos la reprocharía tanto y vendríamos a la oración con alegría. Vivimos situaciones difíciles y no podemos salir porque no damos la medida con el Señor, porque la palabra de Dios dice que los redimidos van de gloria en gloria y de victoria en victoria.

Jonas 1: 15

“Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor”.

Ni siquiera expresó arrepentimiento, sino que dijo tírenme al mar.

Así soltamos a veces la bendición. Aparece el conformismo.

No dejemos que otros se lleven nuestras bendiciones, viviendo dormidos en la indiferencia.

En Jonás 2:

“Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó;  Desde el seno del Seol clamé,  Y mi voz oíste. Me echaste a lo profundo, en medio de los mares,  Y me rodeó la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.  Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; mas aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; el alga se enredó a mi cabeza.  Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí.  La salvación es de Jehová.  Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra”.

Oró desde dentro del pez, cuando ya no había esperanza para él.

Dios le oyó porque clamó.

Jonás reconoció su situación, pero declaró, que vería a Dios. Eso quiere Dios que reconozcamos y que clamemos por sus promesas.

Estando en la situación de Jonás, aparentemente no se puede hacer nada, pero tenemos un Dios poderoso.

Esta palabra es de poder para que usted clame por esa palabra y todo se tiene que abrir, todas las coyundas tienen que caer.

“Cuando mi alma desfallecía, me acordé de jehová, mi oración llegó hasta a ti en tu Santo templo”.
El hombre nos falla, pero Dios no nos falla.

Dios manda a los impíos a que nos sirvan. No nos peguemos del hombre, peguémonos de Dios y lo demás es añadido.

Tenemos que clamar para que esa oración sea oída.

La palabra dice: “claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas las angustias”.

Los que siguen vanidades ilusorias su misericordia abandonan, los que siguen al hombre, lo que el hombre te prometió y te dijo, la misericordia de Dios abandonan.

Cuando reconocemos el Dios que tenemos y reconocemos nuestras faltas, las puertas se abren.

Reconozcamos la dependencia de Dios, todo depende de Dios las finanzas, la salud, la familia.
La desobediencia atrasa la bendición, la obediencia trae la bendición.

Si Dios te sacó del atolladero, ¿cómo te volvés a meter ahí?

So tuviste que clamar tanto para que te sacara de ahí, volviste y te metiste. Vas a tener que clamar más fuerte que antes.

Lucas 9: 28 – 32

“Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.  Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén. Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él”.

A medida que iba orando, el rostro de Jesús se iba transformando. A medida que nosotros oramos nos vamos renovando, hay una renovación.

El aceite quemado de ayer se renueva por un aceite fresco. Jesús nos dio la estrategia, orar para transformarnos.

Cuando oramos hay respuesta de Dios. Cuando nosotros tenemos un buen nivel de oración viene la idea del Espíritu Santo, las estrategias de Dios a lo que tenemos que hacer, vienen soluciones.

Cuando oramos esa gloria tiene que expresarse en nosotros.

Pedro y los demás estaban rendidos, pero permaneciendo despiertos vieron la gloria de Dios.

Permanecer despiertos, atentos a lo que Dios nos está diciendo.

Salmos 11: 1

“En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave?”

¿Cómo se va esconder del problema? Si ha confiado en el Señor.

Confiad, yo he vencido al mundo dijo Jesucristo.

El salmo 27 dice jehová es mi luz y mi salvación de quien temeré.

No veamos más el problema, veamos la solución, veamos la gloria de Dios.

Si Jesucristo nos dio las estrategias por qué no lo vamos a hacer.

Yahvé Dios sea exaltado.

sábado, 30 de diciembre de 2017

El que enmudece peca, pero el que declara sin creer peca dos veces

Recuerde lo que más aborrece Dios es la maldita religiosidad. Unos andan con faldas hasta los tobillos, unos dicen que hay que guardar los sábados, otros que hay que guardar el domingo, otros no guardan nada, se mantienen guardando un montón de cosas, pero no guardan la palabra, no obedecen la palabra, se llenaron de religiosidad, se llenaron de mentira.

