domingo, 9 de agosto de 2015

No pierdas la sensibilidad



Cuando se pierde esto se llega a un punto donde no se siente nada. Cuando perdemos la sensibilidad de por las cosas de Dios ya no nos importa si nos habla o no. Dios quiere que seamos sensibles a su voz y a sus cosas. 

Marcos 4: 1 – 20

“Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor de él mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sentó en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar. Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar;  y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? El sembrador es el que siembra la palabra. Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.  Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno”.

Era mucha gente y les habló muchas veces.

Aquí se está sembrando otra vez la palabra de Dios, el sembrador es Dios que es quien tira la semilla, utiliza vasos, pero es Dios, el que a través de su palabra, siembra la semilla en cada uno de nosotros. 

La palabra revelada es para nosotros porque tenemos al Espíritu Santo y es muy triste que perdamos la sensibilidad ante esta palabra.

Cuando empezamos a razonar con las cosas de Dios, cuando empezamos a cuestionar, con esto impide que Dios obre en su vida. Lo que debemos es pedirle a Dios que nos dé humildad para entender las situaciones por las que estemos pasando, en lugar de tratar de resolverlas en nuestras fuerzas.

Satanás no está quieto, está atento y si nosotros estamos dormidos, nos roba la palabra, la quita porque el vino a robar, matar y destruir.

Los que de momento la reciben con gozo y luego la pierden, son emocionales, sale de acá gozosos, pero apenas llegan a la casa la pierden.

Dios manda las riquezas para su pueblo, pero él no quiere que pongamos la mirada en esas riquezas porque “raíz de todos los males es el amor al dinero”. Si idolatramos las bendiciones nuestra mirada no está en Dios, sino en lo material.

Nosotros no nos podemos comparar con el mundo, cuando estamos viviendo una situación adversa, el enemigo hace que pongamos la mirada en las cosas del mundo, en las soluciones que el mundo nos presenta. Si lo haces te vas a devolver y no vas ver lo lindo que es tener la salvación y lo hermoso que es estar en Jesucristo. 

Lo que el mundo nos da es efímero, es pasajero, es tan pasajero que Satanás le está apuntando es a tu alma.
Cuando conocemos de Cristo lo primero que quiere hacer Satanás es tumbarnos rápido a ver si asegura esa alma. 

Nosotros, a veces le damos la oportunidad  de sacarnos del camino. 

Tenemos que ser sensibles a la voz de Dios.

Dios dice que siempre van a venir las pruebas, pero Él también dice que nos ayuda a salir de ellas.

Nosotros pasamos tanto tiempo en la prueba porque no permanecemos firmes hasta el fin.

Cuando el pueblo de Israel iba a la guerra, iban convencidos de que la victoria estaba asegurada, nosotros muchas veces venimos a ver qué pasa. Con esa actitud ya se anuló la oración de guerra.

Muchas veces venimos a batallar por algo y las cosas parecen empeorar, si eso pasa no desista, métase con más ganas que esos es señal de que ya viene la respuesta.

Satanás nos hace creer que él tiene la victoria, él no la tiene porque Jesucristo ya la conquistó en la cruz del calvario.

II Crónicas 6: 14

“Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón;”

II Crónicas 6: 19 - 20

“Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío, para oír el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste, Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar”.

Somos siervos. Jehová es Dios de sus hijos, no de extraños. 

Si Dios es único grande y poderoso por qué no rendirnos ante él. 

Dios no quebranta sus promesas, el guarda su pacto. ¿Nosotros guardamos el pacto que hicimos con Dios cuando lo recibimos en nuestro corazón? 

¿Está convencido delante de quien está orando y delante de quien se está humillando?

Salomón estaba convencido y perdió la sensibilidad por el dinero y por las mujeres paganas y se inclinó ante dioses ajenos. 

Si no ha perdido el pacto con el Señor reclame esta palabra.

Está hablando un lugar físico, Dios nos ha dado este lugar y está lleno de oración, vengamos temprano a orar.

Dios es sensible a nuestros problemas.

Miremos el versículo 21: 

“Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada: que oigas y perdones”.

II Crónicas 15: 1 – 8

“Vino el espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed; Y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oidme, Asa, y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él: y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará.  Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara y sin ley; pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos. En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba, ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras. Y una gente destruía a la otra, y una ciudad a otra ciudad: porque Dios los turbó con toda clase de calamidades. Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; pues hay recompensa para vuestra obra. Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, fue cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová”.

Los versículos  16  y 17

“Y aun a Maaca madre del rey Asa, él mismo la depuso de su dignidad, porque había hecho una imagen de Asera: y Asa destruyó la imagen, y la desmenuzó, y la quemó en el torrente de Cedrón.  Con todo eso los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días”.

