domingo, 9 de julio de 2017

En la mazorca

I tesalonicenses 5: 23

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

Apocalipsis 1: 7-8

“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él.  Sí, amén. Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.

Jesucristo viene por segunda vez y no vienen a llevarse seres humanos que han andado como se les da la gana. Tenemos que santificarnos.

Apocalipsis 1: 3

“Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”.

Nosotros venimos acá a aprender de la palabra, a leer. Esta es la profecía más segura, la Biblia, la palabra de Dios. Y no solo es oír y leer, es guardar la palabra, atesorarla en el corazón para poderla realizar, hay que hacer la palabra de Dios.

Esta mazorca está compuesta de tres cosas, el estuche o capacho, los granos y lo que los contienen que llamamos tusa. Comparemos con nuestro cuerpo, el espíritu es lo más interno, el capacho cubre la mazorca, nosotros estamos cubiertos de religiosidad y creemos que estamos muy bien porque vamos a una iglesia X, o Y, pero Dios quiere quitar la religiosidad, la incredulidad, la apariencia pues nos creemos buenos. Lo que más se demora para quitar son los granos, en nosotros esas áreas, el adulterio, la fornicación, la ira la contienda, el chisme, las inmundicias. Esos son los granitos, pero está en nosotros si nos dejamos o no.

La mazorca es más liviana sin el capacho y sin los granos, nosotros sin el pecado nos sentimos livianos. Cuando confesamos nuestros pecados y le decimos al Espíritu Santo que quite todos esos granos quedamos livianos. La mazorca quedó limpia, sin nada, desnuda. Así nos quiere Dios.

Así tendremos que llegar ante el tribunal de nuestro Señor Jesucristo, tal cual somos, sin nada, desnudos.

Venimos a Cristo con gran cantidad de errores estábamos perdidos en delitos y pecados, atiborrados de gran cantidad de cosas y Cristo por su sangre preciosa nos limpia, nos hace aceptos en el amado.

Hebreo 4: 13

“Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”.

Usted no vino aquí a un grupito más, no vino acá a agradar a su novia, a su papá o a su mamá, si está aquí es porque usted quiere buscar a Cristo.

Busque a Dios de corazón porque a él le tenemos que rendir cuentas.

Cuando nos reunimos él está en medio de nosotros. Usted no le puede ocultar nada a Dios.

No nos engañemos a nosotros mismos, Dios no puede ser burlado.

Si hacemos el pecado a escondidas y pensamos que no nos vio nadie, pero se nos olvida que los ojos de Dios están sobre todos los moradores de la tierra y se nos olvida que tenemos a Cristo en el corazón al Santo de los santos al cual tengo que rendirle santidad.

Desnudos porque no podemos sacar disculpa ante Dios. Tenemos mucho conocimiento.

Tenemos dueño y a ese dueño le tenemos que rendir cuentas.

No más engaños, no juegue al grupo de oración, no juegue a una religión que eso está mandado a recoger.

Dios nos quiere consagrados, Jesucristo te necesita en su obra y a ver ¿con quién cuenta?

1.       Desnudos por comunión

Génesis 2: 25

“Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban”.

No se avergonzaban porque estaban en comunión con Dios. Dios se paseaba en el huerto y no sentían miedo porque estaban en comunión con Dios. A veces Dios no se pasea entre nosotros porque no estamos desnudos delante de su presencia, porque queremos tapar el pecado que tenemos.

Cuando usted confiesa su pecado, no siente vergüenza porque se desnudó delante de Dios, porque tiene comunión con Dios.

2.       Desnudos por juicio

Génesis 3: 7

“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales”.

No se sentían desnudos porque estaban en comunión, no sentían necesidad de cubrirse porque no había pecado, estaban en comunión con Dios.

Cuando desobedecieron sus ojos fueron abiertos.

El pecado es insaciable y un pecado trae otro.

Conocieron que estaban desnudos porque la presencia de Dios no estaba con ellos, porque ya no sentían la misma libertad.

Cuando pecamos deliberadamente, aunque tenemos a Cristo en nuestro corazón, la presencia de Dios no fluye en nuestros corazones.

Quisieron tapar su apariencia, cuando estamos en pecado queremos tapar nuestra apariencia de pecado.

Ellos conocieron a un Dios vivo, disfrutaron las delicias de Dios. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que nos arrepintamos de nuestro pecado. Nuestro pecado nos saca de la cobertura de Dios.

Isaías 20

“En el año que vino el Tartán a Asdod, cuando lo envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó; en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías hijo de Amoz, diciendo: Ve y quita el cilicio de tus lomos, y descalza las sandalias de tus pies. Y lo hizo así, andando desnudo y descalzo.  Y dijo Jehová: De la manera que anduvo mi siervo Isaías desnudo y descalzo tres años, por señal y pronóstico sobre Egipto y sobre Etiopía, así llevará el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y los deportados de Etiopía, a jóvenes y a ancianos, desnudos y descalzos, y descubiertas las nalgas para vergüenza de Egipto. Y se turbarán y avergonzarán de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria. Y dirá en aquel día el morador de esta costa: Mirad qué tal fue nuestra esperanza, a donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria; ¿y cómo escaparemos nosotros?”

