sábado, 29 de octubre de 2016

Con todo yo me alegraré en Jehová



Habacuc 3: 17 – 19

“Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar”.

Cualquiera que sea el momento, por bueno que sea, si viene algo no tan bueno me gozaré en tu presencia, Señor aunque vengan muchas cosas en mi vida yo me alegraré en ti.

Cuando yo esté mal, si tengo una enfermedad, por ejemplo, no es que me goce en la enfermedad, no, me gozo en el Dios de mi salvación que está por encima de toda situación. Engrandecer a Dios en medio de la dificultad. Tengo esta dificultad, pero Dios es mi Salvador. Si se puede con la ayuda del Espíritu Santo 

A veces enfocamos nuestra atención en los problemas y no en Dios que es más grande que ellos.

Dios nos hace muchas promesas, pero si no las creemos en nuestro corazón, si no marchamos en pos de ellas ahí no pasa nada porque a Dios le gusta que nosotros nos levantemos y le digamos: Señor te creo. Cuando nos sentimos desanimados nuestra fortaleza viene de Dios.

Dios nos ha dado poder sobre toda fuerza del enemigo y nada nos dañará.

Habacuc 1: 4

“He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá”.

Nosotros vivimos es por fe, nos movemos es por fe. 

Dios no quiere que retrocedamos, no quiere que entreguemos la bendición de Dios en las manos de del enemigo. 

Nehemías 1: 1-11

“Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.  En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo.  Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey”.

Una situación difícil que estaba viviendo el pueblo de Israel. Nehemías estaba pidiendo por su pueblo.  
Declaró que su Dios era sumamente poderoso y fuerte. 

Reconocía que ese pueblo no tenía a Dios en el primer lugar. Pedía por la misericordia de Dios.
Dios es demasiado misericordioso.

Nehemías 2: 19-20

“Pero cuanto lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey? Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén”.

Les dijo que ellos no eran nada delante de Dios. 

Nehemías 4:1-2

“Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?”

Los trataba de débiles judíos, pero la palabra de Dios dice: diga el débil fuerte soy. Cuántas veces pasas por un momento difícil de tu vida, pero el Espíritu Santo está ahí para levantarnos. Resucitaremos del polvo y nos levantaremos porque Jesucristo nos llamó a santidad. La obra que Dios empezó en mi vida será perfeccionada.

Nehemías 4: 3

“Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará”.

El enemigo tiene que retroceder solo avanza si nosotros se lo permitimos.

Nehemías 4: 7 – 8

“Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño”.

Cuanto estás en la bendición no te puedes dormir. Hay que orar por la bendición que Dios nos ha dado. 

Nehemías 4: 9

“Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche”.

No se relajaron, trabajaron de día y de noche y oraron.

Nehemías 4: 10 - 11

“Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro. Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra”.

El enemigo no quiere que nosotros sepamos de las promesas de Dios.

El enemigo siempre está mirando cómo nos aparta de la bendición. Siempre está maquinando y haciendo estrategias.  Cuántas cosas hace el enemigo para destruir nuestras vidas. Por la tecnología se mete en los hogares para dañar nuestras vidas, en adulterio, en inmundicia, en fornicación. Se va metiendo tan sutilmente en  la tecnología, en las complicaciones del mundo que no nos damos cuenta. 

Nehemías 4:12 – 13

“Pero sucedió que cuando venían los judíos que habitaban entre ellos, nos decían hasta diez veces: De todos los lugares de donde volviereis, ellos caerán sobre vosotros. Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos”.

Aquellos hombres que claman por sus esposas Dios los levanta. Somos sacerdotes de Dios para ministrar las cosas de Dios, en el poder  de Dios. 

Nehemías4: 14 – 15

“Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea”.

Dios nos ha comisionado para hacer la tarea. Es un mandamiento de Dios que velemos y oremos para que no caigamos en tentación, que en todo momento estemos en el Espíritu. 

Nehemías 6: 1 – 2

“Cuando oyeron Sanbalat y Tobías y Gesem el árabe, y los demás de nuestros enemigos, que yo había edificado el muro, y que no quedaba en él portillo (aunque hasta aquel tiempo no había puesto las hojas en las puertas), Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían pensado hacerme mal”.