Profecía sobre el rey Asa. Si dejamos a Dios no pretendamos respuesta. Para nuestra infidelidad la misericordia es muy grande, porque a veces lo buscamos solo cuando lo necesitamos.

Dios no paga de la misma manera que nosotros le hemos pagado, dice que cuando en nuestro interés o tribulación nos pegamos a él y no convertimos a él y lo buscamos, y lo encontramos.

Dios dio la cara a nuestros problemas, pero si lo buscamos y nos entregamos con todo el corazón.
Cuando dejamos a Dios quedamos a la merced del enemigo.  

Si nos esforzamos hay recompensa para nuestra alma.

En medio de las dificultades adoremos al Dios del cielo, porque hay recompensa para su clamor. Tenemos que cobrar ánimo en medio de la dificultad. Pidamos a Dios que renueve nuestras fuerzas. 

Primero cobremos ánimo, segundo quitemos de nuestro corazón lo que estorba, lo que no le gusta a Dios y luego reparemos el altar. Nosotros somos un altar, reparémoslo.

Dios nos lleva a cosas difíciles para que aprendamos a depender sólo del Señor.

Cuando la palabra llega a su corazón usted no puede ser el mismo, si usted abrió su corazón la palabra de Dios tiene que hacer una transformación en su vida. Si sale igual, usted no abrió su corazón.

Dios nos dice que recobremos ánimo hoy y que nos levantemos en victoria.

Quitó a la mamá del lado porque estaba siendo estorbo para las cosas de Dios. Las cosas de Dios no las podemos negociar con nadie. Nosotros estamos con el Rey de reyes y Señor de señores. ¿Vamos a cambiar a Dios por tener a una persona contenta? No. 

No quiere decir que usted va abandonar su familia, no, pero primero es Dios. Que se conviertan ellos a nosotros y no nosotros a ellos.

Pídale a Dios que le muestre lo que está estorbando en su casa.

Crónicas habla de los reyes de Israel y usted y yo somos reyes y sacerdotes en el pueblo del Señor. Si ellos pudieron nosotros también porque estamos en un mejor pacto.

 II Crónicas 16: 7 – 10

“En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos.  Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. Entonces se enojó Asa contra el vidente, lo echó en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo”.

Asa perdió la sensibilidad, ¿cuántas veces a nosotros nos pasa que perdemos la sensibilidad?

Muchas veces Dios viene nos exhorta y no nos gusta y empezamos a hacer lo que Dios no quiere que hagamos. 

Primero consultaba a Dios y luego empezó a hacer lo que les daba la gana. 

En ese tiempo se llamaba vidente al profeta, hoy no, hoy es el profeta.

Era un ejército numeroso y se apoyó en el Señor y Dios le dio victoria, luego vino un ejército no tan numeroso y no se apoyó en el Señor entonces Dios no le dio la victoria. A nosotros muchas veces nos pasa lo mismo, vienen adversidades grandes y nos apoyamos en Dios y obtenemos respuesta y victoria, y a veces, ante cosas más pequeñas, no nos apoyamos en Dios, entonces no obtenemos la victoria.

La emprendió contra el profeta de Dios. Le dio ira porque la palabra vino para exhortarlo.

Versículo 12 del mismo capítulo 16

“En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos”.

Vemos ante donde nos bajamos. No significa que no podemos consultar a los médicos, claro que sí podemos, pero siempre guiados por el Espíritu Santo, primero Dios y luego ellos. Dios nos pude sanar por medio de los médicos o como él quiera. 

Él se olvidó de Dios, se olvidó de ir primero al Señor.

Dios es un Dios de carácter, nos prueba y nos da lo que necesitamos en el momento que es y cuando nos humillamos delante de él. 

II Crónicas 20: 35 – 37

“Pasadas estas cosas, Josafat rey de Judá trabó amistad con Ocozías rey de Israel, el cual era dado a la impiedad: e hizo con él compañía para construir naves que fuesen a Tarsis; y construyeron las naves en Ezión-geber. Entonces Eliezer hijo de Dodava, de Maresa, profetizó contra Josafat, diciendo: Por cuanto has hecho compañía con Ocozías, Jehová destruirá tus obras. Y las naves se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis”.

¿Con quienes nos aliamos nosotros que perdemos loa sensibilidad? No significa que no tengamos amigos afuera, pero no los cojamos por confidentes. No confiemos en un ser humano que en  cualquier momento nos da la espalda o lo que es peor nos hace desviar de lo espiritual y dudar de las cosas del Señor.

El que es de Dios habla cosas de Dios y el impío, habla cosas impías.

