domingo, 5 de abril de 2015

De la valentía a la santidad



Ser valiente es tener determinación, es ser sagaz, es tener valor, se valeroso, es tener voluntad, tener gallardía. ¿Sera que lo somos? 

Yo le decía a Dios: Señor te doy gracias por esta palabra porque me la has hecho vivir.

El señor no está llamando a ser guerreros, a luchar y a batallar por cada una de nuestras bendiciones.

Vamos a imaginar que Dios nos pone a cada uno a construir una casa, esa casa es su vida y esa casa se está construyendo en un territorio de guerra.

Hubo un hombre que el Señor le hizo un llamamiento y le ordenó que construyera un orfanato en Sudan en medio de la guerra y era en el límite de los dos bandos de la guerra y él hizo conforme a la voluntad de Dios.

Josué 1: 6 – 7

6 Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas”.

Esta palabra la hemos visto una y otra vez y no la hemos vivido. 

No dice que en algunas cosas dice que en todas. Si somos esforzados para construir esa casa, por más problemas que vengan, el Señor te prosperará en todas las cosas que emprendas.

Ser valiente en los caminos del Señor no es una opción, es una orden. 

Mateo 11: 12

“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”.

Antes volvamos al hombre del orfanato, ese hombre consiguió el dinero de donde no lo tenía y, contra los imposibles,  terminó la construcción del orfanato y al otro día el enemigo le destruyó todo.

Dios utilizó su esposa y ella le dijo “te vas a quedar llorando, vuelve y constrúyelo”.  Cuantas veces vengan las pruebas y las dificultades, Dios nos ha llamado a que volvamos a construir esa casa. Y eso se hace con la fe. 

La valentía la conseguimos en la oración que es donde nos fortalecemos.

Estamos luchando contra un enemigo derrotado, entonces por qué, muchas veces, nos quedamos llorando y nos sentimos derrotados.

Cómo se sentiría aquel hombre cuando vio todo destruido y volvió a la ciudad y nadie le tendió la mano, pero Dios le prosperó y volvió a construir.

Los violentos son los que arrebatan. Solamente los valientes y los violentos podrán llegar a la santidad a la cual Dios está llamando. 

Dios dice que él viene por un pueblo que esté en fuego. Los ojos de Cristo son como fuego solo verá a un pueblo que está en fuego. 

En Josué 1: 7

Dios nos ha llamado a cuidar.

Dios nos ha dado un ministerio y Dios te demanda a que prediques su palabra y debes empezar por tu casa. Dios te entrega a tu familia para que le prediques.

Dios nos nada a que cuidemos su palabra.

¿Dónde están esos valientes como Daniel, como Josué?

Nosotros no somos de los que retrocedemos sino de los que vamos hacia adelante.

Ser valiente implica sacrificio,  esfuerzos y cansancio.  Esto es lo que nuestra carne no quiere.

II Samuel 7: 1 y siguientes

“1 Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor,"

Acá el Señor dice que ya estás habitando en tu casa en medio de ese territorio de guerra y cuando terminas, Dios te da la victoria. Dios tiene un propósito y ese propósito es la bendición de los que está a tu alrededor. El propósito es bendecir todos los que está alrededor de ti.

Ya entraste en el reposo del Señor, pero solo si somos valientes podemos entrar al lugar santísimo que es donde Dios nos da el reposo.

2 dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. 3 Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo

“4 Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo: 5 Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? 6 Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo. 7 Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro? 8 Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; 9 y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. 10 Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio”, 

Ese hombre empezó a construir afligido 

“11 desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa”. 

Dios te hará casa, pero solamente si eres valiente.

“12 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino”. 

No solamente tú serás bendecido, recuerda que será bendecido los que están alrededor,  tu familia. 

13 El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. 14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; 15 pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. 16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente”. 

Nadie podrá derrumbar el orfanato porque fue Dios quien se lo mandó a hacer, no fue el hombre. 

“17 Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David. 18 Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí?"

El rey David entró en la presencia del Señor, en el lugar santísimo.

“19 Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es así como procede el hombre, Señor Jehová?”

Vendrán grandes maravillas porque Dios hace maravillas.

“20 ¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Pues tú conoces a tu siervo, Señor Jehová. 21 Todas estas grandezas has hecho por tu palabra y conforme a tu corazón, haciéndolas saber a tu siervo”. 

Dios ha hecho conforme a su corazón.