Si yo no creo lo que estoy orando estoy en pecado, pero sí creo lo que estoy orando Dios va a honrar mi fe. El motor para que Dios actúe es la bendita fe.

El mundo está esperando el impacto de los hijos de Dios y esto está en Romanos 8: 19

Números 20: 26

“y desnuda a Aarón de sus vestiduras, y viste con ellas a Eleazar su hijo; porque Aarón será reunido a su pueblo, y allí morirá”.

Aarón era un sacerdote y nosotros somos reyes y sacerdotes de un nuevo pacto en la sangre de nuestro Señor Jesucristo.

Hay un cambio de sacerdote. Lo que quiere significar con esto es que sus sacerdotes son santos y sin santidad nadie va a ver a nuestro Señor Jesucristo. No podemos ser de doble faz, tenemos que ser originales, si hay pecado oculto, confiéselas delante de Dios.

Él nos dijo el primero de enero: “El fuego arderá continuamente en el altar y no se apagará”, ¿cuál fuego?, el fuego del Espíritu Santo, el fuego de la unción, hay que mantener ese fuego avivado en oración, en suplica.

Aarón se despojó para dar las vestiduras a Eleazar. Dios se despojó de lo mejor de su hijo unigénito.

Números 20: 1-6

“Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada. Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón. Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber.  Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos”.

Muchas veces al liderazgo se le echa toda la culpa.

Ellos se fueron de la congregación a postrarse delante de Dios que podía suplir la necesidad. Estaban dando ejemplo, el pueblo estaba murmurando en lugar de ir a Dios como les habían enseñado.

Nosotros hemos visto, sanidades, restauraciones, milagros y sin embargo: mire el título: enmudecemos ante la situación.

Cuando David iba a pelear contra el gigante, lo vistieron con la armadura de Saúl  y le dieron su espada y David se despojó de la armadura y entregó la espada y cogió una cauchera, una mochila pequeña y unas piedras dentro de ella; luego le declaró a Saúl: ese filisteo, ese gigante, que nos está asustando, Dios lo va a entregar, porque no es a nosotros a quienes está increpando sino al Dios de Israel, al Dios Todopoderoso es al que está insultando.

David no enmudeció delante de la situación, los otros enmudecieron y se fueron contra el liderazgo.

Cuando David estaba contra el gigante le dijo: Dios te entregará en mis manos, porque tú estás en maldición, yo estoy en bendición.

Nosotros no podemos enmudecer ante las dificultades. No podemos terminar el año sin disfrutar la megavictoria. Usted que arranca y esto es infinito, esto no vuelve a parar. Tenemos la victoria, pero si usted está enmudeciendo no la verá.

Aarón y Moisés se fueron a la presencia y vieron la gloria de Dios.

Hay que declarar la bendición, usted se tiene que sentir bendito, bendita y tiene que declarar lo que es.

Oseas 12: 13

“Y por un profeta Jehová hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado”.

Nosotros por el Señor de Señores, salimos del egipto del pecado y por el Señor de señores nosotros somos guardados, cómo va a venir el enemigo y se va a plantar y se va a enterrar esa situación, no, no eso no es posible. Yo le creo a Dios y no voy a enmudecer y no me voy a quedar aquí mirando la situación, me voy a levantar y voy a ir al tabernáculo, a la comunicación con Dios a orar y orar y la situación tiene que cambiar.

Por un profeta, por un hijo de Dios que se ponga en las rodillas, Dios hace maravillas.

A las rodillas, pero en santidad, porque hay gente que no anda en santidad y su oración es un metal que resuena.

Ninguno es perfecto, pero si debe tener una disposición perfecta, estar siempre dispuesto hacia él.

Dios mío yo creo que desvaneces esta situación, yo creo que tú la arreglas, así como David le declaró al rey Saúl  y al gigante así, yo te declaro a ti Rey de reyes, mi salvador y le declaro a la situación que tiene que desaparecer.