Sansón durmiendo en las piernas de Dalila perdió, la comunión con Dios  y perdió el discernimiento. El en ningún momento pensó en recomponer su camino hasta tanto, perdió la fuerza que Dios le había dado. 

El enemigo te enreda te hace caer y luego te acusa. 

Nos buscamos en el mundo amistades que Dios no nos ha dicho que busques. 

Nehemías 6: 3-7

“Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros. Y enviaron a mí con el mismo asunto hasta cuatro veces, y yo les respondí de la misma manera. Entonces Sanbalat envió a mí su criado para decir lo mismo por quinta vez, con una carta abierta en su mano, en la cual estaba escrito: Se ha oído entre las naciones, y Gasmu lo dice, que tú y los judíos pensáis rebelaros; y que por eso edificas tú el muro, con la mira, según estas palabras, de ser tú su rey; y que has puesto profetas que proclamen acerca de ti en Jerusalén, diciendo: ¡Hay rey en Judá! Y Ahora serán oídas del rey las tales palabras; ven, por tanto, y consultemos juntos Entonces envié yo a decirle: No hay tal cosa como dices, sino que de tu corazón tú lo inventas. Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada. Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos.”.

Dios nos fortalece si se lo pedimos.

Nehemías 6: 10-11

“Vine luego a casa de Semaías hijo de Delaía, hijo de Mehetabel, porque él estaba encerrado; el cual me dijo: Reunámonos en la casa de Dios, dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen para matarte; sí, esta noche vendrán a matarte. Entonces dije: ¿Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo, entraría al templo para salvarse la vida? No entraré”.

El enemigo quiere amedrentarnos. Nosotros le tendremos que responder: “no moriré sino que viviré y contaré las obras de Jehová”.

No te avergüences del poder que Dios te ha dado. Nosotros somos bendecidos para siempre. Hasta el final yo voy con el Señor. 

Nehemías 6: 14

“Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sanbalat, conforme a estas cosas que hicieron; también acuérdate de Noadías profetisa, y de los otros profetas que procuraban infundirme miedo Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días. Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra.”

Quien nos llamó a servirle fue Dios. Él nos  llamó a servirle en el ministerio. 

Hechos 16: 20 – 25

“y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,  y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos. Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas. Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”.

Romano 8: 18

“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”.

Y también
 
Filipenses 4: 13

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Yo le creo a Dios que las promesas que él me dio se cumplirán en mi vida. 

Hechos 16: 26

“Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”.

Yo le creo a Dios que esas puertas que han estado cerradas se abren en mi vida. Las cadenas se soltaron, toda cadena de ruina, de miseria, de enfermedad, de división en mi hogar caen por el poder de la palabra. 

Declaro que el Dios de los cielos me prosperará.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Vamos a otro nivel



Dios nos está llamando a otro nivel: “es necesario que mi pueblo pase a otro nivel”.

Cuando Dios da una palabra antes se la hace comer a quien predica.

Es una necesidad que mi pueblo pase y entre a otro nivel, dice el Señor, es como cuando iban por el desierto y era necesario que entraran a Canaán.

Es necesario que el pueblo entre a un nivel de revelación, a un nivel de estar realmente en Cristo.

Un pueblo que pueda erguir la cabeza, no en soberbia sino en la gloria de Dios. La cabeza erguida es señal de victoria.

Dios nos va a demandar esta palabra muy fuerte porque hay que entrar, pues a través de los diferentes ministerios Dios ha estado insistiendo sobre lo mismo. 

Job 33: 4

“El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida”.

El que todo lo puede entonces por qué estamos tan acorralados. Todo: familia, trabajo, negocios todo se puede llevar al Espíritu. 

Acá está diciendo que el Espíritu Santo participó en nuestra creación.

Cuando Dios creo el mundo lo primero que dijo Dios fue: “Hágase la luz”, además Jesucristo es luz, ¿entonces nosotros por qué andamos en tinieblas?

