martes, 23 de diciembre de 2014

Más sabios que los sabios



Proverbios 30: 24-28

“Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios: Las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida;  Los conejos, pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra; las langostas, que no tienen rey, y salen todas por cuadrillas; La araña que atrapas con la mano, y está en palacios de rey”. 

Pablo en I de corintios dice  la iglesia era lo más insignificante para el mundo. El evangelio se masificaría en los humildes de corazón.

Ahora se está predicando una cosa muy distinta, el evangelio se está estratificando, hay un evangelio para el estrato 6 y diferente mientras más bajo es el estrato y eso no debe ser así pues el evangelio es uno solo.

Por todas partes se está predicando el evangelio de la prosperidad y eso no era lo que predicaba Jesús.

Dios nos hace prosperar en todo pero a lo que más le apunta Dios es a que busquemos lo de arriba porque lo demás es añadido, ahora se ha invertido el mensaje, primero las añadiduras y luego lo del Reino  de los cielos y la santidad por último. 

Recordemos que estamos en vísperas del arrebatamiento y la palabra de hoy sí que nos va a hablar de estar  muy firmes porque los tiempos son muy malos.

El evangelio no es sino uno, pero el enemigo va infiltrando en algunas personas y denominaciones teorías sociológicas y filosóficas y a lo último se volvió una revoltura.

Pablo decía que todo lo había estimado por basura para ganar la excelencia del conocimiento de Dios. Recordemos que Pablo era un intelectual y el que le asistía y escribía era un médico, Lucas. Como entendió Pablo y cómo entendió Moisés que no era a través de la intelectualidad, sino con el poder y la convicción del Espíritu Santo. 

San Pablo declaraba que no confiaba en su capacidad sino en la competencia del Espíritu Santo en él, para que no fueran a mirar nunca al hombre.

Cosa muy distinta se hace hoy en día, la iglesia más pagana pone la mirada en un hombre y ese es dizque el representante de Dios en la tierra y otros están por lo mismo y hablan del gran pastor, en gran líder. Cuando sabemos que si algo bueno sabemos, que si algo bueno pensamos, que si algo bueno hacemos es por el poder y la guía del Espíritu Santo. Si algo vertimos de sabiduría es por la comunión que tenemos con él. 

Diligencia

Vamos a descubrir quiénes son más sabios que los sabios. En le versículo 25 habla que las hormigas que no son fuertes, pero que en el verano preparan su comida.  Jesucristo se sorprendió porque no reconocían los tiempos y las señales de los tiempos, tenían al mismo Mesías al frente y no lo conocieron. La iglesia del siglo 21 va a avergonzar a la gente del siglo primero que tuvieron de frente al Mesías, que lo vieron y no creyeron en él.

Nosotros sin verlo lo hemos recibido, celebramos la Santa Cena en su memoria, nos movemos por él, le damos la gloria, en todas partes hablamos de Nuestro Señor Jesucristo.

Cuando se habla de las hormigas se habla de diligencia, le está hablando a la iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, a la cual nosotros pertenecemos, que tenemos que ser muy diligentes. A veces somos muy diligentes en las cosas de trabajo y de negocios, pero para las cosas de Dios es un letargo.

Está hablando pues de diligencia en las cosas de Dios, si nosotros nos ocupamos de las cosas de Dios, él se va a ocupar de las nuestras, siempre se ocupara y ya lo hemos experimentado, ha y que hay muchos testimonios de lo que estoy diciendo.

Vamos a reforzar esto con proverbios 22: 29

“¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición”.

Tenemos que tener mucha determinación en cualquier sentido, en el sentido espiritual y en el material.

El principal objetivo de la Iglesia es llegar a la estatura de Jesucristo. De la mano del Espíritu Santo de Dios y apuntarle con todo a eso: reuniéndonos, orando, viviendo en santidad y obedeciendo su palabra.