II Crónicas 32: 24 – 26

“En aquel tiempo Ezequías enfermó de muerte; y oró a Jehová, quien le respondió, y le dio una señal. Mas Ezequías no correspondió al bien que le había sido hecho: sino que se enalteció su corazón, y vino la ira contra él, y contra Judá y Jerusalén. Pero Ezequías, después de haberse enaltecido su corazón, se humilló, él y los moradores de Jerusalén; y no vino sobre ellos la ira de Jehová en los días de Ezequías”.

Dios se manifestó, pero Ezequías se enalteció, pero luego se humilló.

Dios le dio una respuesta. Dios nos da respuesta si nos humillamos delante de él. 

Decimos que nos entregamos a Dios, pero no entregamos una parte y otra nos la reservamos para nosotros.
Nosotros muchas veces somos interesados. ¿Cuántos están enaltecidos? Dígale al Señor que quite la arrogancia. Tenemos que rendirnos ante él.

Dios espera que seamos sensibles a lo que Dios nos está hablando, para que mengüemos nosotros y aparezca Cristo en nosotros.

¿Cuántos pasa por dificultades por tener un corazón enaltecido? 

II Crónica 29: 11

“Hijos míos, no os engañéis ahora, porque Jehová os ha escogido a vosotros para que estéis delante de él, y le sirváis, y seáis sus ministros, y le queméis incienso”.

Miremos para lo que nos ha llamado a nosotros. Siéntase un escogido. Sintámonos unos benditos.

Así esté pasando por dificultades siéntase un bendito, un escogido.

No se deje engañar por el enemigo que dice que es un arruinado. No le escuche al enemigo, escuche la voz de Dios que dice que usted es un bendito de Dios. 

Somos ministros para elevar alabanzas que lleguen al trono de Dios como incienso agradable. 

Yo soy un ministro del Dios viviente. Estoy diseñado para adorar al Rey de reyes. 

Es tan importante la alabanza que Dios la ordena. Es tan importante la alabanza que el enemigo se ha infiltrado con sus ritmos mundanos y mucho pueblo de Dios cree que con estos ritmos alaba a Dios, pero no, a Dios no le gustan los ritmos mundanos.

No perdamos la sensibilidad.

domingo, 2 de agosto de 2015

El dulce cantor de Israel



II Samuel 23.1 – 3

“Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, dijo aquel varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel: El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua. El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios”.

Ese justo es Jesucristo.

II Samuel 23: 4

“Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra”.

Quizás tu vida esté como una mañana sin nubes o quizás hay una nube que oscurece el panorama.  Dice la palabra de Dios que Jesucristo es esa luz de la mañana. Dice que es como el resplandor del sol en una mañana sin nubes.

Esa lluvia es la lluvia que sale del altar de Dios para regar nuestra tierra, para regar nuestro corazón, para hacernos justificar, para hacernos geminar y para hacernos crecer.

II Samuel 23: 5 

“No es así mi casa para con Dios; sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado, aunque todavía no haga él florecer toda mi salvación y mi deseo”.

Aquí, David, estaba profetizando que vendría un justo que gobernaría con el temor de Dios, estaba profetizando de Jesucristo, no pudo ver pero David sabía que iba a llegar un día el salvador de los hombres, por su sacrificio iba a darle a los hombres salvación y vida eterna, David lo sabía en su corazón y estaba convencido de eso.

II Samuel 13: 6 - 7

“Mas los impíos serán todos ellos como espinos arrancados, los cuales nadie toma con la mano;  sino que el que quiere tocarlos se arma de hierro y de asta de lanza, y son del todo quemados en su lugar”.

David, aquí está diciendo que vale la pena seguir a Dios, que vale la pena adorarle porque tenemos un Dios grande y maravilloso, David estaba convencido del Dios que tenía, que era un Dios que le había dado grandes victorias. Nunca se apartó del Señor ni siquiera cuando estuvo en el trono.

Cantares 1: 16

“He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce; nuestro lecho es de flores”.

Ese amado de nosotros es Jesucristo. Dulce porque Jesucristo es así por su ternura, dice la palabra de Dios que con “cuerdas de amor me atrajiste hacia ti”, no nos juzgó, no nos condenó, no nos desechó, no dijo: Este no, que está muy sucio, dijo: ven yo te limpiaré. Nos extendió sus brazos, nos tomó y nos limpió.

Él siempre está dispuesto para nosotros, somos nosotros los que cerramos el corazón y lo endurecemos.

Él está aquí en medio de nosotros. Solo hay un remanente un pueblo que está buscando al Señor de recto corazón.