Si su problema es económico, llévelo al Espíritu y diga: Dios mío descanso en ti. Acepto tu palabra hoy y voy a llevar todo en el Espíritu. 

Cuando llevamos las cosas en la carne no podemos decir: aunque l higuera no florezca ni las vides haya fruto con todo y eso yo me alegraré en el Dios de mi salvación,  Yahvé su nombre. 

Nuestra fe no puede ser de circunstancias, tiene que ser genuina por la palabra de Dios que ha sido implantada en nuestro corazón.

Job 33: 14 – 16

“Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios;  Pero el hombre no entiende. Por sueño, en visión nocturna, cuando el sueño cae sobre los hombres, cuando se adormecen sobre el lecho, entonces revela al oído de los hombres, y les señala su consejo,”

Dios insiste hablándonos, pero el hombre no entiende. Dios nos ha hablado muchas veces y no queremos oírle.

Dios es de tanta misericordia y hoy nos está señalando hoy que debemos pasar a otro nivel y es el nivel de lo espiritual, hombre y mujeres de una iglesia sin mancha y sin arruga. 

Dígale al pecado no, dondequiera que esté, dígale es que yo soy un hijo de Dios.

Job 33: 21-23

“Su carne desfallece, de manera que no se ve, y sus huesos, que antes no se veían, aparecen. Su alma se acerca al sepulcro, y su vida a los que causan la muerte.  Si tuviese cerca de él algún elocuente mediador muy escogido, que anuncie al hombre su deber; que le diga que Dios tuvo de él misericordia, que lo libró de descender al sepulcro, que halló redención; Su carne será más tierna que la del niño, volverá a los días de su juventud”. 

El mediador es Jesucristo y nos está diciendo que pasemos al nivel espiritual Es hoy, ya no más carnalidad, ya no más naturalidad, vivamos en espiritualidad.

Ante la muerte espiritual, material, económica financiera, hay un elocuente mediador que nos está diciendo a través de esta palabra que vayamos a otro nivel.

Que lo libró de descender al sepulcro, que halló redención, eso fue lo que hizo Jesucristo, nos sacó del lodo cenagoso, esa es la gran misericordia, que se ofreció en la cruz del Calvario  para darnos Salvación y vida eterna.

Dios ha mandado esta palabra porque tiene de nosotros misericordia. 

Esta palabra es de mucho compromiso y si no hacemos caso le damos oportunidad al enemigo que nos dé duro, si seguimos en la carne damos motivos al enemigo.

Ese elocuente mediador te redime hoy si pasas a otro nivel, te redime y te libera de cualquier cadena.

Dice el 25 que volverá a los días de la juventud  t en esos días hay fuerza y eso volverá. Eso hará el elocuente mediador si vamos a ese nivel espiritual del hombre espiritual. Un hombre que vive apasionado por Dios, una mujer que vive apasionada por Dios,  una iglesia que vive apasionada por Dios, porque saben que él es hacedor de maravillas. Donde Dios más se quiere mostrar es en ese miedo, en nuestra situación él se quiere mostrar poderosamente. Tienes que avanzar, vamos a otro nivel. Bendiga a quien es hostil en su trabajo, en su hogar o en cualquier parte, en vez de murmurar de él, en vez de hablar de él. Oren por él. 

Job 33: 26

“Orará a Dios, y éste le amará, y verá su faz con júbilo; y restaurará al hombre su justicia”. 

El carnal obra y a Dios no le gusta, porque dice la palabra que “yo amo a los que me aman y oigo a los que temprano me buscan”. 

La oración del justo puede mucho, no la del carnal. 

La oración del hombre carnal, la oración del hombre natural no es oída arriaba, solamente la del hombre espiritual. 

Le da alegría a Dios cuando el hombre espiritual ora.
 
Job 33: 27 - 29

“El mira sobre los hombres; y al que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado, Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.  He aquí, todas estas cosas hace Dios dos y tres veces con el hombre,” 

La misericordia de Dios es para siempre, dos tres veces, él lo hace, pero hay que tener la actitud de pasar a otro nivel.

Job 33: 30

“Para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarlo con la luz de los vivientes”. 