Cuando se tengan objetivos ponerlos en oración para lograrlos. Es con diligencia y poniéndole muchas ganas. Tenemos al Espíritu Santo que pone en nosotros el querer como el hacer y no debe haber pereza en nosotros.

Con diligencia se consigue lo que se quiere.

Si atendemos a la palabra de Dios y caminamos en diligencia somos hechos sabios.

Hay un sabio terrenal, en todas las ramas del saber, pero el hombre se deja ganar de la torre de la autosuficiencia y se construye la torre de Babel. Por ejemplo en una ciudad como la nuestra se ve gran cantidad de tecnología y viene un aguacero medio fuerte y vemos como todo se colapsa. Eso con “lluviecitas” apenas, sin temblores de tierra, sin caída de asteroides. Vemos que nada se puede hacer contra los asteroides que pueden venir porque si tuviese la tecnología, no se tendrían los recursos económicos para defenderse de ellos.

Somos más sabios que los sabios, Dios enloquece la sabiduría de ellos, dice en Corintios. Viene cualquier cosa y los arrinconan. Arrinconados y avergonzados y todavía no reconocen el verdadero Creador.
Nosotros tenemos la mente de Cristo, por eso somos más sabios que los sabios, porque el principio de la sabiduría es el temor de Dios, la obediencia a la palabra.

En religiones y denominaciones es “Dios te bendiga” por todas partes, pero no obedecen la palabra y entonces ese “Dios te bendiga” suena hasta feo.  Era mejor que no dijeran nada.

El “Dios te bendice” dicho por un hijo de Dios que está en obediencia si sale con unción y con delicadeza. En cambio en los labios de alguien que no está en obediencia se convierte en una  muletilla porque se oye, incluso, en labios de gente ebria despachando a un amigo con ese “Dios te bendiga” que no sale de un corazón sincero. 

Los adoradores en espíritu y en verdad son los que obedecen la palabra de Dios.

Nosotros porque tenemos la mente de Cristo, recuerde I Corintios 2: 16 dice: “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”, porque lo recibimos en nuestro corazón entonces podemos entender que somos más sabios que los sabios, si hacemos lo que hace la hormiga: diligencia, prepararnos porque Cristo viene, es andar en santidad, en obediencia las 24 horas, todo lo que hagamos en el día de palabra o de hecho, hay que hacerlo como para el Señor.  No mires al ojo que te está vigilando en el trabajo, hay que andar en santidad.

Se imagina usted que venga el rapto o que la muerte lo sorprenda, ¿si está preparado para el encuentro con Dios? Dios mira la santidad y el compromiso.

Mateo 24 vemos las señales y prácticamente todas están dadas, tenemos que apercibirnos de eso y andar como los sabios, más sabios que los sabios. 

El principio de la sabiduría lo tenemos nosotros por Jesucristo. Con la obediencia a la palabra de Dios en todo nos irá muy bien.

Preparémonos para el encuentro con Dios.

Hemos demandado en oración muchas cosas, pero ¿Cómo está la diligencia, la obediencia a su palabra?

Con los hermanos es muy fácil comportarse bien, pero cuando usted está solo frente a la internet con páginas de morbo o películas de violencia, o cuando viene la tentación a solas que nadie lo está viendo. Aparentemente solos porque los ojos de Dios están en toda la tierra y sobre todo hombre.

Más sabios que los sabios somos nosotros que tenemos la mente de Cristo. La hormiga nos enseña la pura diligencia. Sé que muchos sacrificaron cosas para venir. Vinieron para presentarse delante de Dios y celebrar esta fiesta tan hermosa que es la Santa Cena.

Firmeza

En Proverbios 30: 26

“Los conejos, pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra”.

Nos está hablando de firmeza porque Jesucristo es la roca inconmovible de todos los tiempos. Nuestra fe está cimentada en él. No en las circunstancias, ni el político, ni aquella persona que tiene mucho dinero y yo le caigo muy bien o es familiar mío.  No, no es en nada de eso, es en el que hizo al hombre e hizo el cielo y la tierra.