Dios dice en su palabra que nos ha dado un espíritu de poder, de amor y de domino propio.

Romanos 4: 17 – 18

“(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia”.

Abraham casi de 100 años y creyó la promesa de Dios, no enmudeció esperanza contra esperanza cada vez más decrepito, pero creyó.

Así debemos hacer frente a la situación, no enmudecer: eso tiene que caer.

Las vestiduras de Aarón fueron pasadas a Eleazar el uno representaba lo viejo el otro lo nuevo. Nosotros en Cristo estamos nuevos, asegúrese que usted haya nacido de nuevo y mantener ese nuevo nacimiento.

Dios dice a sus hijos: sin creen lo que son entonces el diablo les va a quitar todo lo que yo les he dado. Nosotros somos  unos bendecidos en Cristo por toda la eternidad, somos unos benditos en las moradas celestiales por Cristo Jesús.

Hasta cuando, dice el Espíritu Santo, les voy a esperar. Son mis redimidos, son mi pueblo, que para otros no lo son, pero para mí lo son dice el Espíritu de Dios. Sientan los que son en mí, porque yo si siento lo que son, son mis hijos amados y ay del que los toque, ustedes ha visto mi poder cuando han venido situaciones y personas contra ustedes. A veces ni se ha dado cuenta cuando han venido acechándolos por aquí y por allá y yo he desvanecido ejércitos. Situaciones que han venido apabullando yo, dice el Señor, las he espantado y ni siquiera ustedes han sido consientes de eso. Cómo no van a sentir lo que yo estoy sintiendo por ustedes: puro amor, puro beneficio, los quiero honrar dice el Señor, ante todo lo que venga, yo los quiero honrar, pero ustedes tiene que permitir eso, que se les honre, ustedes tiene que sentir y están capacitados para sentirlo, que he puesto mi sello en ustedes, ese sello, mi Espíritu Santo les tiene que hacerlos sentir lo que son para mí. El diablo les teme por el conocimiento que tienen, por el poder mío expresado en ustedes. El diablo les teme, cómo van ir de huida, el que enmudece peca. El que se queda quieto ante la situación está pecando delante de mí. Mi pueblo es de acción, mi pueblo es de fe y mi Espíritu Santo siempre los llevará, siempre los honrará y los pondrá arriba y no abajo, por cabeza y no por cola. Tiene que sentir lo que son: mis hijos amados, mi precioso tesoro, tiene un gran precio, la sangre de mi hijo vertida en un madero, la sangre preciosa del Cordero de Dios, de mi Cordero dice el Señor, cómo va venir el enemigo a menos valorar, cómo va a venir el enemigo a hacerlos sentir poca cosa, cuando delante de mí son perfectos por la sangre de mi Hijo. Tienen el sello de la perfección. La situación no se puede seguir enseñoreando, si yo sé quién soy, entonces la situación tendrá que retroceder. Ustedes la pisotearán y se reirán al ver la bendición  de Dios en toda situación y recordarán esta palabra.

Pueblo mío no enmudezcan: Aten la situación, enfréntenla con mi palabra, declárenla, declaren mi palabra y verán mi gloria: benditos desde el amanecer hasta el anochecer, eternamente y para siempre, pero tienen que cogerla, tienen que sentir, porque nadie puede vivir si no sienten lo que son. Si no lo siente entonces no lo vive.

Se puede tener el gozo las 24 horas del día en todo lo que se haga , por todo y en todo se exaltado el nombre de Yahvé Dios.

Imagínense si nosotros hemos de juzgar los ángeles, si somos reyes y sacerdotes, si somos soldados del pueblo de Dios quién se nos va a enfrentar.

Hay que creerle, hay que sentir.

Antes de seguir vamos a

Levíticos 20: 26

“Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos”.

