1. 1. Porque estamos en guerra espiritual
No ha paz, Satanás ataca la
familia y todo en general.
El nacido de nuevo en Cristo
Jesús depende totalmente de Dios.
Efesios 6: 10-12
6: 10 Por lo demás, hermanos
míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Las fuerzas no son nuestras.
¿fortaleceos en la riqueza, en políticos? No, en “el poder de su fuerza”, la
fuerza de Dios.
6:11 Vestíos de toda la
armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Para que estemos firmes, porque
hay alguien que nos quiere quitar de esa firmeza.
Satanás te quiere sacar de la
justicia, paz y gozo que es el reino de Dios
6:12 Porque no tenemos lucha
contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes.
Por esto tenemos que depender de
Dios.
Apocalipsis 12: 17
Entonces el dragón se llenó de
ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia
de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de
Jesucristo.
Tiene todo enfilado contra la
Iglesia y contra todos los que pertenecemos a ese cuerpo de Cristo.
No solo conocen la palabra de
Dios, sino que la practican. Va contra los que tenemos testimonio.
El diablo no va contra los
religiosos sino contra los que tenemos testimonio de Jesucristo.
2. 2. Porque
estamos en tremendo problema
Romanos 7: 14
Porque sabemos que la ley es
espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.
La ley espiritual es la palabra
de Dios.
Romanos 7: 17
De manera que ya no soy yo
quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es,
en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el
hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso
hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en
mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra
ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva
cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí!
¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo
Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con
la carne a la ley del pecado.
Somos una naturaleza caída, por
eso es necesario recibir a Jesucristo y permitir que el Espíritu Santo nos transforme.
Uno quiere predicar a veces y se
deja llevar por la pena o por otra cosa.
La carne nos induce a cosa
diferente del bien.
Por este problema debemos
depender totalmente de Dios.
Gálatas 5: 16 – 26
Digo, pues: Andad en el
Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne
es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen
entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el
Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que
son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías,
enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias,
homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las
cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales
cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo,
paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales
cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus
pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a
otros.
Cuando alguien nos insulta uno
también quiere responderle igual o peor porque estamos en la carne.
Pero con el Espíritu Santo se
reprende y no se reacciona.
Guiados por el Espíritu Santo no
nos sometemos a la ley del pecado.
Los que practica las obras de la
carne no heredarán el reino. Por eso la guerra.
El gozo por el Espíritu Santo es
diferente al gozo humano, y terrenal.
El gozo nuestro es sobrenatural.
No depende de si tengo o no tengo, por esto hay que depender de Dios.
Templanza es decirle no al
pecado.
Se crucifica la carne, dejando
obrar el Espíritu Santo, orando continuamente y congregándose.
La carne no quiere orar, pero se
vence en oración.
3. 3. Tenemos
Solución
Juan 14: 25 - 27
Os he dicho estas cosas
estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo
que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el
mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
Si tengo la paz de Dios no tengo
que tener temor a nada, por eso dependemos de Dios.
Romanos 8: 1 -8
Ahora, pues, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a
la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en
Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que
era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a
su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado
en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no
andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de
la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en
las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el
ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son
enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco
pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
En la holgura del reino de Dios no
podemos ir a condenación.
Ya soy libre del pecado por la
ley del Espíritu Santo.
Lo que era imposible para la ley en
el antiguo testamento, por el Espíritu Santo es posible.
Jesucristo lleno del Espíritu le
dijo a la carne hasta acá llegaste.
Jesucristo nos engendró su Espíritu
Santo.
Cualquier pecado en oración tiene
que salir.
Cristo Sometió al pecado.
La batalla que hay entre la carne
y el espíritu.
No se preocupe por el mañana Dios
lo tiene en sus manos.
El verdadero adorador en espíritu
y en verdad no viven según la carne.
El que vive según el espíritu
siempre glorificará a Jesucristo con lo que hace y con lo que dice.
4. 4. Tremenda
bendición
Filipenses 4: 13
Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece.
No nos podemos amilanar ante nada,
nada nos queda grande.
Nuestras fuerzas no son las
nuestras, se las pedimos en oración a Dios.
Si se puede logra lo que estas
pidiendo.
Génesis 17: 1: 11
Era Abram de edad de noventa y
nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso;
anda delante de mí y sé perfecto.
Lo mandaron a salir de donde era
rico.
Dios pide ser perfecto, esto
significa que lo que conociese de la palabra de Dios la aplicase.
Andar delante de Dios es andar
llenos del Espíritu Santo. Que se vea el fruto.
Génesis 17: 2
Y pondré mi pacto entre mí y
ti, y te multiplicaré en gran manera.
El nos multiplicará de gran
manera.
Génesis 17: 3-4
Entonces Abram se postró sobre
su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás
padre de muchedumbre de gentes.
Señor por el pacto que hicimos tu
me multiplicarás en gran manera.
Génesis 17: 5
Y no se llamará más tu nombre
Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de
muchedumbre de gentes.
Serás multiplicado en lo que le
pidas.
Génesis 17: 6
Y te multiplicaré en gran
manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.
Génesis 17: 7
Y estableceré mi pacto entre
mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto
perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
Mis hijos serán bendecidos
eternamente.
Génesis 17: 8
Y te daré a ti, y a tu
descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en
heredad perpetua; y seré el Dios de ellos
Todo será añadido.
Génesis 17: 9
Dijo de nuevo Dios a Abraham:
En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus
generaciones.
Me dispongo par que Dios me
dirija y así cumpliré mi parte del pacto.
Para que nuestros hijos guarden
el pacto tiene que haber un gran testimonio en nosotros .
Génesis 17: 10-11
Este es mi pacto, que
guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será
circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de
vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.
La circuncisión en nosotros es
cortar las obras de la carne, es espiritual.
El pecado se circunda renunciado
al pecado y pidiéndole a Dios.
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