Dios puso a hablar a Isaías desnudo para darle un ejemplo al pueblo de Israel que había quitado los ojos de Dios y los había puesto en las potencias extranjeras, pusieron la esperanza en los hombres. Dios le dijo que puesto que había puesto los ojos en los hombres iban a recibir la vergüenza. Nuestra mirada no puede estar puesta en ningún ser humano. No podemos depender de ningún ser humano. Tenemos que depender de Dios, de nuestra relación con Dios.

No había sufrido porque estaban con la cobertura de Dios, tenían la presencia de Dios, tenían el respaldo de Dios; apenas ellos quitaron la mirada de Dios y la pusieron en los hombres entonces los tomaron en esclavitud.


Cuando quitamos la mirada de Dios y de sus cosas santas, entonces nos toman como esclavos y somos el hazmerreír de otros.

Estaban tan subyugados que no sabía ni como liberarse, nosotros si tenemos esperanza, si sabemos como liberarnos porque Jesucristo es nuestro libertador, Jesucristo rompe las cadenas. Si permitimos que Jesucristo desgrane esa mazorca si tenemos esperanza y no seremos subyugados por el diablo.

3.       Vestidos por misericordia y por gracia

Antes de venir a Jesucristo estábamos desnudos, harapientos y Jesucristo renovó nuestras vestiduras.

Génesis 3: 21

“Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió”.

¿Por qué Dios tuvo que hacerles túnicas si ellos tomaron hojas para cubrirse?

Porque la cobertura del hombre no sirve. Ellos fueron a cubrirse con hojas.

Nosotros nos cubrimos de apariencia y eso no cubre ni lava nuestro pecado.

Para Dios hacer eso tuvo que sacrificar un animal, eso estaba hablando de lo que iba a pasar en el nuevo testamento, del sacrificio de Jesucristo en la cruz del Calvario. Si Jesucristo no se hubiera sacrificado, no tendríamos salvación ni vida eterna.

Por ese sacrificio Jesucristo paso por alto nuestras iniquidades y somos una nueva creación en Jesucristo. El pecado del hombre no lo perdona el hombre, no lo cubre el hombre, lo perdona es Jesucristo por eso necesitamos de él.

Tan grande es la misericordia de Dios que antes de sacarlos del huerto del Edén los vistió. Antes de que sucedan tantas cosas en nuestras vidas Dios nos advierte, nos llama con lazos de amor.

Apocalipsis 7: 13 – 15

“Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos”.

Delante de la presencia de Dios nos tenemos que presentar impecables, nuestras vestiduras espirituales deben ser sin manchas, permitámosle a Dios que las limpie.

Son los que han recibido a Jesucristo en su corazón y lo aceptan como su Señor y Salvador.

Cuando habla de tribulación hablan de prueba. Son los que han salido de la prueba, los que no le hemos permitido al enemigo que nos aplaste.  Las pruebas nos forman, nos muestran en donde tenemos la mirada, nos muestran en quien hemos creído, nos muestran si somos o no aptos para el reino de los cielos.

Los esforzados son los que arrebatan el reino de los cielos.

Dios nos ama tanto que nos da la oportunidad hoy para que nos pongamos a cuenta con él.

Estar de día y de noche con Dios no implica no trabajar y apartarse de lo que tenemos que hacer en esta tierra.

La Biblia no habla de lugares intermedios ni de purgatorios.

Tenemos que ser agradecido porque Dios nos sacó de lugares muy oscuros. Que no se nos olvide todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.

Por eso que el Cordero de dios hizo es que ellos estaban en el cielo adorando a Dios.

Todos hemos tenido muchas oportunidades, Dios nos da muchas oportunidades en la vida.

Zacarías 3: 1-4

“Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel. Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala”.

Vestidos por misericordia y por gracia.

Nosotros somos sacerdotes porque ministramos delante de la presencia de Dios. Dios dice que somos reyes y sacerdotes, ministros de un nuevo pacto.

El que nos acusa día y noche es Satanás. Nos refriega el pecado. Tenemos que salir de ahí, no dejarnos acusar sino confesar nuestro pecado ante Dios y volver a su camino.

Nosotros nos presentamos delante de Jesucristo.

Dios lo reprendió, Dios manda a reprender las obras de la carne, no a que nos hagamos compinches de ella.

Ponga su nombre donde dice Jerusalén, siéntase un escogido.

Nuestras vestiduras estaban como las de Josué, ¿cómo están ahora?

Con cuánto pecado vinimos y nos presentamos con esas malas vestiduras viles, pero Cristo nos viste de ropa de gala.

Jesucristo quitó nuestro pecado, quitó la maldición y nos vistió de ropa de gala.

Hoy nos quita el Señor esas vestiduras viles.  Repítase ahí: “y a mí me dijo: mira que he quitado tu pecado y te he hecho vestir de ropas de gala”.

Cuando el Señor nos dice que nos va a vestir de ropas de gala es porque nos está preparando para las bodas del Cordero.

4.       Conclusión

Por tanto

Colosenses 3: 1 – 10

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,”

Si dice que resucitamos con Cristo es porque morimos al pecado y resucitamos a una nueva vida.