“22 Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos. 23 ¿Y quién como tu pueblo, como Israel, nación singular en la tierra? Porque fue Dios para rescatarlo por pueblo suyo, y para ponerle nombre, y para hacer grandezas a su favor, y obras terribles a tu tierra, por amor de tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, de las naciones y de sus dioses”. 

Dios pagó un precio por nosotros en la cruz del Calvario.

“24 Porque tú estableciste a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehová, fuiste a ellos por Dios”. 

Se ha establecido que tú eres el pueblo de Dios para siempre. 

“25 Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho. 26 Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti. 27 Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, revelaste al oído de tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón valor para hacer delante de ti esta súplica”. 

Dios le dijo al oído y lo podemos escuchar al oído cuando estamos en el lugar santísimo.

“28 Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo. 29 Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre”.

Lo pueden creer. Dios nos va a demandar esta palabra.

Cuando dejamos entrar el odio en nuestro corazón le estamos entregando el corazón al enemigo.

Dios ya nos dio la victoria. Estamos en constante guerra hasta que el Señor venga por nosotros.

II Samuel 10; 1 y siguientes

“1 Después de esto, aconteció que murió el rey de los hijos de Amón, y reinó en lugar suyo Hanún su hijo. 2 Y dijo David: Yo haré misericordia con Hanún hijo de Nahas, como su padre la hizo conmigo. Y envió David sus siervos para consolarlo por su padre. Mas llegados los siervos de David a la tierra de los hijos de Amón, 3 los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún su señor: ¿Te parece que por honrar David a tu padre te ha enviado consoladores? ¿No ha enviado David sus siervos a ti para reconocer e inspeccionar la ciudad, para destruirla? 

Imagínense a ese hombre que estaba construyendo ese orfanato, empezaron a murmurar contra él.

4 Entonces Hanún tomó los siervos de David, les rapó la mitad de la barba, les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y los despidió. 5 Cuando se le hizo saber esto a David, envió a encontrarles, porque ellos estaban en extremo avergonzados; y el rey mandó que les dijeran: Quedaos en Jericó hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved. 6 Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, enviaron los hijos de Amón y tomaron a sueldo a los sirios de Bet-rehob y a los sirios de Soba, veinte mil hombres de a pie, del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob doce mil hombres”. 

Que gran multitud, nosotros vemos los problemas y los vemos enormes y no nos acordamos que Dios es más grande que esos problemas.

“7 Cuando David oyó esto, envió a Joab con todo el ejército de los valientes”

De los valientes, tú eres valiente, tú haces parte del ejercito de Dios.

“8 Y saliendo los hijos de Amón, se pusieron en orden de batalla a la entrada de la puerta; pero los sirios de Soba, de Rehob, de Is-tob y de Maaca estaban aparte en el campo”. 

Dios nos quiere en el orden de Batalla, adelante. 

“9 Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y a la retaguardia, entresacó de todos los escogidos de Israel, y se puso en orden de batalla contra los sirios. 10 Entregó luego el resto del ejército en mano de Abisai su hermano, y lo alineó para encontrar a los amonitas. 11 Y dijo: Si los sirios pudieren más que yo, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón pudieren más que tú, yo te daré ayuda. 12 Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere”. 

El pueblo que el Señor te ha dado es tu famili.

13 Y se acercó Joab, y el pueblo que con él estaba, para pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de él. 14 Entonces los hijos de Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de Abisai, y se refugiaron en la ciudad. Se volvió, pues, Joab de luchar contra los hijos de Amón, y vino a Jerusalén. 15 Pero los sirios, viendo que habían sido derrotados por Israel, se volvieron a reunir. 16 Y envió Hadad-ezer e hizo salir a los sirios que estaban al otro lado del Eufrates, los cuales vinieron a Helam, llevando por jefe a Sobac, general del ejército de Hadad-ezer. 17 Cuando fue dado aviso a David, reunió a todo Israel, y pasando el Jordán vino a Helam; y los sirios se pusieron en orden de batalla contra David y pelearon contra él”. 

Pasando el Jordán. Dios nos está llamando a ser valientes y esforzados.

“18 Mas los sirios huyeron delante de Israel; y David mató de los sirios a la gente de setecientos carros, y cuarenta mil hombres de a caballo; hirió también a Sobac general del ejército, quien murió allí. 19 Viendo, pues, todos los reyes que ayudaban a Hadad-ezer, cómo habían sido derrotados delante de Israel, hicieron paz con Israel y le sirvieron; y de allí en adelante los sirios temieron ayudar más a los hijos de Amón.