II Corintios 1: 23 – 24

“Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto.  No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes”.

El apóstol san Pablo estaba reprendiendo a la iglesia de Corintio que estaba llena de dones, pero que no andaba en obediencia. La iglesia es reconocida por el fruto no por los dones y los hechos extraordinarios.
¿Dónde debe estar puesta nuestra firmeza? En la fe. Nuestra firmeza viene por la fe  y la fe viene por la palabra de Dios.

Si usted no le pone atención y no obedece la palabra, su fe no es la fe genuina de los hijos de Dios. Entonces menos va a tener firmeza. Si leo la palabra de Dios y creo, mi fe crece y mi firmeza va a ser mejor y estoy haciendo mi casa espiritual sobre la roca.

Si no se está parado en la roca viene cualquiera y lo zarandea.

A Pedro le dijo sobre esta roca edificaré mi iglesia, no era sobre Pedro sino sobre lo que había declarado Pedro: “Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente”.  Que Jesucristo era el Mesías, el Rey de reyes. Sobre esa roca estamos cimentados nosotros.

Lucas 6: 46 – 49

“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?  Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante”. 

Diligencia en la obediencia, fortaleza para obedecer, más sabio que los sabios, Dios no quiere sacrificios, quiere que le obedezcamos.

Si queremos alcanzar las grandes promesas o  lo que demandamos de Dios: obedezcamos la palabra porque lo otro es añadido.

Veamos Mateo 6: 48

“Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca”.

Así es cuando nuestra santísima fe está fundada sobre Cristo que es la Roca, nadie la puede mover.

En el 49:

“Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa”.

Pasa con muchos cristianos que son fieles de enero a noviembre porque en diciembre se van a rumbear: “bebamos y comamos que esto se va acabar”, dicen.  En enero vienen todos arrepentidos. Esto no es. Nuestra fe tiene que ser muy firme.

Orden

Volvamos a proverbios 30 en el 27

“Las langostas, que no tienen rey, y salen todas por cuadrillas;”

Vienen por cuadrillas y nadie las está dirigiendo, eso nos habla de orden. Dios es un Dios de orden y lo podemos ver en:

Juan 16:13 – 14

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.  El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber”. 

El Espíritu Santo es el que nos guía, no se ve pero lo sentimos cuando nos advierte.

Cantares 6: 9 – 10

“Mas una es la paloma mía, la perfecta mía; Es la única de su madre, La escogida de la que la dio a luz. La vieron las doncellas, y la llamaron bienaventurada; las reinas y las concubinas, y la alabaron.  ¿Quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna”, 

 Eso somos nosotros escogidos de Dios, en nosotros es dada la luz para que las tinieblas se tengan que replegar.

Iglesia despierta: Somos más sabios que los sabios: Andamos en diligencia, andamos en firmeza y andamos en el orden de Dios guiados por su hermoso Espíritu Santo.

Andamos como ejércitos en orden, no andamos en el desorden del mundo.

Posicionados

Volvamos a proverbios 30 en el versículo 28

“La araña que atrapas con la mano, y está en palacios de rey”. 

Aunque somos subestimados como pueblo de Dios estamos bien posicionados en Cristo Jesús.

I Crónicas 29: 25

“Y Jehová engrandeció en extremo a Salomón a ojos de todo Israel, y le dio tal gloria en su reino, cual ningún rey la tuvo antes”.

El enemigo nos quiere hacer ver como derrotados con las vicisitudes que tiene la vida.

Yahvé lo  enalteció en extremo. La gloria postrera es mayor que la primera.

Ya debemos estar reinando sobre las situaciones.

Dios quiere que usted le permita que él lo engrandezca en extremo.  Y ese milagro sucede cuando usted tiene diligencia, cuando usted es firme, cuando usted obedece y es guiado por el Espíritu Santo: Dios lo enaltece lo honra ante toda situación.

Dios lo engrandeció en extremo, pero la primera petición de Salomón fue sabiduría.