No tengo porque poner mi mirada en el hombre sino en las cosas de arriba. Muchas veces endiosamos muchas cosas en la tierra.  No dice que no haga las cosas de la tierra, sino que no ponga la esperanza en ellas.

Cambiamos de dueño. Nuestra vida está escondida con Cristo porque él nos guarda.

Jesucristo es nuestra vida ahí lo dice. Cuando Jesucristo empiece a hacer una explosión en nuestra vida se verá la gloria de él en nosotros.

Tenemos que hacer morir lo terrenal en nosotros.

Muchas veces no queremos dejar las cosas de la tierra, hay cosas que nos ha dado dificultad entregar y dejarlas. Cuando entregamos algún pecado del todo, no lo volvemos a cometer.

Es necesario hoy rendirnos ante el Señor.

Somos una nueva naturaleza en Jesucristo, nos despojamos del viejo hombre.

Que a través de esta palabra vamos siendo renovados.

5.       ¿Cómo hago para que resplandezcan mis vestiduras?

“Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente”.

Nos tomó para orar, la clave está es la oración para que nuestras vestiduras se cambien por vestiduras blancas y resplandecientes. Es imposible ir a la oración y que quedemos igual.


Los escogidos somos nosotros, nos llamó y subió a orar, nos dio ejemplo, a medida que oramos nuestras vidas van siendo diferentes. 

lunes, 3 de julio de 2017

El poder de la fe

Muchas veces no entendemos ni dimensionamos lo que es la fe.

La fe es un regalo, pero nos corresponde a nosotros ponerla actuar y que sea una realidad en nuestras vidas.

La fe se fortalece meditando la palabra de Dios, porque Dios nos da fortalezas, nos da promesas, nos da propósitos él dice voy a cumplir este propósito en ti. Aunque no lo vemos lo podemos sentir cuando nos está convenciendo que es una realidad pues es el Espíritu Santo el que nos convence.

Hebreos 11: 1 – 3

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.

Cuando se tiene certeza y convicción es porque se está realmente seguro de lo que va a pasar.

No basta con solo creer. Alcanzaron testimonio los antiguos porque obedecieron la palabra que Dios les había dado.

Dios declaró por la palabra y el universo fue hecho.

Vamos al versículo 6:

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

Es necesario creer que hay Dios y galardonador de los que los buscamos, él tiene grandes cosas para nosotros.

Dice en el versículo 7:

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”.

Dios lo justificó por fe, y por eso estamos aquí, porque Cristo nos justificó de nuestros pecados.

En el versículo 8:

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba”.

Cuando llegamos al camino del Señor no sabíamos para dónde íbamos ni qué iba a hacer Dios con nosotros.

Versículo 9:

“Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;”

Los hijos y los hijos de nuestros hijos recibirán las promesas si nosotros permanecemos en la fe.

Versículo 10:

“porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido”.

Dios es fiel cumple lo que promete, pero tenemos que pagar el precio de lo que Dios nos demanda: oración, meditar su palabra.

Dios nos dijo que cosas mayores haremos en su nombre y nos dejó al Espíritu Santo.

Vamos al versículo 24 a 27

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible”.

Tenemos que tener nuestra mirada puesta en él.

II Corintios 4: 13

“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos,”

Por eso hay que declara la palabra de Dios porque ya creímos si no creyéramos no estaríamos en este lugar. Con los grandes tesoros que Dios nos ha dado no nos podemos quedar callados.

Debemos estar declarando bendición sobre todo lo nuestro, sobre nuestros hijos, nuestros padres, nuestros negocios.

Romanos 10: 10

“Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.

Cada uno de nosotros hemos creído, para justicia de nuestro Señor.

Dejar el orgullo y la soberbia para poder declarar a nuestro prójimo la bendición.

A veces, a nosotros mismos, nos estamos declarando derrotas, enfermedades.

Tenemos que declarar bendición, sanidad, prosperidad en nuestras vidas.

Hebreo 11: 33 – 34

“que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros”.

En nuestro poder está evitar que el enemigo haga frente a nuestras vidas, evitar que el enemigo nos cierre puertas.

Evitar también tanto pecado en nuestros hogares y nuestras vidas, tanta mediocridad en nuestras vidas. Si ellos pudieron que estaban bajo el viejo pacto, tanto más nosotros que estamos bajo el nuevo pacto de la gracia. Sacaron fuerzas de debilidad y nosotros por qué no.

Jesucristo nos dio el poder, el poder para declararle a la situación: no puedes conmigo, mayor es el que está en mí que el que está en el mundo.

Las batallas que nos tocan todos los días no son fáciles, pero las ganaremos.

Con la fe haremos huir al enemigo.

No más angustias ni tristezas porque somos el ejercito del Dios  viviente.

Gloria a ti Señor Jesús.

Romanos 1: 17

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.


Viviremos cada uno de nosotros y nuestras familias por el poder de la fe

domingo, 11 de junio de 2017

¡A muerte!

Pongamos mucha atención porque no es el Evangelio el que se tiene que acomodar a nosotros sino nosotros al Evangelio.

Cuando alguien le dice a usted que hay que luchar a muerte algo en el trabajo significa que hay que trabajar con todo, es ponerle muchas ganas, mucha disposición.