Cantares 2: 3

“Como el manzano entre los árboles silvestres,  así es mi amado entre los jóvenes; bajo la sombra del deseado me senté, y su fruto fue dulce a mi paladar.”

Bajo su sombra hay grande bendición. Dice el salmo 91 que el que habita bajo el abrigo del Altísimo mora bajo la sombra del omnipotente, protegidos bajos sus alas estamos seguros. Aún en el desierto y en la enfermedad, aún en medio de nuestros problemas, bajo sus alas estamos seguros.

Dice que su fruto es dulce a nuestro paladar, trae medicina a nuestra alma, trae fortaleza a los huesos, para seguir hacia adelante.

Dice la palabra que el dulce cantor de Israel porque la Palabra de Dios es la que transmitía dulzura.

David andaba en comunión con Dios y por eso pudo profetizar que vendría el Mesías porque andaba en comunión con Dios en todo momento. 

Los Salmos fueron inspirados por el Espíritu Santo a través de David. Los salmos que Dios le dio a David fueron en diferentes situaciones de su vida. Vale la pena seguir al Señor.

I Crónicas 15: 1 – 5

“Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda.  Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente. Y congregó David a todo Israel en Jerusalén, para que pasasen el arca de Jehová a su lugar, el cual le había él preparado. Reunió también David a los hijos de Aarón y a los levitas;  de los hijos de Coat, Uriel el principal, y sus hermanos, ciento veinte”.

David tenía mucho poder tenía finanzas y dice que él levantó un lugar de adoración.

Tabernáculo significa lugar de encuentro, de reuniones y David significa amado de Dios. Dios está buscando corazones que hagan morada para él.  Está buscando corazones que sean habitación para el Espíritu Santo.

I Crónicas 15: 12 

“y les dijo: Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado”;

No era un mueble ni un objeto lo que iban a pasar, era más que eso, era la presencia de Dios, donde Dios quería tener comunión con el ser humano, con su pueblo, necesitaban santificarse, no lo podían hacer de cualquier manera. 

Lo intentaron hacer a su manera, pero sabemos que Usa murió al querer meter su mano y pretender ayudarle a Dios. Eso es lo que nos pasa cuando queremos meter la mano en las cosas de Dios, cuando pretendemos ayudarle a Dios. 

David sabía que un pastor cuidaba sus ovejas, por eso pudo decir en el Salmo 23 el Señor es mi pastor y nada me faltará. Él sabía que todo lo que tenía era por el poder de Dios y por su gran misericordia.

I Crónicas 15: 13 – 14

“pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza. Así los sacerdotes y los levitas se santificaron para traer el arca de Jehová Dios de Israel”.

Dio su palabra y se dispuso el corazón del pueblo. Han venido muchas palabras de bendición a nuestras vidas de santificarnos de apartarnos, que no nos confiemos en nuestro corazón. 

En el versículo 15 dice

“Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová”.

Cuando Dios le mandó a Noé a hacer el arca, que hubiera pasado si deja pasar algún mandato, pues el arca no habría flotado o se hubiera hundido. 

David también estaba cumpliendo los mandatos de Dios.

Ahora cantábamos: “que tu presencia nunca me falte”. ¿Será que si es éste nuestro deseo?

Mi deseo es que la presencia de Dios nunca nos falte. De qué nos sirve todo lo terrenal sin la presencia de Dios en nuestras vidas. 

En el versículo 16 dice:

“Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría”.

Con alegría con, no con tristeza ni con derrota porque la presencia de Dios es maravillosa en nuestra vidas. 

I Crónicas 15: 22

“Y Quenanías, principal de los levitas en la música, fue puesto para dirigir el canto, porque era entendido en ello”. 

A este hombre Dios le había dado un don y un talento. En este lugar la visión ha sido que no usemos instrumentos, pero no es malo que se utilicen, en otros lugares lo hacen y es bueno.

¿Quién le enseño a David a adorar a Dios? Dice que en lo secreto el Espíritu Santo ponía estas palabras en su corazón y que ponía cantico nuevo de adoración y de alabanza en sus labios. 

En el Versículo 25 y 26 dice

“David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed-edom, con alegría. Y ayudando Dios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, sacrificaron siete novillos y siete carneros. Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod de lino. De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas.  Pero cuando el arca del pacto de Jehová llegó a la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, mirando por una ventana, vio al rey David que saltaba y danzaba; y lo menospreció en su corazón”.

David quería tener esa bendición. Ya no era el hombre que iba a meter la mano.

Dice que el pueblo cantaba y danzaba con él.

II Samuel 6: 18 – 23

“Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos. Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa. Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera! Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová. Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado. Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte”.