En la carnalidad estamos en tinieblas, hay que salir de ahí, vamos a otro nivel y es ya, no es mañana.

Job 33: 31 - 33

Escucha, Job, y óyeme; calla, y yo hablaré. Si tienes razones, respóndeme; habla, porque yo te quiero justificar.  Y si no, óyeme tú a mí; calla, y te enseñaré sabiduría”.

Vamos a otro nivel, el que anteponga familia, hijos, trabajo para no avanzar en las cosas de Dios, está muy mal.

Si ahora le dicen que usted es distinto, ahora si lo van a ver raro, porque usted no va ser infiel a su esposa, porque usted no entrará en corrupción.

Acá vemos porque muchos desisten de seguir a Jesucristo. Cuando Jesucristo predicaba la palabra muchos se iban porque no querían estar en el nivel que él estaba exigiendo y que no solo exigía sino que mostraba con sus actos. 

Daniel 6: 13 y luego el 16 

“Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel, que es de los hijos de los cautivos de Judá, no te respeta a ti, oh rey, ni acata el edicto que confirmaste, sino que tres veces al día hace su petición”.

Lo bregaban a sacar a Daniel del puesto material que tenía ante el rey y a sacarlo de lo espiritual también.
Satanás es el rey de los carnales. 

Daniel andaba tan en el espíritu que no acataba las órdenes del Rey que mandaba en la carne.

Daniel 6: 16

“Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre”.

Si te avergüenzas de Dios delante de los hombres, Dios se va a avergonzar de ti delante de los ángeles.
Haga lo correcto no importa que lo echen al foso de los leones. No importan las dificultades hay que pasar a otro nivel. Daniel tenía un puesto muy importante y oraba tres veces al día. Nosotros nos ascienden en el trabajo y se nos sube el ego y no tenemos tiempo para Dios.

Daniel 9: 23

 “Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión”.

Cuando nosotros oramos Dios da la orden de la bendición, entiende la orden; hay que pasar al nivel especial y mantenernos allí, porque tú eres muy amado.

Si permaneces en la carne la bendición no la vas a ver.

En el reino de Dios todo funciona, todo funciona cuando usted lleva todo al nivel espiritual.

La orden de Dios es bendecidos para siempre, que ninguno perezca sino que todos procedamos al arrepentimiento. Entregue, confíe y ande en rectitud para que vea la gloria de Dios.

Hombres naturales no somos, hombres carnales si somos, pero hoy, a través de esta palabra, Dios nos está invitando al tercer nivel, a ser hombres espirituales.

La única manera como amamos correctamente al Señor es llegando al hombre espiritual y mantenernos ahí.
Tenemos que hacer un pare hoy, hacer un arrepentimiento y entrar a ese tercer nivel, porque tú eres muy amado.

Alejen de ustedes toda vanidad, todo lo que esté estorbando, arreglen todo lo que haya que arreglar porque yo sé que el Espíritu Santo le está hablando y le está pasando por la mente una cantidad de cosas que usted tiene que dejar. 

El que ande en esto es una iglesia sin mancha y sin arrugas lo que no anden en esto son un remedo de iglesia, es un carnal, no han nacido de nuevo. 

Jeremías 15: 16

“Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos”.

Jerusalén y todo Israel estaban en cautiverio y se había perdido los pergaminos y los encontraron.


El Espíritu Santo está esperando que estemos comiendo esta palabra. Esta palabra tiene que producir gozo y alegría. Hay que arrepentirnos de todo corazón. 

Si Dios por mí quien contra mí.

En ese tercer nivel hay pasión por las cosas de Dios, por reunirse, por orar varias veces al día.

Es pasión produce gozo. No podemos desechar esta palabra.

Mateo 18: 18

“De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo”.

Estar en el tercer nivel produce poder. Si se ata enfermedad tiene que quedar atada. Si desato sanidad prosperidad, eso se tiene que ver. Porque hay poder en ese tercer nivel.

Primero lo espiritual y después vemos en nuestra vida como todo se vuelve color de rosa. 

Ojo con lo que sigue, el que está en el tercer nivel, junto con el poder se tiene que dar lo que sigue:

Gálatas 5: 21 – 2

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros”.