Nosotros a veces no pedimos sino cosas materiales, Salomón pidió sabiduría para guiar el pueblo de Dios y Dios se agradó de esa petición.

Cuando buscamos lo de arriba, Dios se agrada y lo de abajo lo añade.

Para poder ser engrandecidos en extremo necesitamos, diligencia, firmeza y orden guiados por el Espíritu Santo.

Yo veré la gloria de Dios en mi vida, todo se tiene que dar porque la bendición de Dios es integral.

Cristo no se reservó ni la última gota de sangre y nosotros todavía con reservas con Dios. Entreguémonos del todo y veremos que Dios nos va a engrandecer en gran manera.

Efesio 2: 4 – 6

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”

Nosotros estamos sentados en lugares celestiales con Cristo listos para ser engrandecidos como nunca antes se ha visto: Iglesia despierta, “Talita Cumi”, levántate porque esta es la hora que Dios ha designado para que seamos más sabios que los sabios.

Nosotros no venimos acá a malgastar el tiempo, venimos a invertirlo y la inversión trae réditos, trae intereses y ganancias.

Serás enaltecido grandemente y solamente porque abriste tu corazón Dios te va a dar la victoria, por dondequiera que vayas dice el Espíritu Santo de Dios.

Estamos sentados en lugares celestiales y esto significa reposo, sentarse es reposar en sus promesas, ese reposar es creerle y arrebatar lo que él nos ha prometido.

El verdadero reposo es descansar en sus promesas. Vamos a ser engrandecidos solamente por confiar en el Dios de nuestra salvación.

Que la inundación de esta maldad no se los lleve por delante y específicamente de este fin de año, cuídense de ella, porque el rapto es en cualquier momento.

Somos más sabios que los sabios.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Alza tus ojos



¿Cómo así que alzar los ojos? Alzar los ojos es querer ver más allá.

Ezequiel 47: 1 -12

“Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar.  Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho.  Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos.  Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos.  Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado.  Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río.  Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado.  Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas.  Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río.  Y junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande.  Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas.  Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina.

Muchas personas se quedan en la orilla porque no saben nadar, esa orilla es la religiosidad, es quedarse en el lugar atrio, no se entra al lugar santísimo, estar en la orilla es no dimensionar el amor con que Cristo se dio en la cruz por nosotros.

En la orilla hay conformismo. En la orilla está la sabiduría humana.

¿Cuántos abren denominaciones y casas de oración, pero no hay vida en esas palabras?

Cuando nos vamos adentrando en ese río de la espiritualidad y de la unción encontramos sanidad. En la llenura del Espíritu Santo recibe sanidad nuestra alma.

Muchas veces buscamos la sanidad en el mundo, en el amor de una pareja, en el amor de un ser querido.

En la profundidad es que el Señor nos muestra la condición en que estábamos, allí es donde dimensionamos la presencia del Señor, en la orilla no.

La Palabra de Dios dice que el que creen Jesucristo, ríos de agua viva correrán de su interior. Y esos ríos y esas aguas traen sanidad para nuestras almas.

A veces nos conformamos y nos quedamos en el estancamiento, Dios no nos llamó a calentar una silla. Dios dice en su palabra que cosas grandes tiene para su pueblo, si Dios me escogió desde el vientre de mi madre fue con un propósito.

Ven y deléitate en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón. Hay que confiar en él, no en nuestras propias habilidades, en nuestros talentos, en lo que tenemos en los bolsillos, no confiar en el hombre sino confiar en el Señor.

Dios puso esta palabra de bendición para su pueblo, para que podamos alzar nuestros ojos y ver más allá, Abraham alzo los ojos al cielo y pudo ver la gloria de Dios en su vida.

Dice la palabra que en este río hay gran bendición, y que tiene fruto y que su hoja siempre está verde. En Dios siempre estamos bendecidos, en Dios siempre tenemos esa confianza de saber que él es nuestro proveedor.

La provisión viene de Dios que toca corazones y canales, pero es él quien lo hace. 

