sábado, 27 de febrero de 2021

Al caer el velo

 

A nosotros nos corresponde la disposición

 

Mateo 27: 50 – 52

Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;

Ahí entregó su vida por nosotros.

El velo es el que separaba el lugar santo del lugar del santísimo en el templo.

Al romperse, eso quiere decir que los que creemos somos sacerdotes y ya podemos entrar al lugar santísimo a adorar.

Entramos cuantas veces queramos, no es sino disponernos.

Debemos entregar nosotros todas nuestras áreas erróneas.

Muchas veces oramos y no pasa nada porque el velo está cerrado porque no hemos entregado los errores

Las rocas se partieron, las rocas no se parten fácilmente, vemos cosas que no quieren partirse.

Cuando entramos a la presencia de Dios y entregamos todos nuestros problemas entonces la tierra tiembla y las rocas se parten.

Oramos y nada pasa porque no hemos entrado a la presencia de Dios y no entregamos los problemas.

Y no has entregado porque sigues con la misma angustia.

Uno cuando entrega, entrego y todo pasa.

Si entra al lugar Santísimo y entregas sales libre y descansado.

Se abrieron los sepulcros, cosas sobrenaturales.

Cosas que ya estaban enterradas renacen.

II Corintios 3: 9 – 18

Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece. Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido. Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

El ministerio de condenación porque si no se hacía era condenado

El ministerio de condenación fue con gloria porque fue para la restauración del hombre.

Pide perdón y entrega.

Había una lucha predicando a Jesucristo porque tenía que hacer en tender al pueblo que no estaban bajo la ley sino bajo la gracia.

A usted no le toca dejar el pecado, a usted le toca disponerse y el Espíritu Santo consume toda falla.

La falta de franqueza es por ejemplo decirle a la gente que por no pagar un diezmo, que es de la ley, se van a condenar.

Ya hubo acá la transición al nuevo pacto.

Solo Jesucristo pudo quitar el velo de la ignorancia.

Aun cuando se lee a Moisés en el corazón de ellos tiene el velo. El velo de la religiosidad que no les deja ver la verdad.

Pero cuando se conviertan, esto significa que nosotros por la palabra de Dios fuimos convertidos y transformados. El velo se quita cuando hay una genuina conversión. Si hay una genuina hay una falsa que se llama hipocresía.

Hay libertad, nos liberó del pecado, nos liberó de caer en la religiosidad. Libertad de la ignorancia.

Tengo de libertad y puedo alcanzar cosas inimaginables.

Hay que pasar a otro nivel.

Números 16: 41 – 50

El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová. Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová.

Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros.

 Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado. Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.

Oran los hijos de Dios y para cualquier pandemia y no sólo eso sino toda situación sobre su casa.

Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré. Después volvió Aarón a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión, cuando la mortandad había cesado.

Cuando se vinieron contra Aaron y Moisés el tabernáculo se lleno de la gloria de Dios. Ahora los tabernáculos somos nosotros mismos. Lo que venga contra nosotros hará aparecer la gloria de Dios en nosotros.

Aarón cogió el incensario del tabernáculo.

Pongámonos en la brecha a partir de hoy. Pongámonos a interceder.

Para no solo la pandemia sino cualquier situación en nuestras casas.

II Reyes 6: 11 – 18

Cada vez que el rey de Siria iba a hacer algo Dios se la revelaba a Eliseo. Entonces el rey mandó a su ejército para cogerlo.

A nosotros nos pasa lo mismo, pero tenemos a Jesucristo y no tenemos nada que temer.

Por la misericordia de Jesucristo no hemos sido consumidos y el diablo no nos puede tocar.

Y el corazón del rey de Siria se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel? Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta. Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe a prenderlo. Y le fue dicho: He aquí que él está en Dotán. Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad. Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?

No hará NADA Yahvé dios si declarárselo a sus siervos los profetas, dice la palabra de dios.

El criado sobredimensionó el problema. En nosotros está reinado Cristo. Estamos sitiados ahora, pero nosotros tenemos una esperanza viva. El criado vio con los ojos de la carne.

Uy estoy sitiado por las deudas y sin trabajo uy.

Pero eso no puede reinar en nosotros.

Tomamos el incensario y toda situación se revienta.