Ese hombre después de reconstruir el orfanato nunca más volvieron en su contra. El señor lo mando porque iba a bendecir a esos niños. Era rescatar esos niños para la gloria de Dios. A esos niños los reclutaban para la guerra. Los niños se entregaban a él para que Dios pusiera otra arma en sus manos, esa arma  es la palabra de Dios.

Dios nos está llamando a Santidad.

Proverbios 16: 24

Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los huesos”.

Dios te ha puesta a pronunciar  su palabra y la palabra de Dios es miel, Dios te ha puesto como atalaya, como valiente, te ha puesto ahí en las filas para que declares la palabra de Dios, a toda tu familia, a los que están a tu alrededor, porque esa palabra que sale de tu boca será medicina para sus huesos, para sus almas.

Nahúm 1

“1 Profecía sobre Nínive. Libro de la visión de Nahum de Elcos. 2 Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos. 3 Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies”. 

Si sabemos cuán grande y cuan poderoso es Jehová de los ejércitos por qué nos sentimos derrotados. Cuando recibiste a Cristo recibiste salvación y vida eterna y recibiste poder y autoridad. El Señor tiene pode.

4 El amenaza al mar, y lo hace secar, y angosta todos los ríos; Basán fue destruido, y el Carmelo, y la flor del Líbano fue destruida. 5 Los montes tiemblan delante de él, y los collados se derriten; la tierra se conmueve a su presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan”.
 
El enemigo se derretirá delatante de ti porque Jehová va delante de ti como poderoso gigante.

“6 ¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿y quién quedará en pie en el ardor de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por él se hienden las peñas. 7 Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían”. 

Cuando a ese hombre le destruyeron el orfanato Jehová le fortaleció.

“8 Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios, y tinieblas perseguirán a sus enemigos. 9 ¿Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación; no tomará venganza dos veces de sus enemigos”. 

Cuando eres fiel a su llamado dios hará crecer tu ministerio. No le pongas límites a lo que haces para Dios porque Dios no le pone límites al propósito que tiene contigo. Todo lo que hagamos para Dios lo debemos hacer con amor.


1:10 Aunque sean como espinos entretejidos, y estén empapados en su embriaguez, serán consumidos como hojarasca completamente seca. 11 De ti salió el que imaginó mal contra Jehová, un consejero perverso. 12 Así ha dicho Jehová: Aunque reposo tengan, y sean tantos, aun así serán talados, y él pasará. Bastante te he afligido; no te afligiré ya más. 13 Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas. 14 Mas acerca de ti mandará Jehová, que no quede ni memoria de tu nombre; de la casa de tu dios destruiré escultura y estatua de fundición; allí pondré tu sepulcro, porque fuiste vil. 15 He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a pasar por ti el malvado; pereció del todo.

Acá está hablando de Nínive.

Y luego dice: Celebra pueblo mío.

Nahúm 2

“1  Subió destruidor contra ti; guarda la fortaleza, vigila el camino, cíñete los lomos, refuerza mucho tu poder”. 

Sumergiéndonos en el lugar santísimo. Nos manda a que vigilemos nuestro camino. La oración tiene que ser una constante.

2 Porque Jehová restaurará la gloria de Jacob como la gloria de Israel; porque saqueadores los saquearon, y estropearon sus mugrones. 3 El escudo de sus valientes estará enrojecido, los varones de su ejército vestidos de grana; el carro como fuego de antorchas; el día que se prepare, temblarán las hayas. 4 Los carros se precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos. 5 Se acordará él de sus valientes; se atropellarán en su marcha; se apresurarán a su muro, y la defensa se preparará”. 

Vamos al 11

“¿Qué es de la guarida de los leones, y de la majada de los cachorros de los leones, donde se recogía el león y la leona, y los cachorros del león, y no había quien los espantase? 12 El león arrebataba en abundancia para sus cachorros, y ahogaba para sus leonas, y llenaba de presa sus cavernas, y de robo sus guaridas. 13 Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos. Encenderé y reduciré a humo tus carros, y espada devorará tus leoncillos; y cortaré de la tierra tu robo, y nunca más se oirá la voz de tus mensajeros”.

Dónde están esos leones que arrebatan la presa.

Juan 20: 11 - 20

“1 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; 12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.  13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? 

No llores, Dios nos está llamando a que nos levantemos.

Vuelve y construye la casa.

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