David cantaba y danzaba para Dios, David le estaba diciendo al pueblo que todo se lo debían a Yahvé. Que la presencia de Dios esté en nuestro corazón. Dice que el corazón de David brillaba, así debe ser nuestro corazón. David le estaba diciendo al  pueblo: solo ante Jehová doblo mis rodillas. 

David le dijo a Mical que si había quedado deshonrado ante los ojos de ella, por causa de Jehovás ser haría más vil. 

Para MIcal era una deshonra, para el mundo es una deshora lo que hacemos. Pero para el pueblo de Dios, adorar a Dios es un honra.

David se inclinó ante Dios, no ante su esposa. 

Dice David que el pueblo era de Jehová, no decía que ese era su pueblo.

Gente que tienen temor de las apariencias, pero David no se dejó llevar por eso. Dios todo poderoso cerró la matriz de Mical.

Vemos lo que es apagar el fluir del Espíritu Santo. ¿Has permitido que apaguen el fluir en tu vida? Que nadie apague ese fluir en nuestras vidas.

Los salmos nos muestran el carácter de un hombre, con errores sí, pero un hombre que amaba a Dios, un hombre necesitado de Dios pues decía: “mi alma tiene hambre y sed de ti”. Los salmos nos muestran un Dios que sana, que salva, que protege, que provee y que está al tanto de las cosas de su pueblo.

Vamos a dar un paseo por los salmos y los vamos a apuntar.

David pasó por muchas situaciones, lo mismo tú puede ser que estés pasando por quebrantos de salud, por malas finanzas, tienes problemas y buscas respuestas en Dios.

Zaqueo hizo algo loco, los 4 hombres que bajaron un paralítico desde el techo, sabían que el sanador Jesucristo estaba en esa casa e hicieron algo loco. Los ciegos clamaban y gritaban: “Jesús, hijo de David te misericordia de nosotros”, llamaron la atención del Señor. Lo hicieron por fe porque no dejaron pasar ese momento de visitación. 

Cuántas veces nos dejamos distraer en este lugar cuando Dios nos está hablando y no nos gusta el vaso que Dios está utilizando para hablarnos.  Sabiendo que no es el hombre el que habla sino el Espíritu Santo, pero los que perdemos somos nosotros porque dejamos de recibir la bendición que Dios  tiene de su altar. 

Una mujer que hizo algo loco se postro a los pies del Señor y vertió sus perfumes a los pies del Señor. No le importó que dijeran que estaba haciendo el ridículo. Y hasta hoy hablamos de esta mujer, de lo que hicieron los leprosos, de lo que hizo Zaqueo. 

Hagamos pues el paseo por los salmos:

Salmo 77 en situación de angustia: “con mi voz clamé a Dios en el día de mi angustia y alzaba a él mis manos, mi alma reusaba consuelo”. Quizás tu alma reúse hoy el consuelo. Dios nos da nuevas fuerzas para seguir adelante.

Salmo 42: “mi alma tiene sed del Dios viviente”. 

Salmo 73 cuando David se sintió solo: “a quien tengo en los cielos sino es a ti”.

Cuantas veces te alejas de Dios porque estás mirando cómo se divierten aquellos.

El licor y las fiestas siempre terminan en desastres y en tristezas no miremos eso con deseo de hacerlo.

Tu palabra nos sana, en ti hay respuesta y tú eres bueno. David habla en el salmo 136 de la misericordia de Dios eternamente y para siempre. 

El salmo 103 dice: “bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios”. David dice esto porque en medio de las circunstancias es difícil adorar a Dios, pero un verdadero adorador, adora en medio de la prueba, en medio de la abundancia, en medio de todo tiempo y todo momento. 

David conocía el corazón de Dios y sabía que era tardo para la ira y rico en misericordia.

En el salmo 51 muestra que Dios se derrama en hombres de carne y hueso. Renueva un espíritu en mí.

David reconoció que se equivocaba. ¿Reconocemos, nosotros como líderes, que nos hemos equivocado, que también nos sentimos tristes y solos, que necesitamos de la mano de nuestro hermano?

David dijo mejor es caer en manos de Dios porque muchas son sus misericordias. 

Nosotros como David debemos saber que las pruebas moldean nuestro carácter.

Dice la palabra de Dios en los salmos: “torre fuerte es el nombre del Señor, a él correrá el justo y levantado será”.

Salmo 100 dice: “Cantad alegres a Dios, bendecid su nombre porque somos ovejas de su prado”. 

El salmo 41: 1

“Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová.  Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad”.

Cuando estamos enfermos solo Dios sabe lo que sentimos en una EPS con la negligencia que manejan. 