Dios nos ha dado los talentos y si somos fieles en lo poco, en lo mucho nos pondrá el Señor.

Debemos predicar como para multitudes así veamos pocas personas porque él nos llamó para multitudes.

Muchos creen que porque están bien, porque sus finanzas están bien entonces creen que están bien con Dios y muchas veces no así. Muchas veces personas que están pasando necesidades y están más bien que aquel que tiene todo lo material.

Las riquezas no son muestra de que Dios está con nosotros, porque si así fuera los que tienen tesoros en la tierra irían delante de nosotros.

Que bendición es estar en Dios, pero que tristeza es confiar en la riqueza y alejarnos de la presencia del Señor

Juan 6:  1- 3

“Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.  Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos.  Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.  Felipe le respondió: Doscientos denarios  de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.  Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?  Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones”

Dice la palabra que había una gran multitud que estaba siguiendo a Jesús y él sabía que la gente ya tenía hambre, dice que Jesús alzó sus ojos, vio más allá de las circunstancias que estaban en ese momento, sabía que Dios, el proveedor,. pondría la provisión. 

Dice que Jesús les preguntó para probarlos, ¿Cuántas veces Dios nos hace preguntas a nosotros? Él sabe cuál es la respuesta, pero nos hace las preguntas para probar que es lo que hay en nuestro corazón.

Dice que hizo recostar la gente, dice la Palabra de Dios: “venid a mí todos los que estéis cansados y trabajados que yo os haré descansar”, Jesús dice que en él hay descanso para nuestra alma.

Dice que en ese lugar había mucha hierba y las palabras no se ponen en la Biblia porque sí, concuerda con lo que dice en el salmo 23: “Dios es mi pastor nada me faltará, en pastos delicados me hará descansar”. Esa gente estaba confiada y creía que Dios lo podía hacer, y cuando creyeron eso, vinieron los milagros de Dios.
Dios siempre dice: “no temas, no desmayes, sigue adelante”. Dios ha depositado su confianza en nosotros como lo hizo con sus discípulos. La pregunta es ¿nosotros confiamos en él?

Muchos buscan conferencias y estrategias humanas para multiplicar su dinero y aquí vemos como se multiplicaron esos panes y esos peces.

Sin embargo la Palaba está llena de ejemplos, José, Daniel, la viuda con el aceite que nunca se le acabó, en Hechos de los apóstoles vemos como se multiplicaba la provisión para el pueblo. Estos hombres y estas mujeres dándole lo mejor a Dios, buscando el Reino de Dios hicieron que esas finanzas se multiplicaran: “busca el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas”.

Salomón le dijo a Dios: “dame sabiduría para distinguir entre lo bueno y lo malo” y Dios le dijo: “por cuanto has pedido esto entonces te añadiré riquezas”. Dice la palabra de Dios que Salomón era rico no solo en sabiduría sino en bienes materiales. 

Los discípulos trabajaban terrenalmente y Jesús los llamó a que trabajaran para el reino de Dios y en ellos hubo confianza. A alguien acá Dios le dijo que no buscara trabajo afuera y si Dios le dijo eso es porque Dios lo sustentará. Dios quiere que nosotros confiemos en él.

Dice en el salmo 37: “Deléitate en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón”.

Dice la palabra que Elías era un hombre sujeto a pasiones y deseos, esto quiere decir que él era un ser humano como nosotros y sin embargo por su disposición Dios lo utilizó grandemente. Elías confiaba en Dios y cuando oró por lluvia Dios mandó lluvia, cuando oró por sequía Dios mandó sequía.
Muchas veces confiamos más en el hombre que en Dios. 

Jeremías 17: 7

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová”. 

Somos benditos cuando depositamos nuestra confianza en Dios.

En el 8 dice:

“Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”. 