En un trabajo, o en el deporte, o en el estudio uno tiene que obedecer, uno de los grandes principios en el Reino de Dios es la obediencia. Sin embargo uno de los principales defectos de nuestro tiempo es la maldita desobediencia, a nadie le gusta obedecer, ni a los padres, ni a los maestros, ni a los jefes. A veces se obedece para que no lo echen, pero luego se murmura de quien dio la orden.

Nadie reconoce ni asume responsabilidades, por la desobediencia.

Cuando nos llenamos de la palabra de Dios nuestros actos consecuentes con las ordenanzas de Dios en su Palabra.

Romanos 6: 9 – 14

“sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”.

Cristo venció la muerte en la cruz del Calvario, resucitó al tercer día, ya la muerte no se va a enseñorear de él porque él la venció.

Versículo 10

“Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive”.

Muerte para vivir. Cuando entregamos la vida al señor morimos para el pecado. Es a muerte con el pecado, todos lo que se esté manifestando en nosotros como pecado. Como hijos de Dios tenemos que decirle al pecado: en el nombre de Jesucristo tienes que morir.

Morí al pecado para que realmente podamos vivir para Dios. Hay que vivir para Dios.

Todo tenemos que hacerlo como para Dios, todo lo que hagamos, hagámoslo para la gloria de Dios.

El ayer ya pasó, el futuro está asegurado en Cristo y lo único que tenemos es el presente, el presente es que estamos aquí y el Espíritu Santo nos está hablando, tenemos que estar atentos a lo que Dios nos está diciendo.

Esto no es de hablar, una imagen vale más que mil palabras, a nosotros nos tienen que oler y ver que somos de Cristo, el Señor.

Lo que todavía esté estorbando en nuestra vida espiritual, hay que sacarlo de una vez por todas.

Si los trabajos los tomamos con una responsabilidad enorme, esto que es eterno demanda más responsabilidad.

Si usted no hace morir hoy lo que está dañando su vida espiritual, entonces va a podrir todas sus bendiciones, por un pequeño detalles que usted no corrigió a tiempo entonces se le viene todo el edificio encima.

Dios nos ha hablado, nos ha profetizado de una mega victoria y en ella nos tenemos que mover. Nuestra nueva naturaleza es vivir en santidad.

La Iglesia de nuestro Señor Jesucristo no es un club social, la iglesia es el cuerpo de Cristo.

Si caemos en error pidamos perdón y pidámosle que nos ayude a salir de ahí. Si lo pide de corazón Dios lo quita.

Jesucristo es un Cambio de vida, no es religión, Dios está muy lejos de las religiones.

A muerte lo que tiene que morir hoy, tiene que morir, el Espíritu Santo le va iluminar a su conciencia, Él le dirá que tiene que sacar de su vida hoy.  Si usted le pide de corazón a Dios que quite un defecto él lo hace.

Versículo 11

“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”.

Nosotros los que tenemos a Cristo en el corazón debemos considerarnos muertos al pecado.

Para vivir para Dios hay que morir al pecado.

Palabra que aprendamos, palabra que con la ayuda del Espíritu Santo la vamos a realizar. Por nosotros no podemos, pero si pedimos la ayuda del Espíritu Santo, él lo hará porque él lo prometió.

Versículo 12

“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;”

Concupiscencia es un deseo desenfrenado de la carne en cualquier área.

Versículo 13

“ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia”.

La gente está muerta en delitos y pecados, pero nosotros tenemos que hacernos ver como lo que somos: cristianos.

Versículo 14

“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”.

Que sentencia la del Espíritu Santo, nos podemos sufrir por nada, tenemos que reprender la incredulidad que nos está haciendo esclavos.

El salmo 23: 1 dice: “Yahvé es mi pastor nada me faltará”, parece en ese solo versículo, y usted todo atemorizado porque no tiene con qué pagar esto o aquello. Parece en ese versículo y dígale al Señor: a mí nada me faltara porque tu palabra dice que tu eres mi pastor, soy hechura tuya, yo creo, Jesucristo, que desciende ahora mismo la solución a ese problema, pruebe las delicias del reino de Dios que es justicia, paz y gozo en el Espíritu.

El futuro es nuestro en Cristo Jesús, es lo más halagüeño que tenemos, tenemos salvación vida eterna y todo puesto en sus manos se puede lograr.

Simplemente: a muerte con el pecado que se esté manifestando en tu vida.

Tenemos la mente de Cristo y tener la mente de Cristo es tener la palabra implantada en nuestros corazones y aplicarla en la vida diaria.

No pare más sus bendiciones, dice el Espíritu Santo de Dios. No es Dios el que está reteniendo, Dios quiere calidad de vida, déjese pulir, le toca a usted, a muerte con el pecado, para que usted vea la gran bendición de Dios.

Dice la palabra que somos reyes y sacerdotes, las circunstancias no reina sobre el rey, el rey reina sobre las circunstancias, hay que ir a muerte con lo que está estorbando.

El Evangelio no es hablar lindo, el Evangelio es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree, a muerte hoy con lo que tenga que morir en nuestras vidas, ya no sigamos mendigando más, nos tenemos que sentir como lo que somos con nuestra nueva naturaleza de reyes, de vencedores, más que vencedores, eso ya se tiene que dar, a partir de hoy que muera todo lo que tiene que morir, todo vestigio de pecado tiene que morir.