Pueblo exclusivo de Dios, fuimos apartados, él nos encontró y fuera de que nos encontró nos perdonó y ahora nos está glorificando porque el Espíritu Santo nos aparta en el día a día del pecado. Toda la honra y la gloria son para Jesucristo por su hermoso Espíritu Santo. ¿Qué más queremos?

No nos pongamos tristes por malas noticias que aparentemente hayan llegado. Si Dios no te quiso en ese lugar te querrá en otro.

Cuando Dios no te deja entrar aquí es porque tiene algo mejor.

Yo ya sé lo que soy porque la palabra de Dios me lo ha dicho, no necesito que me lo diga nadie, ya está profetizado lo que soy en Cristo Jesús: un bendecido. No puedo enmudecer esa es la clave. Mira lo que le dijo a Josué: Nunca se apartará de tu boca este libro, esta palabra, para que te vaya bien en todo lo que emprendas.

Cuando te pase algo que no parece bueno dile a Dios: Yo no entiendo, pero me vas a poner en algo mejor porque nosotros somos un pueblo de honra, empieza a profetizar eso.

Yo he sido apartado por tu Espíritu Santo para bendición.

Lo único por lo que nos tenemos que preocupar es por vivir en Santidad, es de lo único que nos tenemos que preocupar el resto déjeselo a Dios. No murmure, no calumnie, no adultere, ojo con lo que está mirando, con lo que está haciendo, no hurte, no sea mentiroso, no sea envidioso; preocúpese por andar en santidad que Dios ya se ocupó hace tiempo de los demás.

Estar apartados del pecado es el único requisito que Dios está pidiendo de nosotros.

Acompañados no nos dejamos arrastrar de nada, no enmudecemos, afrontamos las cosas por el Espíritu Santo sabiendo que estamos puestos para la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Dios no va dejar que su pueblo guiado por el Espíritu Santo le ofenda.  El Espíritu Santo nos va a dar la victoria, porque el Espíritu Santo es poder de Dios y nosotros somos templo del Espíritu de Dios.

Marcos 8: 22 -24

“Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

No enmudezca, si enmudece peca porque usted tiene implantada la palabra de Dios en su corazón.

¿Voy a poner mis ojos en la situación?, no, la pongo en Dios que hace todo.

Dice la palabra que ni los cielos pueden contenerlo y nosotros somos templos de él, nosotros si lo tenemos, ¿entonces quiénes somos? Somos unos bendecidos de Dios, hay mucho poder, hay mucha unción para decirle a la situación se quita de ahí, pero cuando usted declare no vaya a dudar.
Y todo es todo.

Dios está trayendo esta palabra para que la oración que enseguida hagamos tenga total eficacia porque sin fe es imposible agradar a Dios.

Salmos 2: 5 – 12

“Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira. pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían”.

Cuando usted declara la palabra de Dios y usted ve venir la adversidad, pero ve como se dispersa.

Yo he puesto mi Rey, no el nuestro si no el Rey de Dios que es Jesucristo, he puesto mi Rey en tu corazón, mi santo monte.

La santidad nos hace sobresalientes, Dios honra eso.

Yahvé me ha dicho: mi hijo eres tú, yo te engendré, Dios es hacedor de maravillas. No importa la lista de pedidos hágala, que eso no es más grande que Dios.

A todos los que le recibieron a los que creen en su nombre les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios. Nosotros somos hijos de Dios, somos los benditos, somos escuadrón de Dios.

Dios nos dice les voy a hacer una sugerencia. Pídanme, que misericordia tan grande.

“Mia es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en el habitan” y lo que es de papá es de los hijos, nosotros somos herederos. La mendicidad espiritual se tiene que acabar, el enmudecer se tiene que acabar. La gloria de Dios se tiene que ver en nuestras vidas.

La vara de hierro es la palabra.

Las fortalezas de enemigo se destruirán y caerán

Como hijos le vamos a pedir en el nombre de Jesús.

Apocalipsis capítulo dice que somos reyes y sacerdotes y acá nos acaba de decir que somos hijos.