Versículos 4 al 8

“Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado. Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre? Y si vienen a verme, hablan mentira; su corazón recoge para sí iniquidad, y al salir fuera la divulgan. Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; contra mí piensan mal, diciendo de mí: Cosa pestilencial se ha apoderado de él; y el que cayó en cama no volverá a levantarse”.

A Job hasta su mujer le dijo que maldijera a Dios y el al contrario él lo bendijo. 

Versículo 9 dice:

“Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar”.
Lo mismo le pasó a Jesucristo que uno de sus discípulos lo traicionó.

Salmo 41: 10 – 13

“Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, y les daré el pago. En esto conoceré que te he agradado, que mi enemigo no se huelgue de mí. En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me has hecho estar delante de ti para siempre. Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, por los siglos de los siglos. Amén y Amén”.

Dios nos ha bendecido para siempre.

lunes, 27 de julio de 2015

Que no te engañe tu corazón



Abramos bien nuestros oídos espirituales y nuestro corazón porque Dios dice: “sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida”. Muchos siervos de Dios, a pesar de ser usados por Dios, su corazón los engañó, porque se dejaron llevar por un sentimiento, por una emoción y no hicieron caso de Dios. Salomón después de que Dios le hizo promesas, se fue detrás de mujeres que no eran del pueblo da Dios y terminó adorando dioses ajenos. David, Sansón también se alejaron, en ocasiones y se dejaron engañar de sus corazones

Jeremías 4: 14

“Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?”

En lugar de Jerusalén ponga su nombre.

El corazón se purifica con la palabra de Dios.

Nuestro corazón es engañoso, y el corazón bíblico está en la cabeza, en la mente. 

Lava tu corazón de maldad, qué maldad hay que no permite que el Espíritu Santo obre y nos lave y nos purifique con su fuego.

El enemigo nos pone muchas cosas. Engañó a Pedro y lo utilizo para decirle a Cristo: “señor Jesús no permitas que te crucifiquen”. Cuando ese era el plan de Dios.  Él pensó que decirle eso al Señor eso era muy bueno, pero en realidad estaba siendo estorbo para Dios. 

A nosotros nos pasa igual, muchas veces nuestras propias emociones están estorbando lo que Dios quiere, los designios que él quiere para nuestras vidas. Ese es el mayor peligro: que seamos nosotros mismo quienes estorbemos. 

Al purificarnos con su palabra seremos salvos. Al permitir que Cristo nos limpie con su sangre adquirimos la salvación. Además adquirimos la ayuda de Dios.

¿Hasta cuándo permitiremos que la maldad de nuestro corazón no nos deje estar del todo con Dios? ¿Hasta cuándo vamos a seguir con el corazón lleno de amargura, de odios de resentimientos, de recuerdos del pasado?

El Espíritu de Dios queriendo hacer una obra en nosotros, queriendo llenarnos, queriendo utilizarnos y nosotros no se lo permitimos. Si no disponemos nuestro corazón el no continúa su obra.

Hoy tenemos despojarnos de esas ataduras. 

Jeremías 17: 9 – 10

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras”.

Dios pone de presente lo peligroso que es el corazón del hombre.

Dios dice que es perverso. 

Dios escudriña la mente o sea el corazón.

Dios nos da la oportunidad esta mañana de que nos despojemos de eso que nos está asediando.

A veces llegamos con el corazón perverso y somos esperando una bendición de Dios. 

Dios nos dice que lavemos nuestro corazón de maldad para poder recibir la retribución. 

Dios nos prueba de muchas maneras. 

Por el fruto nos conocerán. No por los milagros, ni por el conocimiento de la palabra, por el fruto seremos conocidos.

Dios nos muestra que somos una naturaleza caída y que lo necesitamos a él, que sin Cristo no somos nada, que no somos buenos, que el bueno es Él.

Necesitamos la guía de Dios, no demos ningún paso sin la confirmación.

Exudo 32: 1 – 8

“Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.  Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.  Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto”.

Se habla acá cuando Moisés fue por los 10 mandamientos. 

El pueblo tenía la mirada puesta en un hombre. En lugar de poner la mirada en las promesas nos bajamos a la carne y ponemos la mirada en las circunstancias.

Vieron milagros, cuántos milagros hemos visto nosotros, y a veces como el pueblo de Israel nos dejamos llevar de las circunstancias.

Por poner la mirada en un ser humano o en las circunstancias ya no nos acordamos de lo que Dios nos prometió.  Y si se acuerda, ya no ora ni batalla de acuerdo con lo que Dios le prometió porque ya se desentendió de esas promesas.

Aarón clase sacerdotal, la mano derecha de Moisés y se desvió haciendo adulterar al pueblo espiritualmente.

En lugar de refrenar al pueblo, le abrió la puerta al pecado porque quería estar bien con el mundo. 