Si hacemos morir por el Espíritu Santo lçel pecado, mire lo que se no espera:

Isaías 62: 5 – 12

“Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo. Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra. Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo; sino que los que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Jehová; y los que lo vendimian, lo beberán en los atrios de mi santuario. Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos. He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra. Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada”.

Si hacemos morir el pecado en nuestras vidas, como el esposo se goza con la esposa así se gozará contigo el Dios tuyo, dice la escritura. Tener a Dios contento con uno es tener Zacarías 1, es tener los cielos abiertos y una lluvia de bendiciones sobre nuestra vida, no importa lo que estés viendo en la realidad, cree solamente. Todo tiene su tiempo. Cree solamente y vendrá.

Versículo 6

“Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis,”

A muerte, no reposéis. Sobre tu hogar, sobre tus finanzas, sobre tu salud, sobre tu trabajo he puesto guardas, no callemos lo que sabemos, declaremos la palabra a las circunstancias, una cosa es la realidad y otra cosa es la verdad de Dios. Satanás le baila en la realidad y anuncia que no se puede, pero Dios, en la verdad, dice: todo es posible para el que cree.

Ante cualquier problema profetízale a eso y eso caerá.

Nosotros nos acordamos de Yahvé Dios, estamos escuchando su palabra.

Versículo 7

“ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra”.

Hasta que restablezca tu vida. No dejes de creer. La bendición de Dios es integral Él te restaurará.

Lo que nos acordamos de Yahvé no podemos reposar, ya le dimos muchas largas a la carne y eso se acabó hoy.

Versículo 8

“Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo;”

Somos benditos al entrar y al salir. Todo lo que hagas va a prosperar y el enemigo, el usurpador, la ruina, la miseria no podrá tocar la prosperidad aún física y financiera que vamos a tener en Cristo Jesús, pero a muerte con lo que esté irrumpiendo en nuestras vidas en pecado.

Versículo 9 y 10

“sino que los que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Jehová; y los que lo vendimian, lo beberán en los atrios de mi santuario. Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos. ”.

Allanar es aplanar, emparejar.

Hay que sacar el pecado para que la bendición se mueva a una velocidad descomunal. La bendición está lenta por nuestros pecados. La incredulidad no nos deja.

Versículo 11

“He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra”.

La hija de Sion son los hijos de Dios, esto es para nosotros. Es el 11 del mes 6, y en el versículo 11 la gran promesa de Dios: Di a mis hijos he aquí que yo vengo a salvarlos de toda situación, he aquí que su recompensa viene conmigo, dice el Señor y delante de él su obra, la obra de Dios que somos nosotros, hechura de Dios, restablecidos, reconciliados, restaurados en Cristo Jesús, Señor nuestro. Este versículo es para nosotros y no es para mañana, vengo con gran bendición, pero demando de ustedes que saquen el anatema y vayan a muerte contra el pecado.

Versículo 12

“Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada”.

Nos llamarán Pueblo Santo, pueblo Santo es el que se apartó del pecado, sin santidad nadie verá a Dios, ni la bendición de Dios, por eso a muerte con el pecado.

La Iglesia del Señor es una iglesia pura, no hay pecado en ella. Hay que sacar ya al pecado.

El brazo de Dios está extendido sobre cada familia aquí representada, el favor de Dios está sobre cada familia, lo único que Él espera de nosotros es que vamos a muerte con el pecado, con  lo que esté estorbando esa manifestación de la bendición, de la lluvia de bendición sobre mi vida y sobre mi familia. Hoy vine por toda, hoy vine por lo que es mío y lo mío nadie me lo quita dice el Señor.


A ti te llamarán pueblo Santo, Pueblo bendito, no desamparado, ciertamente cobijados, ciertamente  en cobertura, los benditos, los redimidos de Yahvé Dios.

domingo, 4 de junio de 2017

¿Por qué no somos atletas de alto rendimiento?

Para ser atleta de alto rendimiento, el centro de alto rendimiento es la congregación, el grupo de oración. El lugar de reunión con nuestros hermanos en la fe, estamos respirando el mismo ambiente estamos conociendo de la fuente única que es la palabra de Dios. En este lugar adquirimos desarrollo en el conocimiento de la palabra de Dios y en los niveles espirituales que Dios quiere.

Ninguno de nosotros, incluyéndome yo, estamos en el nivel que Dios quiere que estemos. ¡quienes de nosotros estamos en el nivel de Pedro que con pasar, solo la sombra, sanaba?, ninguno. Tenemos que seguir caminando en esa perfección, en busca de la santidad sin la cual nadie verá al Señor.

1.       Por nuestra poca profundidad

Marcos 4: 5 – 6

“Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó”.

Nuestro corazón se endurece como una piedra. Muchas veces la palabra de Dios cae en corazón endurecido y la recibimos muy bien y al poco tiempo esa palabra no queda en nada, a pesar de haber reconocido que era palabra de mucho poder

Marcos 4: 16 – 17

“Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan”.

Ante cualquier problema se dice, para qué voy a orar si veníamos asistiendo a todo, esa palabra no echó raíces, si tuviéramos todo el conocimiento esas raíces deben ser muy profundas. Puede venir lo que sea.