Cuando para el hombre es un mal tiempo para Dios es un buen tiempo. Cuando el hombre dice no Dios dice sí. Cuando Dios dice sí, el hombre por más que meta su mano no puede frustrar las promesas de Dios.
A María Dios le dio promesa de promesas y le dijo bendita tú entre las mujeres. Los que creen su palabra son como niños que confían, que creen en todo lo que él les dice. María no cuestionó, no dijo José no me va a creer, José me va a dejar, yo qué le voy a decir a mis padres. Ella lo único  que dijo fue he aquí la esclava del Señor hágase en mí conforme a tu palabras.

Dios sabía que María iba a obedecer y que todo lo guardaba en su corazón y que hacía la voluntad de Dios.
Dios confió en José, Dios no iba a buscar a cualquier hombre para fuera el esposo de María y que iba a ser la figura paterna para Jesús. José también hizo lo que el Espíritu Santo le decía.

Dios conoce nuestro corazón y si nos ha dado ministerio y si nos ha dado grandes cosas para ministrar es porque sabe que nosotros lo podemos hacer. 

María y José no sacaron excusas, Jeremías si sacó excusas y le dijo a Dios: “yo soy un niño”. Dios le dijo: “no me digas yo soy un niño, porque yo pondré palabras en tu boca”. 

“No me digas yo soy débil porque yo digo: diga el débil fuerte soy”.
“No me digas yos soy indigno porque quién era Pablo: era perseguidor de la Iglesia, blasfemo, religioso y muchas otras cosas”.

Pablo renuncio a todo incluso a la sabiduría por la excelencia y el conocimiento de Jesucristo”.

No digas que eres estéril o muy viejo porque ya sabemos lo que pasó con Abraham y con Sara.

David pudo contra Goliat porque la confianza estaba puesta en el Señor, no le importó lo que le dijeron sus hermanos, David no oyó esas voces que lo querían menospreciar sino que siguió adelante confiando en su Dios y Dios le dio la victoria.

Salmos 37: 18 – 19

“Conoce Jehová los días de los perfectos,  la heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán saciados”.

Conoce nuestros pensamientos, nuestros deseos, nuestros sueños, las dificultades por la que estamos pasando en este momento. Pero dice que no seremos avergonzados y que seremos saciados. Dios es nuestro proveedor.

Dios hizo que unos cuervos le llevaran comida a Elías, esos cuervos se había podido comer la provisión que Dios mandó pues era carne. Pues cuando Dios manda hasta el diablo obedece. 

Tú puedes decir. “tengo estos proyectos, tengo estas deudas y está muy difícil pagar”. La palabra  dice: “Confía en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón”.  Pero hay que poner a Dios en el primer lugar.

Dios viene hablando de la obediencia, de que está buscando verdaderos adoradores y profetizó un avivamiento en este lugar., por eso tenemos que estar sumergidos en el río de Dios porque en este río pasaran cosas grandes para cada uno de nosotros.

Bienaventurados aquellos que sin ver creen.

Génesis 13: 14 - 15

“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.  Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre”.

Alza tus ojos le dijo a Abraham 

Génesis 13: 16 – 18

 “Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.  Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.  Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová”.

Génesis 15: 1 – 7

“Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.  Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?  Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.  Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.  Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.  Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.  Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra”. 

¿Puedes creer que tu galardón será sobremanera grande?

Mira los cielos, pon tu mirada arriba. 

Cosas que ojo no vio ni oído oyó son las cosas que Dios ha preparado para su pueblo.

¿Tú crees que yo te traje hasta aquí para dejarte igual? Lo que Dios te ha prometido  en esta mañana ha sido el Señor quien te lo ha dicho y Dios lo cumplirá en nuestras vidas.

El restaurará tu hogar, nunca faltará el pan en tu mesa. Él te utilizará grandemente.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La obediencia



¿Cuántos pueden decir: yo soy obediente, cuando Dios me habla obedezco?

Deuteronomio 5: 29 

“¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”

A todos nos ha hablado el Espíritu Santo. Pero ¿cuántos estamos dispuestos a pagar ese precio? ¿Cuántos hemos pagado el precio por el avivamiento, cuantos hemos clamado por él?