El fruto del Espíritu solamente cuando estamos en ese nivel espiritual.

La primera manifestación del fruto es el amor, enamorados de Dios, como Daniel. Ese amor produce gozo y paz. Paciencia, que se ve con la actitud. Debemos tener paciencia. Benignidad y bondad. La fe, Dios quiere una fe genuina.

Que tu corazón esté abierto y que esta palabra esté entrando, para que luego salga en forma de fruto.

La estatura de un varón perfecto: hacia allá vamos, iglesia.

No nos vamos en el rapto si no estamos en ese tercer nivel, en el nivel espiritual.

La mansedumbre, mantenerse con suavidad en las relaciones con los demás, que nos dejemos enseñar. 

Estoy seguro de que no vuelvo a ser el mismo con la fe que en Cristo me asiste, no vuelvo a ser el mismo con lo que el Espíritu Santo me está enseñando hoy. Repitamos eso en nuestro corazón.

Templanza no dejarnos seducir por la tentación, no contestar con la agresividad con la que se nos habla.
Dios no va a conocer su iglesia por los dones ni por los talentos, va a conocer su iglesia por el fruto. 

Yo crucifico en el nombre de Jesucristo toda pasión y todo desorden. Porque con Jesucristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí, amén.

  Si vive en el espíritu todo en el Espíritu. Iglesia vamos a otro nivel dice el Espíritu Santo. No hacerle caso es afrentarlo y si él nos está hablando así es porque nos cela con gran celo, nos ama con gran amor.

¿Cómo hago para pasar a ese otro nivel y cómo me mantengo?

Poniendo fuerza a las cosas de Dios, tenemos las fuerzas del búfalo.

Dejemos de jugar a que somos cristianos, de jugar al grupito de oración. 

Proverbios 9: 5 – 6

“Venid, comed mi pan, y bebed del vino que yo he mezclado. Dejad las simplezas, y vivid, y andad por el camino de la inteligencia”.

Honro este ministerio y les digo que en las denominaciones no le hablan así, esta es una palabra de compromiso.

La mezcla el vino habla del Espíritu Santo, el pan de Dios, diario para que lea la palabra, no solo cada ocho días cuando viene al grupo.

Hay que dejar la carnalidad, la mentira, envidia, fornicación, adulterio, pornografía, resentimientos.

Si se deja todo esto, así está abriendo el camino  para el tercer de nivel.

El camino de la inteligencia es Jesucristo.

Jeremías 15: 19-21

“Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes”.

Estamos hablando de como pasar a ese tercer nivel. Solamente en el Espíritu se está delante de Dios.

No te conviertas a ellos: qué haces avergonzándote de tu Señor, que haces haciendo lo que hacen los impíos.

Iglesia, Dios nos está diciendo que en este nivel si vamos a reinar. 

Dios nos va a libertar nos va a sacar de donde estamos.

Job 17: 9

“No obstante, proseguirá el justo su camino, y el limpio de manos aumentará la fuerza”.

Nuestro camino, el del justo, que somos nosotros es Jesucristo.

Dios nos ha limpiado con su palabra es hora de proseguir a ese nivel y mantenernos allí, esa es nuestra real naturaleza.

domingo, 28 de agosto de 2016

Ríos de agua viva



Juan 7: 37 – 39

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado”.

Todos tenemos necesidades, pero si tenemos a Cristo él nos fortalece. 

Hay que volver al primer amor, al amor que sentíamos cuando empezamos el camino del Señor.

Venga Jesucristo y beba. 

Como dice la Escritura, no es como yo pienso, sino como dice la Palabra de Dios. 

De nuestro interior correrán ríos de agua viva. Sin embargo a veces esos ríos no se ven en nuestra vida.

Es fácil predicar la palabra desde un púlpito, pero es afuera en la calles, en el trabajo, con nuestro ejemplo que debemos predicar la palabra.

Cuando la palabra de Dios baja de los cielos nuestra vida no puede ser la misma.