Esta poca profundidad produce: sordera espiritual. Aunque esté oyendo el sonido de las palabras, no me penetran.

Jeremías 6: 10

“¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman”.

Si realmente la amaramos la guardábamos en el corazón y la obedeceríamos.

Esta palabra no se apartará de tu boca día y noche, dice la palabra de Dios.

Zacarías 7: 11 – 13

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos. Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos;”

Cuántas veces el Espíritu Santo nos ha dicho a través de su siervo que hay un ultimátum y seguimos en las misma.

Esa es la razón cuando decimos que Dios no nos escucha. No recibimos respuesta de Dios porque nuestro corazón se ha endurecido y no hemos obedecido.

Son oidores emotivos y olvidadizos

Santiago 1: 19

“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”.

Tenemos que ser hacedores de la palabra.

Impresiones fugaces

Nos produce impresiones fugaces. Al momento de recibirla nos parece hermosa y no más.

Lucas 8: 13

“Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan”.

Se vuelven al mundo porque no hay raíces, creen por algún tiempo y en el tiempo de la  prueba se apartan.

2.       Porque edificamos sobre arena

Mateo 7: 26 – 27

“Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.

Se edificó sobre la arena, la arena se mueve y la casa se derrumba.

Para la construcción se necesitan bases firmes.

Si estamos pisando firmemente en la roca que es Jesucristo. Estamos bien y solidos.

Si estamos parados sobre la roca que es Jesucristo nada ni nadie nos podrá derrumbar. Tropezamos, pero no caemos.

Edificamos sobre arena porque confiamos en nosotros mismos

Mateo 26: 33 – 35

“Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo”.

Pedro estaba confiando en sí mismo. No solamente caemos una vez sino varias veces, pero si estamos confiando en nosotros mismos al suelo nos vamos. Si confiamos en Cristo estaremos firmes.

La salvación nos la dio Jesucristo, el pagó en la cruz del calvario, pero es individual el aceptarla. Cristo es el modelo perfecto para nosotros seguir, nadie más, sólo Jesús.

Confiamos en las riquezas

Lucas 12: 16 – 21

“También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”.

Somos necios, pensando que nosotros o nuestras influencias podemos o pueden.

No tenemos convicciones profundas

Efesios 4: 14

“para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,”

Queremos estar hoy en una parte y mañana en otra, a veces buscamos que nos hablen lo que queremos escuchar.

Por nuestra inmadurez espiritual

Hebreos 5: 12

“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”.

Dios tiene que repetirnos porque no hacemos casos. Somos como niños que necesitamos es leche cuando ya debemos tomar alimento sólido.

3.       No andar en integridad

El edificar sobre arena y la poca profundidad nos incapacita para andar en integridad. Obedecemos la palabra de Dios parcialmente. Cuando debe ser obedecida totalmente.

No puede haber dobleces ni hipocresía

Juan 1: 47

“Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”.

¿Puede Jesús decir esto de nosotros? Creo que nos falta mucho.

Nuestro corazón no puede estar dividido

Mateo 6: 24

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”.

No podemos estar en las cosas de Dios y en las cosas del mundo.

El alma es mente, emociones y voluntad. Las tres deben estar en unión, pero bajo el control del Espíritu Santo.

No es de doble ánimo

Santiago 4: 8

“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”.

Ser de doble ánimo es ser inconstante en las cosas de Dios.

Salmo 101: 6

“Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá”.

El que esté andando en integridad, reconoce su pecado se aparta de él. Debemos reconocer nuestro pecado, pedir perdón a Dios y apartarnos de ese pecado.

Ezequiel 36: 26 – 27

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”.

Después de recibir a Jesucristo en nuestro corazón el segundo paso es nacer de nuevo. Tenemos que tener muy claro el nuevo nacimiento que es dejarnos guiar por el Espíritu Santo, permitirle que transforme totalmente nuestra vida.

Él mismo nos enseña la forma como tenemos que andar para obedecer sus preceptos.

No desechemos más palabras. Obedezcamos su palabra.

Cuando nacemos de nuevo, Dios nos hace un trasplante de corazón y de espíritu porque nos hace nuevos.

La integridad no está sujeta a ninguna circunstancia. Sino a los principios y valores que Jesucristo puso en mi vida a través de su palabra.

La integridad no es medida por el concepto de otros. La integridad es el resultado de una estrecha relación con Jesucristo.

Satanás persigue la integridad de los hijos de Dios.

Proverbios 10: 9

“El que camina en integridad anda confiado; mas el que pervierte sus caminos será quebrantado”.

Salmo 25: 14

“La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto”.

El temor de Dios es reverencia a Dios, es obediencia a Dios.

Tenemos que vivir no solo conectados y arraigados sino enraizados con Jesucristo como dice Juan 15.


Tarea: leer Juan 15 completo.

lunes, 29 de mayo de 2017

Atletas de alto rendimiento

Usted va a pensar en estas palabras: Correr, luchar, Centro de alto rendimiento, conocimiento, disciplina, esfuerzo, resultados, premio.

De qué nos está hablando el Espíritu Santo de Dios ahí. Es llegar a la meta a través de un conocimiento de la palabra de Dios.