El rey es para reinar. Ahora hicimos sacrificio de oración y de alabanza, al final le vamos a pedir como hijos que somos porque para eso trajo esta palabra.

Dios se va a poner muy contento de lo que le vamos a pedir en la oración final y más contento se va a poner si usted lo cree porque usted que lo cree y usted que lo ve.

Él nos está amonestando con esta palabra porque somos jueces.

Temor es obediencia sirvámosle con obediencia y alegrémonos en esa obediencia.

En el sometimiento a Dios tenemos descanso. El pecado es esclavitud y maldición.


Honrad al Hijo para que se complazca el Padre. Se honra haciendo su palabra

domingo, 17 de diciembre de 2017

Bajo la cabeza y adoró

de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.  ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

El precio es la sangre de Jesucristo.

No solo en el espíritu glorificar a Dios sino en nuestro cuerpo y en nuestro ser.

Nosotros fuimos creados para glorificar a Dios. En la alabanza declarábamos: por toda la eternidad te adoraré.

Dad gracias en todo

I Tesalonicenses 5: 185

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.

Si estoy agradecido el Señor puede darme otra cosa si estoy agradecido por todo.

Es bajar la cabeza rápidamente y adorar al Rey de reyes y Señor de señores.
Éxodo 34: 8
“Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró”.

Eso mismo tenemos que hacer nosotros: apresurarnos, bajar la cabeza y adorar al Rey de reyes.

Devolvámonos al versículo 6 para ver por qué Moisés bajó la cabeza y adoró.

Éxodo 34: 6-7

“Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación”.

Moisés proclama eso porque el Espíritu Santo se lo revela, así como Pedro cuando, Cristo les pregunta a los apóstoles que quien es él según ellos y Pedro responde: tú eres el hijo del Dios vivo. Y como nos revela a nosotros cuando reconocemos que Cristo es nuestro Señor y Salvador.

Parece una contradicción pues primero dice que tendrá misericordia y perdonará y luego dice que no tendrá por inocente al culpable. La diferencia está en que el que se arrepiente Dios le perdona, pero el que no se arrepiente sigue siendo culpable y a este es al que Dios no tiene por inocente.

Éxodo 20: 5 – 6

“No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”.

A los que le aman y guardan sus mandamientos ya no los tiene por culpables y les perdono pues con ellos hace misericordia.

Números 14: 18

“Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos”.

Las rebeliones de nosotros nos fueron perdonadas hoy.

¿Qué debemos hacer para ser perdonados?, vamos a

Salmos 51: 17

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.

Necesitamos un espíritu quebrantado y humillado para ser perdonados.

Miqueas 7: 18

“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia”.

Dios perdona los pecados y los olvida. Nosotros en cambio nos seguimos acordando de nuestros pecados. El enemigo nos quiere molestar con los pecados que Dios ya nos perdonó, no le demos cabida al enemigo acordándonos  de los pecados pasados que Dios ya nos perdonó.

II Crónicas 7: 14

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

Si se humillare, un corazón contrito y humillado Dios no lo desprecia, el nombre de Yahvé, el nombre de Jesús es invocado sobre nosotros que somos su pueblo.

Nos dará bendición sobre todo lo que hagamos, toquemos y pisemos. Hemos recibido. No tenemos preocupar de nada en esta tierra, debemos preocuparnos, como dice la escritura, de buscar el reino de Dios y su justicia, lo demás será añadido, él lo promete en su palabra.

En el mundo, para estar contentos, tiene que hacer ruido exterior, con música, con pólvora, nosotros tenemos el gozo por dentro por medio del Espíritu Santo que habita en nosotros, porque nosotros somos su templo.

I Pedro 3: 18

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;”

De esta forma Dios nos perdonó, envió nuestros pecado, envió a Jesucristo a padecer por nosotros, por eso tenemos que andar en el camino de la perfección, cada día debemos permitir que el Espíritu Santo quite de nuestras vidas lo que a Dios no le agrada.