Fuera esa división, fuera esa ruina, fuera la incredulidad, todo temor fuera, en el nombre de Jesucristo

II Reyes 6: 16

Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.

El profeta estaba asistido por el Espíritu Santo.

El criado seguramente seguía en incredulidad pues no veía sino sirios.

Es como cuando nosotros no vemos sino problemas. No vemos los que están o el que está cono nosotros.

II Reyes 6:17

Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

Nosotros con la guía del Espíritu Santo, con esa cantidad de promesas y ¿tienen que orar por nosotros para que nos abran los ojos?

Igual que Moisés y Aarón, oró

Los ojos que abrió Dios fueron los ojos espirituales.

Nosotros no somos criados, somos hijos, reyes y sacerdotes

II Reyes 6: 18

Y luego que los sirios descendieron a él, oró Eliseo a Jehová, y dijo: Te ruego que hieras con ceguera a esta gente. Y los hirió con ceguera, conforme a la petición de Eliseo.

El enemigo viene por un camino, pero por siete Dios los dispersa.

Así van a caer todos nuestros enemigo si le creemos a Dios, el velo cayó.

Marcos 16: 1 – 8

Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?

Cuando el velo se rompe, las rocas se partieron.

Quien podrá ayudarme con todos estos problemas, quién podrá quitarme todos estos acreedores, quién nos podrá quitar la piedra.

Dios nos abre los ojos y vemos lo que sigue:

Marcos 16:4

Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.

Podemos estar mirando, pero de pronto no está viendo nada.

Si usted abre su corazón, para que usted vea las promesas de Dios.

Mire como Dios le está removiendo las rocas.

Vea como Dios está obrando en todo lo suyo en su familia y en todo los suyo.

Vea la gloria de Dios hoy.

Hoy es nuestro gran día.

El velo cae hoy. Dios está abriendo los ojos espirituales hoy con esta palabra.

Sígueme creyendo a pesar de los que estás viviendo, dice el Señor.

Sigue creyendo que lo que vas a ver es espectacular

Marcos 16:5

Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.

Dios manda su ángel que corra la piedra.

Marcos 16:6-7

Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.

Va como poderoso gigante delante de nosotros y nadie nos podrá hacer frente.

Observemos y veamos que él va delante de nosotros.

Si va a llegar lo prometido, si se va a solucionar lo que por tanto tiempo estás esperando.

Como él nos dijo.

Marcos 16: 8

Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo.

La condición humana es tan caída que apenas vemos las soluciones nos da miedo. ¡No te lo puedo creer!

Dios hace maravillas ¿cuándo lo vamos a Creer?

Créalo porque el ya nos solucionó

Oseas 14: 4 – 9

Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.

Hoy cae el velo. Dios no te está condenado te está mostrando la salida.

Siéntanse perdonados y restaurados y para adelante puesto los ojos en Jesucristo.

El Espíritu Santo te puede remontar más alto de lo que eras antes.

La ira de Dios se ha apartado de todos nosotros.

Por la gracia de nuestro Señor Jesucrisyo.

Oseas 14:5

Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano.

El rocío refresca.

Ni aún salomón se vistió como uno de ellos como será el esplendor que Dios nos está dando.

Cómo será el esplendor que nos está dando hoy.

Oseas 14:6

Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano.

Creceremos porque el velo se cayó, se rasgó.

Ha caído el velo tu te extenderás y florecerás, pura salud, pura bendición y pura unción.

Oseas 14:7

Volverán y se sentarán bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid; su olor será como de vino del Líbano.

La cobertura de Dios.

El poder y la manifestación de los hijos de Dios.

Todo eso es para nosotros ha caído el velo.

Oseas 14:8

Efraín dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré; yo seré a él como la haya verde; de mí será hallado tu fruto.

Efraín quiere decir fructífero.

Separados de él nada somos, nada podemos hacer.

Que tendré más que ver con el pecado con lo que Dios me acaba de decir.

Yo me aparto de todo lo que está estorbando en mi vida para agradar a Dios

Haya fortaleza, verde: vida

La haya es un árbol fuerte y verde.

Veré la solución porque Dios está a mi favor

Oseas 14:9

¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; mas los rebeldes caerán en ellos.

Proverbios 1: 7 dice Los sabios son los que obedecen la palabra de Dios.

 Somos justicia de Dios en Cristo.

No hay rebelión porque el velo cayó

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