El pueblo obediente con el pecado trajo los adornos de oro. Así somos a veces.

Cuántas veces cuestionamos al Señor y en cambio al enemigo no lo cuestionamos sino que nos vamos con él. 

Rapidito olvidaron a Dios. ¿Cuántas veces le hemos dado la espalda a Dios?

No nos confiemos porque Dios ya nos sanó de varios pecados entonces decimos “yo no caigo ahí”. No nos confiemos. 

Baje los niveles de oración y verá dónde lo lleva el enemigo.

Dijo Aarón mañana será fiesta para Jehová. Cuando a Dios se le hace fiesta es como él manda no como se nos ocurre a nosotros.

Decimos vamos al grupo para que Dios me hable y si nos exhorta nos enojamos.

Dios nos invitó hoy a una gran fiesta, ¿qué espera Dios de nosotros en esta fiesta? Que disfrutemos, que nos comamos el manjar que se preparó para nosotros que es su palabra y que permitamos que el Espíritu de Dios nos limpie con esa palabra porque nos está declarando donde está el error.

Cuantas veces madrugamos y con el corazón malo. Vengamos mejor con el corazón contrito y humillado esperando ser renovados y transformados.

Tremendo pecado que cometió el pueblo y se sentaron tranquilos se regocijaron. Cuántas veces nos puede pasar lo mismo a nosotros. Eso es conformismo.

En el versículo 7 nos dice: “Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido”.

Cuando cometemos el pecado Dios no nos reconoce. No le dijo a Moisés: “mi pueblo”, le dijo tu pueblo. Cuando caemos en pecado Dios nos desconoce. 

Dice en I Timoteo 2: 19: “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”.

El sello es el de la Santidad, el de su Espíritu Santo que el que tiene ese sello, el enemigo no puede tocarlo, cuando tenemos ese sello el enemigo no tiene derecho legal sobre nosotros.

Cuando abrimos puertas al pecado, el enemigo tiene derecho legal sobre nosotros porque nosotros se lo otorgamos. 

A veces no hallamos respaldo de Dios porque nuestro corazón nos engaña.

“Pronto se apartaron del camino que yo les mandé”. Cuántas promesas le dio Dios. Ya se olvidaron o se ve como muy grandes.

El único Dios que hace maravillas es el Dios de Israel y el pueblo dándole el crédito a las imágenes, al becerro, a la idolatría. Cuántos milagros, cuantas hambres nos ha calmado Dios y nosotros en ocasiones le damos la gloria al hombre.

Dios quiere que seamos sensibles a su voz y que seamos humildes para recibir su consejo.

Vamos para el 21 de ese mismo capítulo 32.

“Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado?”
Estamos viendo dos ministerios Moisés profeta y Aarón sacerdote, el uno en el monte en la presencia de Dios y el otro rindiéndose ante el pueblo, a lo que el pueblo quisiera. ¿Nos rendimos ante lo que el mundo quiere?

El versículo 22:

“Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal”.

Cuántas veces nos dejamos cambiar las promesas por lo que dice el hombre porque le tenemos miedo al qué dirán. No queremos sufrir oprobios. No queremos aguantar la prueba, sabiendo que en el momento que viene la prueba viene también la bendición y la provisión.

Aarón se justificó. No nos podemos dejar mover por nada. Dinero, una mujer. 

En el 32: 23

“Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido”.

Se dejó cambiar la orden de Dios.  Tantas promesas que Dios nos da en su palabra y a veces le creemos más al hombre que a Dios. 

En el 32: 24

“Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro”.

El becerro salió solo. Minimizó el error, minimizó el pecado. Además piensa que lo pequeñito no tiene importancia cuando el enemigo viene inicialmente con lo pequeñito, con lo que nosotros no vemos, con esas pequeñas zorrillas. Eso lo hace para poder sacarte del camino.

Si no corregimos los errores nuestra vida espiritual será un desastre. 

En el 25- Éxodo 32: 25

“Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos,”

Ya no era victoria, ni bendición si no vergüenza. Cuando estamos en pecado ya no somos de bendición sino de vergüenza. 

El 26:

“se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví”.

¿Quiénes están acá por Jehová?

Se juntó con Moisés la clase sacerdotal. Hoy nosotros somos esa clase sacerdotal y no tenemos a Moisés sino a Cristo, Dios quiere que nos unamos a Cristo. Que no nos salgamos de esa cobertura.

Éxodo 32: 27 - 28

“Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres”.

Esto lo hizo la clase sacerdotal. 