I Pedro 2: 24

“…quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”.

Está hablando de Jesucristo, que en su cuerpo llevó todos los pecados en su cuerpo, somos tan bendecidos que Jesucristo en la cruz del Calvario se acordó de usted, de mí y de cada uno de nosotros.

I Juna 3: 6 – 10

“Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.  Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios”.

Vemos claramente que es practicar el pecado y que es caer el pecado, practicar el pecado es con premeditación y caer en pecado es ceder a la tentación en el momento.

Si cae en tentación abogado tenemos para con el Padre, Jesucristo.

Nosotros podríamos caer en pecado, pero no podemos practicar el pecado, caemos en errores, pero no practicamos el pecado.

Una traducción dice: “no es capaz de estar en pecado”, por lo que si se cae en el error ahí mismo tiene que  arrepentirse porque no es capaz de estar en pecado. Tenemos que salir del error, del pecado inmediatamente y ponernos bajo la cobertura de Cristo el Señor.

I Juan 1: 9

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Es confesar los pecados por el nombre, no es decirle: “usted sabe en lo que lo ofendí”, es decirle caí en esto y en aquello.

I Juan 2: 1

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.

Cristo es un abogado que no ha perdido ningún caso. Él nos defiende y nos justifica por su sangre preciosa.

Romano 5: 8 – 10

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”.

Nos perdonó siendo aún pecadores y ahora que ya fuimos justificados somos perdonados con mayor razón.

Dios me ve perfecto a través de la sangre de Jesucristo, porque el Padre: mi hijo pago por las culpas de eso.

Cuidemos nuestras vestiduras blancas porque Jesucristo viene muy pronto, la venida de Jesucristo está muy cerca.

Santiago 1: 12

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”.

Nos promete el galardón y para lograrlo tenemos toda la ayuda del Espíritu Santo. Él nos ayuda y nos da el galardón.

Y eso porque ya no nos pertenecemos.

I Corintios 6 18- 20


“Huid 

domingo, 3 de diciembre de 2017

El temor a Dios

Deuteronomio 6: 1

“Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.

1.       Amar a Dios sobre todas las cosas

Las repetirás a tus hijos y estando en tu casa.

Continuamente hay que temer a Dios.

Llego de trabajar y le dedico a Dios 5 minutos. Dios dice que en todas partes y todo tiempo glorificarle. Sacar un poco de tiempo en el trabajo para comunicarse con él, orar.

Es invertir el tiempo porque nos conviene mucho estar cerca de Dios.

2.       Obediencia

Génesis 22: 12

“Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único”.

La obediencia se gana con el temor de Dios. Estamos en el mundo, pero no somos del mundo.

Nuestras amistades, nuestras amistades son pocas. Pero tenemos a Dios y en él lo tenemos todo.

Tenemos que tener ese temor de Dios en gratitud por todo lo que él nos da.

3.       Sabios

Proverbios 14: 16

“El sabio teme y se aparta del mal; mas el insensato se muestra insolente y confiado”.

Los que estamos confiados en Nuestro Señor Jesucristo, tenemos una vida de sabiduría.

Humíllate ante la presencia y verás la lluvia de bendiciones.

Cuando tenemos temor de Dios en nuestros corazones el pecado es echado a los abismos.

4.       El que tiene a Cristo deja la vanidad y se vuelve humilde

Eclesiastés 5: 7

“Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios”.

El enemigo es astuto que nos trabaja la mente en sueños.

Soñemos sí, pero conforme a la voluntad de Dios y con Temor de Dios.

Pedimos cosas a Dios para satisfacer nuestras vanidades y eso no le agrada a Dios.

No podemos avergonzarnos de nuestro Dios.

5.       Respaldo

Eclesiastés 7: 18

“Bueno es que tomes esto, y también de aquello no apartes tu mano; porque aquel que a Dios teme, saldrá bien en todo”.

El que a Dios teme saldrá bien en todo.

Hay respaldo, lo dice su palabra.