No había venido aun el Espíritu Santo y nosotros en nuestro corazón tenemos al Espíritu Santo entonces deben correr dentro de nosotros esos ríos de agua viva.

Muchas veces nos decimos estar firmes, pero estamos firmes cuando velamos y oramos en todo momento.

Cuando Jesucristo fue a Getsemaní, los discípulos se durmieron por la tristeza. La tristeza no nos deja avanzar, la amargura no nos deja avanzar, los recuerdos del pasado no nos dejan avanzar. Jesucristo les dijo: velad y orad para que no entréis en tentación: no podemos dejar de orar, dice la palabra que Cornelio oraba a Dios siempre. En medio de la dificultad oraba a Dios tres veces.

El hijo de Dios debe vivir orando en todo momento, para que Satanás no gane ventaja sobre nosotros porque no desconocemos sus maquinaciones.

Hoy hicimos la guerra espiritual. Estamos en guerra en cada momento en cada segundo porque el enemigo no se queda quieto. 

Cada día tenemos que pedir ser vigilantes en nuestra alma.

Ezequiel 47: 1- 5

“Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho. Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos.  Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado”.

El río no se podía pasar sino a nado, o sea sumergido en el Río de Dios.

Ezequiel 47: 6 – 8

“Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río. Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado. Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas”.

Cuando nos sumergimos en el río de Dios, en su Espíritu Santo nuestras vidas entran en sanidad. 

Si buscamos a Dios y le pedimos a su Espíritu Santo que entre en nuestras vidas él trae sanidad a nuestras vidas, trae bendición a nuestras vidas.

Ezequiel 47: 9

“Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río”.

No dice que la que pasare con el agua hasta los tobillos, dice que nadare por dondequiera que entrare en estos dos ríos vivirá. 

Ezequiel 47: 10- 12

“Y junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas. Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina”.

Dice que no faltarás su fruto y dice el Señor que pos sus frutos los conoceréis.

Damos fruto en abundancia cuando estamos en comunión con el Espíritu Santo. 

No es en el tiempo nuestro, es a su tiempo. Cuando no veo la situación favorable debo seguir creyendo en la promesa que Dios me dio.

Si Dios lo hizo con Abraham, si lo hizo con Isaac, si lo hizo con su pueblo, lo hará con nosotros. Dios no los dejó avergonzados. Dice la Palabra que los que confiamos en Yahvé no seremos avergonzados.

Si declaras: Soy libre en Jesucristo, lo veremos para la gloria del Señor. 

Declaro sobre mi vida, que soy libre, que mi vida es libre, que mi ministerio es libre, para la gloria de Dios, yo declaro todas las promesas de Dios. No son mis pensamientos, no fue que alguien me lo dijo, fue que Dios a mí me lo dijo. El Dios que hizo los milagros ayer los hace hoy. 

Hoy es el día de salvación, si oyereis hoy su voz no endurezcáis vuestros corazones. Delante de su presencia estamos, él conoce nuestros más íntimos pensamientos.

A su tiempo veré las respuestas, las aguas salen de la presencia de Dios.

Los árboles tienen fruto que nos sacia. Jesucristo es el que da agua de vida y sacia nuestra sed. Nunca tendremos sed porque sacia para siempre. 

Nada podrá separarnos del amor de Dios, ni tribulaciones, ni lo que esté pasando con mi familia, ni los vituperios de los que no creen, ni las finanzas nos apartarán del amor de Dios, porque él es mi proveedor. Dice la palabra que muchos se desviaron por amor al dinero, por amor a las finanzas.

Es ahí donde Dios prueba nuestras vidas, que las cosas no nos separen del amor de Dios que es en Cristo Jesús. 

Mateo 10: 19-20

“Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros”.

Si estamos llenos del Espíritu Santo él hablará por nosotros: de la abundancia del corazón habla la boca. Si nos llenamos de su palabra, sin nos llenamos de su presencia, va a salir de nuestra boca palabras de unción, de poder, palabra de Dios. 

Lo que Dios me dio el mundo no me lo puede quitar. Me paro sobre el ministerio que Dios me dio pues nadie me lo puede quitar. 

Marcos 16: 15 -18

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.  Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén”.