Jonás 1: 1 – 3

“Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.  Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová”. 

Era un pueblo en desobediencia y Dios le da una orden a Jonás para que fuera a ese pueblo para que se arrepintiera, pero Jonás no obedeció sino que huyo.

¿Cuántas veces huimos de la presencia de Dios para no obedecer. No podemos ser como esas cisternas rotas que no retienen la palabra.

Samuel le dijo a Saúl que lo esperara.

I Samuel 13: 8 12

“Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba.  Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto.  Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle.  Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas,  me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto”. 

  ¿Dios le dijo que se esforzara y que ofreciera sacrificios? Muchas veces hacemos cosas supuestamente buenas, pero que Dios no nos ha mandado.

A veces nos ponemos a llevar cargas de otras personas, cargas que Dios no quiere que lleguemos. Muchas veces nos movemos a ayudarle a alguien porque nos da pesar y Dios no quiere que lo hagamos. Nosotros no sabemos que está tratando Dios con esa persona y nos metemos en lo que Dios no nos ha mandado.

Isaías 30: 1

“¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!” 

Nosotros somos esos hijos y nuestra cobertura es el Espíritu Santo. Muchas veces nos vamos a buscar otra cubierta que no es de Dios, otro consejo diferente al del Señor.

Obedecer es duro y cuesta un precio que hay que pagar.

Hay una gran bendición sobre este lugar. Paguemos el precio de venir para no perdernos esa obediencia. Lo que va a hacer Dios acá es algo grande, hay algo muy lindo.

Samuel 15: 22

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”.

Dios no se complace en palabrería, en sacrificios, en que oremos de rodillas horas seguidas. Dios prefiere que le obedezcamos. Orar, alabar y reunirnos es muy importante, pero ¿de qué sirve hacer esto si no obedecemos a Dios?

Efesios 2: 1- 3

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,  en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,  entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”. 

Dios nos dio vida cuando estábamos muertos en delitos y pecados. No éramos nada. No teníamos el Espíritu Santo, ahora si lo tenemos.

Éramos, dice éramos hijos de desobediencia ya no somos. Somos hijos de bendición.

Dios no dijo que iba a sacar el pueblo 40 años a andar por el desierto, pero eso pasó por la desobediencia del pueblo.

Venimos a la oración, pero no obedecemos y por eso no recibimos la bendición.

Santiago 1: 22 - 25

“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.  Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.  Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”. 

 Venimos recibimos la palabra y se nos olvida, eso es muy religiosos y poco espiritual.
La fe sin obras es muerta de nada sirve.

Santiago 2: 14

“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”

Son nuestros hechos los que hablan.

 Hebreos 11:1 – 2

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.  Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos”. 

Viene algo grande, no lo hemos visto, pero ahí está.

Hebreos 11: 24 - 26

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado,  teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón”. 

Nosotros no queremos que nos vituperen. Por el contrario nos volvemos al mundo por no sufrir el vituperio.

Moisés renuncio a riquezas, a ser rey por ser igual a sus hermanos.

Hebreos 11: 27 – 28

“Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.  Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos”.

Moisés obedeció y celebró la pascua. Celebrémosla nosotros pues Cristo es nuestra pascua.

Hebreos 11: 29 – 30

“Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados.  Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días”.

Si Dios nos dice que dando la vuelta a la manzana derramará su gloria. ¿Nosotros si las damos?
 
Versículo 31

“Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz”.

Ella supo que Dios les iba a dar la victoria y escondió los espías.

Del 32 y34 dice

“¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros”. 

Miremos el 36 al 37

“Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados”; 

¿Somos capaces de pagar esos precios?

Estos hombres hicieron obras solo por obedecer y creer a Dios.

Deuteronomio 30: 19 - 20

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;  amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar”.

Dios pone para que escojas la bendición o la maldición.

Si obedecemos tendremos la bendición. Obedecer cuesta pero hay un galardón grande