6.       Si temieres a Jehová deja la rebeldía

I Samuel 12: 14

“Si temiereis a Jehová y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes a la palabra de Jehová, y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servís a Jehová vuestro Dios, haréis bien”.

Por la maldita rebeldía el enemigo se está enseñoreando  de nuestros hijos.

7.       No nos falta nada

Salmos 34: 4 – 9


“Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores.  Los que miraron a él fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él. Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen”.

8.       Hacer su voluntad

Juan 9: 31

“Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye”.

Sabemos que Dios nos oye porque tenemos a Cristo en nuestros corazones.

Eclesiastés 12: 13

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”.

Este es el sello que Dios le pone a esta palabra.


lunes, 13 de noviembre de 2017

La llave maestra de la oración

I Juan 3:22

“y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él”.

Si estamos desagriándole no podemos esperar que el haga lo que pedimos.

La palabra de Dios es para obedecerla en su totalidad.

Jesús estuvo sujeto a la voluntad del Padre desde que nació hasta que fue a la cruz del Calvario.

Dios nos quiere sujetos totalmente a la palabra de Dios.

¿Cómo obramos cuando estamos solos? Dios siempre está viendo lo que hacemos y conoce nuestros pensamientos.

A veces actuamos bien solo porque alguien nos está viendo.

3.9 Dando gracias y Expresarlo

Filipenses 4:6

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.

Tenemos que estar agradecidos con Dios por tanta bondad y misericordia.

4. Respuestas prometidas

Jeremías 33: 3

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.

Si el no fuera a responder nuestras oraciones ¿nos diría esto?

Isaías 65: 24

“Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído”.

Cómo será la misericordia de Dios que no necesita que se le exprese lo que se necesita.
La llave maestra abre todas las cerraduras.

Tenemos que abrir esas puertas que con la llave maestra que está aquí, en la palabra de Dios. Porque el poder de la oración es muy grande. Hay unas demandas que Dios nos hace a nosotros para poder ver los resultados de esa oración.

Muchas veces Él nos enseña que no sabemos pedir. A veces hacemos largas repeticiones o lo hacemos sin fe.

Él nos va a enseñar esta mañana cual es esa llave maestra.

Juan 15: 7

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”.

Dios nos da una promesa pero nos demanda permanecer en él y que su palabra permanezca en nosotros y esto implica obedecerla.

Tenemos que pedirle a Dios que nos ayude a estar en él donde estemos, en nuestro trabajo, en nuestro hogar. Tenemos que estar con esa actitud de reverencia de adoración a Dios y de obediencia a su palabra.

I Juan 2: 6

“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo”.

Todos sabemos como anduvo Jesús, lo más importante para él era glorificar el Padre, todo lo que hacía era para darle la gloria al padre.

I Juan 3: 6

“Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido”.

Hemos nacido de nuevo y tenemos la cimiente de Dios dentro de nosotros y no podemos pecar.

El Espíritu Sentido nos da la salida cuando llega la tentación.

Si caemos de inmediato nos tenemos que levantar con el poder del Espíritu Santo, pedir perdón y arrepentirnos.

Juan 15: 10

“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”.

2. ¿Qué es orar?

Es un acercamiento a Dios.

Hebreos 10: 22

“acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”.

Orar es acercarnos a Dios.

3. Ingredientes de la oración

3.1 Humillación

II Crónicas 7: 14

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

La palabra de Dios es para el pueblo de Dios. Sanidad en todo, física y espiritual

II de corintios 7: 10

“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”.

3.2 Confesión de nuestros pecados

I Juan 1: 9

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Él nos exige confesar delante de él nuestros pecados, arrepentidos, no con remordimientos sino arrepentidos totalmente.

Hebreos 12: 15

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;”

Tenemos que ponernos delante de Dios y pedirle que saque toda raíz de amargura porque estorba a nuestras oraciones.

Nuestro pasado ha dejado raíces de amargura dejadas por el odio, el resentimiento, la ira…

3.3. Orar al Padre en el nombre de Jesús

Juan 14: 13 – 14

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.