Todas esas palabras conciernen a un atleta, buscando un premio, se sacrifican y se esfuerzan por ese premio.

Nosotros estamos metidos, por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, implantados en su Iglesia, en la Iglesia de los últimos tiempos, somos parte del cuerpo de Cristo y Dios nos está invitando a que, con todo le corazón, con todo el esfuerzo, tenemos que meternos definitivamente.

Los deportistas se esfuerzan y unos pierden y otros ganan, pero a nosotros, Dios no nos engendró en Cristo Jesús para perder, sino para ser más que vencedores. Esos son los genes nuevos que nosotros llevamos. Nos tenemos que llenar de ese pensamiento y saber que tenemos los genes de nuestro Señor Jesucristo pues tenemos el Espíritu Santo de Dios, estamos hechos para triunfar en cualquier faceta, si no es así algo está ocurriendo, no con Yahvé Dios, sin con usted.

Esos deportistas del Giro de Italia, dejan familia, dejar relaciones sexuales, deja absolutamente por concentrarse en ese premio, por concentrarse en esa cita de alto rendimiento, saben que no pueden ir allá de cualquier manera. Si los deportistas están con el premio en la cabeza, ¿cómo debemos estar nosotros en nuestra vida espiritual?: Vida eterna, salvación, la llenura del Espíritu Santo, nada nos va a separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús.

Miren: las almas están allá regadas y nosotros sinvergüenzas que no hemos sabido que somos atletas de alto rendimiento.

Nosotros somos vasos de barro, pero donde mora la excelencia del conocimiento de Dios.

Es hora de despertar porque le digo si usted después de esta palabra no la coge ya no la va a coger nunca, ojo que esto ya es un ultimátum de Dios para los que están acá con todo el conocimiento que tienen, si no la cogen están marcando gran tribulación.

Primer pensamiento: que somos atletas de alto rendimiento y en nosotros se tiene que ver la gloria de Dios.

Si alguien te ve y dice que estás lleno de luz y que vio algo sobrenatural en ti, sepa que empezó la unción real. La unción Real es la máxima de las unciones. Es cuando el Espíritu Santo dice: Permiso que voy a manifestar mi gloria en ti. Dele cabida al Espíritu Santo para que haga una explosión bien grande en su vida: Atletas de alto rendimiento.

I Corintios 9: 24 – 27

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.

Para llegar a ese premio se tiene que tener lucha, esfuerzo, disciplina; acá se está haciendo el paralelo con lo que se hace en el mundo. En el Giro de Italia, ¿Cuántos se llevan el premio?, uno. Recuerde en I Corintios 6: 17 dice: “el que se une al Señor un espíritu es con él”. Nosotros somos un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo, unidos a una cabeza, somos una unidad con nuestro Señor Jesucristo.

Dice: “corred de tal manera que lo obtengáis”. Hay una tal manera, una sopla manera de obtener el gran premio. Hay que llegar a esa santidad, hay que llegar a la estatura de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Cuando usted despierta en la madrugada y sacrifica es carne y se pone a orar, esa es la tal manera de Dios, ahí se obtienen las grandes bendiciones.

Ahora cantábamos: “que tu gloria llene este lugar”. Pero cómo la va llenar, este pidiéndome eso, pero no se sacrifica.

“Todo aquel que lucha de todo se abstiene”. Estamos en la brega diariamente, en la lucha diariamente, pero con nosotros está el hermoso Espíritu Santo, estamos en la brega diaria, pero él nos hace más que vencedores.

Nosotros luchamos por una corona incorruptible, recuerde que en Apocalipsis dice que nos van a poner unas coronas de oro, tenemos como fin la vida eterna.

Hay que estar en el proceso de la santificación, para un deportista estar al cien por cien y conquistar esos olímpicos, esas medallas, esas exaltaciones, esas honras, él se tiene que sacrificar primero. Ya Jesucristo, en la cruz del Calvario derramó su sangre y ya nos hizo salvos, ahora nosotros tenemos que correr la carrera que él corrió, él nos enseñó y nos dotó de su Espíritu Santo y hay que correr esa carrera.

Al principio se puede torcer, pero tenemos que estar en la brecha que va enderezar lo torcido, hay que pagar un precio, hay que estar ahí porque la victoria está bien servida.

Dice: “de todo se abstiene” y nosotros casi no nos abstenemos de nada.

Hay que congregarse mucho, meterse mucho con Dios. Hay que estar en el espíritu para que esas tinieblas retrocedan, para que tengamos toda la autoridad de Dios: Atletas de alto rendimiento.

Nos tenemos que esforzar y decirnos a nosotros mismo sí se puede. El Espíritu Santo lo hará en nosotros porque somos atletas de alto rendimiento. No soy cualquiera, se tiene que llenar de este pensamiento.

Si ve un endemoniado, usted que va a hacer si no es atleta de alto rendimiento, si no está en forma, si no está en fibra, si no está lleno del Espíritu Santo, ¿usted va a dejar el endemoniado ahí?, ¿cómo que usted lo va a dejar ahí? Dios nos está llamando a algo muy tremendo, a todos porque como dice en Marcos 16: a todo el que cree le seguirán estas señales. Es al que cree, pero si usted no está creyendo. Pídale a Dios que le aumente la fe.