Si nosotros hoy somos la clase sacerdotal tenemos que sacar el pecado de nuestras vidas. Hoy es el día que hay que sacar el pecado. Eso es lo único que debe importar, no le debe importar el qué dirán, debe importarle entrar en comunión con Dios.

Si no le está gustando esta palabra no importa, saque el pecado. Si no le está gustando esta palabra es porque el enemigo quiere incomodar la carne, para que usted no saque su pecado y él sí, sacarlo de la bendición.

Éxodo 32: 29

“Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros”.

Hay que consagrarse, hoy. Hoy es el día, no  lo deje pasar, no deje pasar esta oportunidad. Hay puertas que tenemos cerradas. Nosotros oyendo esta palabra nos estamos consagrando hoy a Dios, si le estamos permitiendo a Dios que limpie nuestro corazón. 

¿Queremos bendición, queremos ver la gloria de Dios?: Consagrémonos. 

Aunque esta palabra sea dura es el Espíritu de Dios que nos ama a nosotros y quiere que nos consagremos.
Acá se preparan almas para el reino de Dios, por eso es que Dios nos habla tan fuerte. No podemos seguir así mediocres, me levanto o me levanto no hay otra opción.

Génesis 15: 1 – 4

“Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?  Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará”.

¿Dios que le ha prometido a usted?

 “No temas (ponga su nombre), yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”.

Somos tan exaltados por Dios que estamos aquí, estamos aquí porque el Espíritu de Dios nos ha traído.
Abraham, con lo que acaba de decir Dios y le reclama y Dios vuelve y le recuerda la promesa. Nos habla el Señor y creemos que le entendimos. Recibimos la promesa de Dios y no nos apropiamos de ella.

Cuántas veces nos recuerda Dios las promesas después de que dejamos que el enemigo nos la diluya.
Hoy Dios nos recuerda las promesas, arrebatémoslas y clamemos por ellas.

El hijo de Dios camina por fe, mas no por vista.

Él lo prometió y no nos deja tirados.

Génesis 16: 1 – 4

“Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido. Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora”.

Abraham a Dios le refutó dos veces en cambio a la mujer ni una y ahí mismo hizo caso. Cuántas veces nos dejamos llevar por las emociones y no por la voluntad de Dios.

Dejémonos llevar por la guía del Espíritu Santo así no entendamos.

Miraba con desprecio a su señora, llegó el problema, Saray no espero en el Señor y  con Abraham se metieron y metieron al mundo en un problema porque hasta hoy hay lucha entre unos y otros. La esclava se sintió con derechos y le quería quitar el marido a la señora. 

Ester 6: 4 – 10

“Entonces dijo el rey: ¿Quién está en el patio? Y Amán había venido al patio exterior de la casa real, para hablarle al rey para que hiciese colgar a Mardoqueo en la horca que él le tenía preparada. Y los servidores del rey le respondieron: He aquí Amán está en el patio. Y el rey dijo: Que entre.  Entró, pues, Amán, y el rey le dijo: ¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey? Y dijo Amán en su corazón: ¿A quién deseará el rey honrar más que a mí? Y respondió Amán al rey: Para el varón cuya honra desea el rey, traigan el vestido real de que el rey se viste, y el caballo en que el rey cabalga, y la corona real que está puesta en su cabeza; y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los príncipes más nobles del rey, y vistan a aquel varón cuya honra desea el rey, y llévenlo en el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey. Entonces el rey dijo a Amán: Date prisa, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que se sienta a la puerta real; no omitas nada de todo lo que has dicho”.

Previamente había sucedido que unos hombres perversos querían matar al rey Asuero y Mardoqueo escuchó la conversación y se lo hizo saber al Rey y éste todo lo escribía. 

Amat no quería a los judíos. Y vemos lo que dice el pasaje. 

Amant pensaba que era para él y su corazón lo engaño. Dios a sus hijos les exalta incluso por medio del enemigo del hijo. En su momento Dios los exalta. Descansemos en el Señor y todo en su momento se va dando.

A muchos de nosotros Dios nos pondrá en sitios altos. Dios dice que estamos sentados en tronos celestiales con Cristo Jesús.

Bendito los que te bendijere y malditos los que te maldijeren dice el Señor.

Cuando llegue a sitios altos acuérdese de dónde lo sacó el Señor.

Que no se nos olvide porque a muchos se les olvida y dicen que llegaron por cuenta propia y empiezan a mirar por encima del hombro, con arrogancia, a los demás. Si se nos pone alto es para ayudar a otros.
Nuestros enemigos estarán por debajo de nosotros, Dios se encargará.

Tenemos un Dios muy grande a nuestro favor que no nos engañe nuestro corazón.

Que las bendiciones no vayan a servir de estorbo, con la bendición pidámosle a Dios humildad.