Cuando Jesús estuvo en la Tierra todo lo que hizo fue para glorificar al Padre, ahora el Padre es glorificado en el hijo.

Si el Padre nos dio a su Hijo para nuestra salvación, el Padre no niega nada que se pida en el nombre de su Hijo amado.

Esta oración la tenemos que hacer creyendo porque “sin fe es imposible agradar a Dios”.

Dice que si algo pidiereis en mi nombre yo lo haré, no dice lo haré si el Padre me lo ordena, o si el Padre me da permiso, esto demuestra la unidad del Padre y del Hijo.

3.4. Alabanza y adoración

Por lo que él es omnipotente, poderoso, creador; y por lo que él hace.

Salmo 92: 1 – 5

“Bueno es alabarte, oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;aAnunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad cada noche, en el decacordio y en el salterio, en tono suave con el arpa. Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo. ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos”.

3.5. Con sinceridad

Es muy importante la sinceridad de nuestro corazón es muy importante.

Jeremías 29: 11 – 13

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.

3.6. Con fe

Santiago 5: 13

“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.

3.7. Conforme a la voluntad de Dios

Pedimos frente a la voluntad de Dios. Recordemos que Pablo oró tres veces para que se le quitara una dolencia y el Padre le respondió: bástate mi gracia. Esto para demostrar que Dios se glorifica en la debilidad.

Si no es conforme a la voluntad de Dios no se va a dar. Dios es soberano y el hace como quiera.

I Juan 5: 14 – 15

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.

Si es conforme a voluntad tenemos las peticiones que hayamos hecho, responde a nuestras peticiones.


3.8.  Obedeciendo a su palabra

domingo, 5 de noviembre de 2017

Dad gracias en todo

Cada vez que Dios envía su palabra debemos dar gracias en todo. Él dice en su palabra dad gracias en todo, glorifícame en todo momento.

Que siempre nuestras peticiones sean presentadas a Dios con acción de gracias. Incluso en las dificultades porque a los que amamos a Dios todas las cosas nos ayudan a bien conforme a su propósito.

Cuando Job tuvo todas esas dificultades dice la palabra que Job glorificó a Dios.

Es medio de la prueba donde nosotros conocemos más el carácter de Dios. Todos tenemos problemas, pero no todo lo que le pasó a Job.

Dad gracias en todo en la abundancia, en la escasez, en las dolencias en la salud. Cuando estoy en escases estoy siendo probado, pero cuando estoy en abundancia también estoy siendo probado.

A veces nos entregamos a las cosas del mundo cuando la palabra dice: “en nada estéis afanosos”.

Si sientes que tu fe es pequeña dile a Dios que te la aumente.

Hemos pedido a Dios hace mucho tiempo un avivamiento, y ¿cuántos están caminando sobre ese avivamiento?

Juan 6: 1 – 15

“Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.  Felipe le respondió: Doscientos denarios  de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo”.

Habían visto el milagro cuando Cristo convirtió el agua en vino y había visto los milagros que Cristo hacía y sin embargo dijeron qué es esto para tantos. Eso es imposible, ¿cómo vamos a alimentar con estos pocos panes y pocos peces a esa gran multitud?

Esa provisión en las manos de Dios es multiplicad, bendecida y prosperada porque todo en las manos de Dios es bendecido.

Dio gracias. La provisión llegó a los que estaban recostados. Dios dice que descansemos en su presencia. No nos preocupemos por lo material.

Ellos no estaban preocupados de lo material porque estaban escuchando a Jesús.

Dice la palabra que sobraron pedazos. Ese muchacho que entregó esos panes y esos peces se fue con grandes bendiciones.

Seguramente se fue, no solo con lo espiritual, sino también con lo material para su casa.

Filipenses 4: 4-7

“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Muchos no tienen paz porque están afanosos.


Démosle gracias a Dios por las bendiciones y por las promesas que nos ha dado.