Abramos nuestro corazón, que su corazón no vaya a estar cerrado, tiene que estar muy abierto, porque Dios te dice hoy: Necesito atletas de alto rendimiento.

Se acabó la vagabundería, mire lo que les está pasando a más de uno: yaciendo en el desierto unos den fornicación, otros en adulterio y otros en mentiras, y a ver están aquí y así muchos hermanos en el mundo entero, no han querido entender que son atletas de alto rendimiento y que el Espíritu Santo los ha dotado de gran poder.

En la vida no se alcanza a desarrollar la capacidad que en nuestro cerebro tenemos, así es en la vida espiritual, ¿usted va a dejar pasar los años sin ver la gloria de Dios, sin disfrutarla día a día? Que vengan almas por usted, que el canal sea usted, el Espíritu Santo a través de usted trayéndolas, pero que el canal sea usted.

Seamos atletas de alto rendimiento, las almas se están muriendo y nosotros unos sinvergüenzas. Que después en la presencia del Señor, no toquemos la puerta y digamos: Señor en tu nombre eché fuera demonios, sobre los enfermos puse las manos y sanaron. Vallase que no lo conocí, ese no era el nivel que yo quería, nunca me diste la gloria, querías aparecer tú, tenías un negocio y parecías un atleta de alto rendimiento, pero no lo eras, eras todo inflado creyendo que eras el único siervo del Señor. diga el Señor. Que eso no nos pase. Que por eso se han fundado tantas sectas y tantas denominaciones.

Yo aquí veo a los ungidos del Señor, todos nosotros, aquí no hay ningún superungido, aquí el que unge es Jesucristo con su Espíritu Santo.

El enemigo no quería que usted escuchara esta palabra hoy, no quería siquiera que este vaso viniera, hasta el amanecer estaba en tremendas luchas, pero Dios me dio el privilegio de venir a pararme al frente de los santos de Dios.

Cierre sus ojos y diga: “yo soy un santo de Dios, por el poder del Espíritu Santo me estoy apartando cada vez más del pecado y de los errores, por la sangre de Jesucristo, papito Dios me ve perfecto y voy rumbo a la estatura de Jesucristo. Declaro con mis labios y lo creo en mi corazón que soy un atleta de alto rendimiento, atleta del Señor Jesucristo con un multivitamínico que es el Espíritu Santo que en toda situación me ayuda, me da la salida, me conforta, me consuela me dirige y me da poder para ir contra las tinieblas. En el nombre de Jesucristo te doy gracias, oh Dios de Israel porque eres el único que en mí haces grandes maravillas, gracias”.

En el 26 dice: de esta manera corro. Ya se la apropio, eso debemos hacer, yo si hago caso, yo voy a correr, yo de esta manera corro, yo me someto a la palabra de Dios y me voy a meter realmente con Dios. Tienen que aumentar sus niveles de oración, congréguense más asiduamente, no tome la palabra de Dios a la ligera, obedézcala como nunca, para que usted vea la gloria de Dios sobre usted.

¿Vamos a seguir los mismos con las mismas? ¿Nos va a sorprender la muerte en esto? Cristo viene, el arrebatamiento está encima, el examen final, ¿se imagina el premio de los que volamos? Cierre los  ojos e imagínese por un solo momento el arrebatamiento. Nos tenemos que esforzar para alcanzarlo.

En el 27 dice: “sino que golpeo mi cuerpo”, cómo que todavía la fornicación, la masturbación, el adulterio, la mentira, todavía con esos placeres terrenales, las ambiciones, las envidias. Golpee esas situaciones, eso le toca a usted. Eso es de la carne, pero el Espíritu Santo te está dando el fruto de la continencia, el fruto de la templanza, el fruto del dominio propio para decirle no a estas situaciones, esto es golpear el cuerpo, golpear esas tendencias que tiene esta carne y esa naturaleza caída.

“Y lo pongo en servidumbre”. Servidumbre ¿a quién? Un atleta de alto rendimiento, se matan por ganarse una etapa, un premio, un Giro, un Tour, porque le está sirviendo a la empresa que los patrocina, que le paga y lo hacen con excelencia.

Nos tenemos que mover en obediencia a la palabra de Dios, no nos podemos dejar mover en la carne sino dejarnos mover el Espíritu Santo de Dios. Se llegó la hora de ser atleta de alto rendimiento.

Somos siervos del Dios Todopoderoso corremos para un corona incorruptible, inmarcesible,  no se agota, es eterna.

Oren por las almas, si alguien le dice que ore por él, ore por él verdaderamente. No responda que el Espíritu Santo no se lo trajo. Porque desde el momento que le dijeron: ore por mí. Desde ese momento el Espíritu Santo se lo comisionó.

I Timoteo 6: 12 – 16

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén”.

La guerra está planteada desde génesis 3. Satanás va querer dañar tu caminar en Cristo, pero tenemos la espada del Espíritu para volarle la cabeza de una. Decirle te vas y le declaro la palabra y eso se tiene que ir.

Pelea, hay dificultades, pelea. No importa el monstro  que esté ahí parado, pelea, somos atletas de alto rendimiento. Satanás está para